Aunque el Palacio Real de Oslo quiera dar por finalizada la vinculación de Mette-Marit de Noruega y Jeffrey Epstein, la crisis de confianza no está superada y la legitimidad perdida se encuentra lejos de recuperarse. Este mismo martes otra organización le ha dado la espalda y lo ha hecho de forma unánime, lo que viene a indicar que la entrevista que concedió hace un mes a la cadena pública NRK, con el fin de aclarar cómo fue su relación con el magnate condenado por prostitución infantil y en la que declaró haber sido "manipulada y engañada", no han convencido a todos.
Un comunicado ha llegado a los principales medios de comunicación noruegos esta mañana: "El Festival Amandus ha decidido poner fin a su colaboración con la princesa heredera Mette-Marit". En la nota, firmada por la junta directiva de la fundación que organiza el festival, se exponen los motivos de una decisión que ha sido tomada de forma unánime después de que los encargados del proyecto expresaran que el mezenazgo de la mujer de Haakon "está resultando más perjudicial que beneficioso para el trabajo del festival".
"Nuestro objetivo con esta decisión ha sido únicamente proteger los valores y la credibilidad del festival. Ha sido una decisión exigente pero necesaria tras una profunda reflexión. Somos un festival para jóvenes cineastas donde la inclusión, la alfabetización mediática y la comunidad social son fundamentales. Cualquier acción que pudiera debilitar estos valores nos obliga a estar alerta y ser resilientes", escribió el presidente Jens Uwe Korten en un comunicado de prensa el martes.
Por su parte, el director del festival, Eivind M. Nordengen, en declaraciones a la NRK confirma que primero informaron al Palacio Real, lamenta el mal momento que atraviesa la princesa, pero es firme con una decisión que no ocultan que viene de su vinculación con Jeffrey Epstein: "Incluso si queremos creer que la princesa heredera no necesariamente lo sabía, o que lamenta esa relación, en la práctica aún podría haber contribuido a legitimar acciones de las que debemos distanciarnos firmemente".
Este proyecto formó parte de su identidad pública durante 20 años: no es un mecenazgo más
El golpe es importante por varias razones. Esta es la primera organización que pide la dimisión de Mette-Marit -que se mantiene con una agenda reducida y en entornos controlados, lo que pone en evidencia de forma pública y también ante la Corte Real, que esos argumentos no les han convencido, una idea que ya recorría las columnas de opinión y algunos programas que sostenían que esa entrevista de 20 minutos dejó más dudas que certezas; y por otro lado, este proyecto había sido clave en la biografía de Mette-Marit como princesa y tiene mucha presencia en la vida pública del país. Es decir, este mecenazgo no es uno más, es uno que formaba parte de la identidad pública que se había construido durante un cuarto de siglo.
El Festival Amandus es para jóvenes de entre 13 y 20 años y tiene el fin de proyectar películas y debatir sobre ellas. Es además un proyecto de largo recorrido y ya consolidado: nació en 1987 en la ciudad noruega de Lillehammer y no ha parado de crecer. Se transformó en fundacion en el año 2006 y desde entonces el festival quedó bajo el patrocinio real de la princesa heredera Mette-Marit, que lo ha visitado en varias ocasiones y ha asistido a como se convertía en estos últimos veinte años en el mayor punto de encuentro para jóvenes cineastas en Noruega.
Así que tanto por su valor simbólico como por su función dentro de la agenda cultural noruega, esta ruptura es especialmente dañina y la prueba de que la cascada de rechazos que surgió tras la publiación de los archivos del Caso Epstein no se detiene. Esta ruptura, que era una de sus causas más estrategicas en el terreno de la cultura juvenil -lo que la conectaba con la sociedad del futuro- muestra que su credibilidad pública sigue erosionándose, a pesar de que el Palacio Real de Oslo de por zanjado el asunto hasta el punto de que el rey Harald la incluyó en su discurso en la última cena de Estado. Amandus se suma así a Sex and Society, Fokus, la Asociación Noruega de Bibliotecas y el Consejo de Salud Mental, organizaciones que han optado por poner fin a su colaboración con ella, aunque hay que señalar que todavía conserva el apoyo de otras 18 causas.









