Sara Carbonero no está atravesando su mejor momento. La periodista comenzaba su año ingresada en Lanzarote, isla a la que viajó junto a su círculo más cercano para despedir el 2025 y dar la bienvenida al 2026 en uno de sus escenarios favoritos, aunque el varapalo más complicado tuvo lugar el pasado mes de abril, cuando el día 12 de ese mismo mes despedía a su madre, Goyi Arévalo. Una trágica muerte que ha marcado un antes y un después en su día a día, ya que la que fuera reportera deportiva compartía un especial vínculo con su progenitora.
A través de diversas expresiones artísticas, como la literatura o la música, Sara ha ido compartiendo genuinas y discretas actualizaciones sobre cómo está afrontando estas primeras semanas sin su madre, quien era uno de los pilares fundamentales de su vida. Así lo hemos visto en sus redes sociales, siendo la última muestra de esto —que, por otra parte, refuerzan su pasión por la cultura, concretamente, las letras— el poema Si mañana no despertara de Mario Benedetti.
Una pieza donde el poeta uruguayo reflexiona sobre sobre la muerte, el amor y la permanencia en el recuerdo de los seres queridos con versos emotivos que persisten en el corazón de aquellos que lo leen con los que invita a no verlo como un adiós definitivo. Un poema que, a continuación, reproducimos íntegramente:
Si mañana no despertara
Sólo cree que me he
dormido
Piensa que en la paz de mi sueño
Te sueño y no me he ido.
También escucha mi música
lee mis libros,
Usa mi ropa
toma mi copa,
bebé mi vino
No me recuerdes ausente
no me busques en el olvido
Búscame dentro tuyo
Ahí estaré contigo...
Unas preciosas palabras del poeta uruguayo quien, al igual que Sara, era un gran apasionado de la música —algo que se refleja en su colaboración con el cantautor Joan Manuel Serrat en el disco El sur también existe—. Además, en la tercera estrofa, Benedetti menciona tres de las mayores pasiones de la comunicadora: la música, los libros, y la ropa —recordar que la que fuera reportera tiene una empresa en el sector de la moda junto a su mejor amiga, Isabel Jiménez—.
Además de en la poesía, la literatura o la música, la periodista ha encontrado consuelo en estas semanas tan complejas en las reflexiones del ilustrador Alfonso Casas, quien, al igual que ella, perdía recientemente a su madre. Lo demostraba compartiendo un emotivo fragmento de una de las últimas publicaciones del artista que decía así:
"Todavía hoy mi hijo mira de vez en cuando esa esquina del salón y sonríe. Lo hace mucho menos, como si cada día que pasa en este mundo lo aleja de ese otro lugar y poco a poco empieza a perder la capacidad de percibirlo. Pero yo he decidido ver en cada una de sus sonrisas la presencia de su abuela, y de todas las ausencias que nos acompañan cada día. Porque ver en la sonrisa de mi hijo la presencia de mi madre es definitivamente algo en lo que estoy dispuesto a creer. Mamá, gracias por quedarte a la fiesta".
Su propio tributo
Una publicación que llegaba días después de que Sara, con el corazón en la mano, escribiese una desgarradora carta a su madre que publicaría en su perfil público acompañado de diversas instantáneas de su infancia en las que la vemos junto a Goyi —o en las que esta ella sola durante su juventud".
Un homenaje en el que aseguraba que aún no había logrado asimilar tras la dolorosa pérdida era que "la vida siga como si nada porque para mí es como si el mundo se hubiese parado, como si me hubiesen amputado una parte del cuerpo". "Aún no puedo creer que no vaya a sonar el teléfono cada mañana, la primera de las tres o cuatro llamadas del día. Ni que no pueda volver a abrazarte ni olerte nunca más. Tampoco podré buscar refugio en ti ni escuchar tus consejos, esos que siempre me salvaban", continuaba en su extenso mensaje.








