Un día después del funeral de Estado del rey Harald, la justicia noruega ha dado un giro decisivo en el caso de Marius Borg Høiby. Según ha informado la cadena pública NRK, el Tribunal de Apelación ha decidido admitir la apelación presentada por la defensa y celebrar una nueva vista completa, en la que se revisarán desde cero los dos casos de violación y el maltrato en relaciones cercanas por los que el hijo de la reina Mette‑Marit fue condenado en junio a cuatro años de prisión. Es una decisión relevante porque, aunque la apelación ya estaba presentada y Marius permanecía en prisión preventiva, actualmente en régimen domiciliario con pulsera electrónica, no estaba garantizado que el tribunal aceptara reabrir el caso y celebrar un nuevo juicio para reevaluar la valoración de los hechos y la pena.
"Como era de esperar, se ha aceptado la apelación en su totalidad", declaró a la citada cadena noruega, Petar Sekulic, abogado defensor de Høiby. "En este caso, el Tribunal de Apelación claramente no ha estado de acuerdo con la valoración que la fiscalía hace de las pruebas en cuanto a si debe admitirse o no la apelación, y por lo tanto ha permitido que la apelación siga adelante", aclara.
Son buenas noticias para Marius Borg Høiby, ya que la alternativa era que el Tribunal de Apelación se limitara a revisar si la sentencia de junio contenía algún error formal o de derecho, sin reabrir la valoración de los hechos ni la pena. La admisión de la apelación implica justo lo contrario: habrá un nuevo juicio completo, con revisión íntegra de los dos casos de violación y del maltrato en relaciones cercanas. Y son malas noticias para la fiscalía, que había pedido expresamente que la apelación no se admitiera y que la condena quedara firme sin necesidad de celebrar una nueva vista.
El fiscal del caso, Sturla Henriksbø, también se ha pronunciado sobre la decisión: "Se celebrará una nueva vista del caso basándose prácticamente en las mismas pruebas que se presentaron ante el tribunal de distrito en relación con estos asuntos, y que sirvieron de base para la condena dictada por dicho tribunal".
La decisión de celebrar una nueva vista de cuatro semanas devolverá inevitablemente la actualidad a Marius Borg Høiby, que ya vivió el pasado febrero un juicio de siete semanas, el más mediático de la historia reciente de Noruega en la sala más grande del Tribunal del Distrido de Oslo, del que la Casa Real trató de mantenerse al margen. Aun así, la cuestión de salud de la ahora reina Mette‑Marit sí fue utilizada por la defensa para lograr el traslado excepcional desde la prisión de Oslo a la finca de Skaugum, donde cumple la prisión preventiva con pulsera electrónica. La reapertura del caso, admitida ahora por el Tribunal de Apelación, vuelve a situar a Marius en el centro del debate público en un momento institucional especialmente delicado.









