Este miércoles ha sido decepcionante para Marius Borg Høiby, ya que se ha presentado, acompañado por su defensa, en el Tribunal del Distrito de Oslo para solicitar cumplir la prisión preventiva y hasta que se dicte una sentencia que se espera para junio, con una tobillera electrónica desde la finca real de Skaugum, la propiedad de los príncipes Haakon y Mette-Marit de Noruega, que ya habían autorizado esa posibilidad. El juez de la sala ha sido claro: denegado por el alto riesgo de reincidencia. El hijo que Mette-Marit tuvo antes de su matrimonio con el futuro rey de Noruega seguirá en la cárcel de Oslo a pesar de los argumentos sobre la mala calidad del aire.
"El riesgo de que se repita es significativo", dijo el juez Hans Nikolai Førde antes de leer los motivos por los que rechazaba la solicitud de Høiby este miércoles en el mismo tribunal en el que se celebraron las siete semanas de juicio por 38 cargos, 10 de ellos de naturaleza sexual.
Fue Nettavisen el que avisó hace unos días de que la defensa de Marius estaba trabajando en esta petición, una solicitud que es posible gracias a una reforma de la Ley de Enjuiciamiento Penal de Noruega, que en su artículo 184 advierte que se puede cambiar la cárcel por prisión domiciliaria con un procedimiento telemático, siempre que el acusado y los adultos que vivan en dicha casa estén de acuerdo. Este requerimiento ya se había completado, así que solo quedaba la autorización del juez para que Marius se pudiera marchar a casa con una tobillera electrónica. Sin embargo, esto no ha sido posible.
A pesar de que en un principio, según VG, se había decretado la prohibición de tomar actas, lo que significaba que la prensa no podía escribir sobre lo que se decía en el tribunal, finalmente el juez ha levantado esta prohibición durante la audiencia, así que se conocen los detalles de lo que sucedió este miércoles en la sala 127 del Tribunal del Distrito de Oslo. "Vestido con chaqueta azul oscuro, pantalones a juego y zapatillas blancas, Høiby tomó asiento junto a uno de sus abogados defensores, René Ibsen, y miró fijamente al juez mientras explicaba los motivos de la decisión.", cuenta el citado medio.
El juez señaló que Høiby, que fue detenido en cuatro ocasiones hasta que se optó por la prisión provisional, presuntamente violó la orden de alejamiento contra la mujer Frogner mientras estaba siendo acusado precisamente de eso. También hizo hincapié en que varios de los delitos presuntamente se cometieron en esa misma casa a la que Høiby quería volver (fiestas que tuvieron lugar en la finca de Skaugum) y valoró que en su casa tendría acceso a ordenadores y teléfonos móviles, lo que podría dar pie a que volviera a romper esas órdenes de alejamiento contactando con las víctimas.
La salud de la princesa Mette-Marit se ha usado como argumento
Después, llegó el turno de Marius Borg y su abogado le invitó a tomar la palabra. "Estoy en régimen de aislamiento en prisión, con muy poco contacto humano. Recibo quizás dos o tres visitas a la semana, pero aparte del contacto con los funcionarios, el contacto humano es mínimo. Las visitas también duran solo una hora aproximadamente. Es bastante duro no tener interacción social con alguien durante mucho tiempo", dijo Marius Borg, mientras el abogado de la defensa ha querido aclarar que el contacto de Marius en prisión se limita a los funcionarios, ya que por motivos de seguridad está aislado socialmente como parte del protocolo habitual con los presos acusados de violación.
La parte más llamativa de la intervención de Marius, que se basó en lo importante que era para él estar cerca de su familia, es aquella en la que se relacionó la necesidad de salir de la cárcel con el estado de salud de la princesa Mette-Marit, aquejada de una fibrosis pulmonar que ha empeorado en los últimos meses y le ha llevado a hacer apariciones en actos oficiales provista de un equipo de suministro de oxígeno. "Tengo un familiar cercano con una enfermedad que dificulta las visitas a la prisión. Se debe a la mala calidad del aire, al moho y a que es un edificio antiguo", explico Høiby. Sorprendentemente el juez le preguntó, según la crónica que Nettavisen ha hecho de la audiencia, que si se refería a su madre, una pregunta a la que Marius asintió.
Durante la audiencia, Marius Borg sostuvo que su salud sufría por el aislamiento: "Me vuelvo más pasivo, tengo problemas para dormir, pierdo el apetito y sufro temblores". Por otro lado, en la vista se habló sobre el consumo de drogas y alcohol, algo que esta totalmente prohibido en un arresto domiciliario. "Ese es un capítulo cerrado en mi vida", sostuvo Marius Borg dejando claro que volvería a intentar salir de prisión. "Haré todo lo posible por salir de esa celda y no quiero volver. Además, me han dicho claramente que no habrá una segunda oportunidad", argumentó el hijo de la princesa, mientras su abogado advierte que presentará un recurso de apelación.









