La defensa de Marius Borg Høiby, el hijo de la princesa Mette-Marit, mantiene un perfil extremadamente discreto, pero ha logrado avances procesales significativos: primero la pulsera electrónica, después el traslado a Skaugum y ahora la posibilidad real de una liberación condicionada, todo ello mientras se espera a que la segunda instancia se pronuncie sobre los cuatro años de prisión a los que fue condenado en el Tribunal del Distrito de Oslo por dos violaciones y violencia en el entorno cercano. Ahora el hijo de la futura reina podría estar un paso más cerca de la libertad total, está sería la forma de conseguirla y puede obtenerla hoy mismo.
El medio noruego Nettavisen ha recibido la confirmación de que Marius Borg Høiby podría ser puesto en libertad este mismo viernes, una posibilidad que la propia Fiscalía General del Estado ha confirmado que "se está evaluando". Hay que recordar que el hijo de princesa heredera Mette‑Marit lleva en prisión preventiva desde principios de febrero y, tras varios intentos, a mediados de julio se le concedió cumplir cuatro nuevas semanas de prisión preventiva con pulsera electrónica. De este modo pudo salir de la cárcel y trasladarse a la finca real de Skaugum, en Asker, propiedad de la Familia Real de Noruega. Sin embargo, ahora se estudia una medida más beneficiosa para él: la alarma inversa.
Al agotarse las cuatro semanas de prisión preventiva con pulsera electrónica, el caso entra en un punto estrictamente procesal con solo dos vías posibles: o la Fiscalía solicita al tribunal una nueva prórroga de la preventivam y solo si el juez la autoriza, Marius Borg volvería a la cárcel, o la Fiscalía decide no pedir más preventiva, en cuyo caso la medida expira automáticamente y Marius queda en libertad, previsiblemente con una alarma inversa de violencia, un sistema de control telemático que monitoriza su ubicación y activa alertas si se acerca a las zonas protegidas de las víctimas. En este momento, la pelota está en el tejado de la Fiscalía: el tribunal no actúa por iniciativa propia y la defensa no puede forzar ningún movimiento; todo depende de si la acusación considera que persiste el riesgo de nuevos delitos o de quebrantamiento de las órdenes de alejamiento.
Hay que recordar que Marius Borg no ha estado en la cárcel por las violaciones (su condena no es firme y está recurrida), sino por el riesgo de que quebrante las órdenes de alejamiento o cometa nuevos delitos contra sus exparejas. Es más, cuando entró en prisión el pasado febrero fue al ser detenido por cuarta vez y después de haberse saltado sucesivas órdenes de alejamiento contra la chica del barrio de Frogner, es decir, la que era su novia en agosto de 2024 y la primera en llamar a la policía a raíz de un episodio de violencia doméstica.
¿Qué más se sabe de esta posible puesta en libertad de forma inminente?
"No hemos tomado una decisión definitiva sobre ese asunto. Debemos volver sobre ello. Hay investigaciones que debemos realizar. No puedo entrar en detalles porque forma parte del tratamiento interno del caso", afirma la fiscal de policía Hilde Strand al citado medio noruego. "Hay procedimientos que indican que hemos iniciado investigaciones, y una nueva vista de prisión preventiva está programada para el lunes. Debemos tomar una decisión antes de esa fecha", confirma la fiscalía abriendo la puerta a esa libertad casi total que se tiene que resolver en las próximas horas. De este modo Marius Borg cambiaría la prisión domiciliaria por la posibilidad de desplazarse libremente a excepción del perímetro marcado por la víctima.
Uno de los abogados de Marius, Petar Sekulic, el segundo que le asiste y el que se hizo cargo de su caso junto con Ellen Holager Andenæs cuando se vio que lo suyo no era un caso aislado de violencia en el entorno cercano, afirmó: "Nada está decidido aún. Por nuestra parte no habrá más comentarios". Cabe señalar que el hijo de la princesa, que ha logrado avances muy significativos, está asistido por la élite legal de Noruega, ya que ambos abogados de la defensa forman parte del reducido grupo de penalistas que asumen los casos más complejos y mediáticos del país, con trayectoria en grandes bufetes, amplia experiencia en derecho penal, también en la Fiscalía General del Estado y con presencia habitual en procedimientos de alto perfil.
Condena, apelación y contexto familiar
Como resumen del caso, un expediente judicial de 830 páginas y 7 semanas de juicio, el hijo de la princesa heredera Mette‑Marit fue condenado a cuatro años de prisión por dos violaciones, por maltrato a su exnovia Nora Haukland (la única conocida por su trabajo en televisión y como influencer), por violencia contra la llamada "mujer de Frogner", por delitos de drogas y por otros hechos menores. Fue absuelto de dos acusaciones de violación y siempre ha negado todas las acusaciones relativas a los delitos sexuales. Esa sentencia de cuatro años de prisión fue recurrida al Tribunal de Apelaciones y el resultado no se espera antes del 2027. Por otro lado, la Fiscalía General del Estado, que solicitó en primer término una pena de 7 años y 7 meses de prisión, considera que la condena debería ser más severa y también lo ha solicitado.
Mientras la Familia Real de Noruega atraviesa un momento tan delicado como excepcional: Mette‑Marit inicia un semestre decisivo de rehabilitación tras su trasplante de pulmón, la princesa Ingrid Alexandra ya ha regresado a Oslo después de un año universitario en Australia y el príncipe Sverre Magnus permanece discretamente en segundo plano. Es una coincidencia inédita, casi un paréntesis doméstico, en el que salud, presencia familiar y estabilidad institucional se alinean por primera vez en mucho tiempo. No obstante la recuperación de su imagen (que también se vio tocada por la vinculación de la princesa Mette-Marit con Jeffrey Epstein) no será total hasta que el caso Marius no tenga un desenlace.









