La hemos visto con el pelo completamente negro, con mechas californianas, pelirroja… Y ahora, que acaba de cumplir 26 años, Alejandra Rubio estrena melena casi platino. La hija de Terelu es tan camaleónica como polifacética. Después de saltar a la televisión y formarse como actriz, debuta como escritora con Si decido arriesgarme, una novela que sale a la venta este miércoles 13 de mayo: “Es una historia de amor. Leo muchísimas novelas románticas desde adolescente y tenía claro que escribiría algo así”, nos explica. “Es sobre una chica que se muda a Madrid con su novio de muchos años para estudiar, pero se da cuenta de que su relación no es tan idílica cuando aparece alguien…”, añade Alejandra, que dará a luz en agosto a su segunda hija con Carlo Costanzia. Ambos ya fueron padres del pequeño Carlo, en diciembre de 2024.
Una chica responsable que se enamora de un macarra. ¿En qué te has inspirado?
¿Macarra? (Ríe). ¡Pobrecito, es mucho más! Si te digo la verdad, no sabía de qué escribir, porque tenía un montón de ideas distintas. Pero, un día, estando Carlo y yo en un taxi, cuando llevábamos poco tiempo juntos, él me sugirió la historia… y me encantó.
La protagonista se enfrenta a un dilema: quedarse con su novio perfecto o arriesgarse. ¿Te ha ocurrido?
He tenido el dilema, pero no así. Nunca he estado en un triángulo amoroso y mucho menos con familia de por medio. Es completa ficción.
¿Te costó desarrollar la historia y los personajes?
Nada. No quiero que se saque de contexto, pero el libro tiene mucho de mí. No de mis vivencias, sino de mi entorno. Las amigas de Karla se parecen mucho a algunas de las mías. Mika también tiene muchas cosas mías y de una amiga… He intentado hacer un mix.
¿Qué tienes en común con la protagonista?
Karla tiene muy claro lo que no quiere en una relación, que es importante. No siempre he sido así, pero he crecido, tenido vivencias y evolucionado.
Su chico, su muso
¿Qué hay de Carlo en el personaje de Ulises?
Este libro no se basa en mi relación con Carlo, pero Ulises tiene mucho de él. Físicamente, me lo he imaginado tatuado, grande… Con apariencia de malote (ríe). Pero tiene más en el tema de sentimientos. Por ejemplo, esa lucha constante por salir adelante, conseguir una segunda oportunidad… También que le juzguen sin que se le conozca... No todo es como parece.
"Esperar una niña es una alegría, sobre todo, para la familia de Carlo. Pero no se va a llamar Teresa", confiesa Alejandra, que se encuentra en su segundo trimestre de embarazo
¿Qué te ha dicho Carlo tras leer la novela?
Le he ido pasando cosas, pero no la ha leído.
Llaman la atención las escenas subidas de tono.
Escenas spicy… (Ríe). He leído mucha novela romántica y estoy acostumbrada a leer escenas así, pero me da una vergüenza tremenda que las lean mis padres (ríe). Mi padre, sobre todo. Pero no la han leído aún.
¿Crees que se van a escandalizar tus padres?
No lo quiero saber (ríe). No es para tanto, pero da un poco de pudor por algunas escenas… Saben que lo he escrito yo… Si me meto en sus cabezas, pensarán: “¿En qué momento mi hija ha escrito esto y por qué?”.
¿Por qué el título de Si decido arriesgarme?
Soy una abanderada de arriesgarse en la vida. Si no, qué pereza, ¿no? Luego, se parece al título de un libro que me flipa, Si decido quedarme.
¿En qué sentido tomas riesgos?
Intento salir de mi zona de confort, no me gusta vivir en algo estático. Ahora que soy madre, estoy mucho más tranquila, pero siempre me ha molado vivir un poco en el caos. Es algo de mi personalidad.
"Soy una abanderada de arriesgarse en la vida e intento salir de mi zona de confort. ¿El mayor riesgo que he tomado en mi vida? Ser madre tan joven"
¿Cuál es el mayor riesgo que has tomado en tu vida?
Ser madre tan joven.
No era la única historia en tu cabeza, ¿por qué te animaste a escribir esta? ¿Qué querías transmitir?
Como era mi primer libro, quería que se acercara un poco a mi realidad. No es mi historia de amor, pero hay una figura como la de Carlo en mi vida, y también mis amigos.
Así comenzó su pasión
¿Hace cuánto que escribes?
Buah, muchísimo. No sé decirte la edad, pero, ya siendo una enana, tenía mi diario y escribía todos los días. Siempre he vivido un poco en los mundos de Yupi y es algo que me gusta de mí. Siempre he sabido crear mi propio espacio al que evadirme. Hasta escribía cartas a las hadas (ríe). Siempre he escrito diarios, textos cortos… Las notas del iPhone las tengo a reventar. Cuando llevaba poco tiempo con Carlo, empecé a enseñarle muchos de mis textos cortos y se sorprendió. Siempre dice que escribo muy bien.
En tu novela dejas claro que eres una amante de la literatura. En las primeras páginas, ya mencionas “El amor en los tiempos del cólera”, de Gabriel García Márquez.
Una de las primeras veces que vino Carlo a mi casa, se sorprendió de que la tuviera llena de libros. Me dijo: “No has podido leer tanto”. De hecho, él quiere bajar libros al trastero y yo me niego… Es nuestra pelea constante. Una vez, me puso a prueba: cogió uno al azar y leyó una frase para que le dijera cuál era. Acerté. Era “El amor en tiempos del cólera” y le conté lo que ponía en la última página. Carlo cogió otro libro y lo mismo (ríe). Le dejé loco y se dio por vencido.
¿Tres libros que te marcaran?
Cumbres borrascosas. Se ha puesto de moda por la peli y no es la historia original, pues se cargan a una generación de personajes, pero la novela es increíble y me marcó mucho. Es una historia de amor toxiquísima. ¿Otros dos libros buenos? Te podría decir mil novelas románticas, pero elijo La vegetariana, de Han Kang, y Leche cruda, de Ángelo Néstore… Con ese, me explotó el cerebro.
"Volví al psicólogo tras ser madre. Las primeras dos semanas me las tiré llorando todo el rato. No estaba preparada. No me diagnosticaron depresión posparto, pero supongo que lo era"
Con Cumbres borrascosa hablas de una relación tóxica. ¿Te has enfrentado a muchas relaciones así?
Cuando era más joven, sí. Creo que todos, ¿no? Pero ya hace mucho.
¿Qué tipo de libros sueles leer?
Depende de la época. En unas, me como libros de adolescentes, uno tras otro. Y en otras, me apetece algo más intenso… A veces, Carlo me dice: “Este libro te ha sentado fatal” (ríe).
¿Le recomiendas libros a Carlo?
Carlo no lee nada. Esa es mi pelea diaria con él. Sé que lo disfrutaría, pero no se pone… Dice que no encuentra el momento, pero le digo que leer no es perder el tiempo.
Tu abuela tenía una gran biblioteca en su casa. ¿La pasión por la lectura te viene de ella?
He compartido mucho con mi abuela, pero no es que ella me inculcara la lectura. Pillé un libro que me encantó y, desde entonces, he cogido uno detrás de otro. Pero tengo muchos libros de mi abuela en casa. Algunos superantiguos, de cuando iba al colegio, de anatomía…
Tu abuela escribió libros. ¿Los has leído?
Es mi tarea pendiente: leerme todos los libros que escribió mi abuela.
Si hubiera leído el tuyo, ¿qué habría dicho?
¡Buah! Estaría superorgullosa. Es que mi abuela creía mucho, mucho en mí. Me creía capaz de cualquier cosa, y eso me hacía muy fuerte.
"Me ha costado muchísimo dejar la tele, pero vivía amargada y afectó a mi vida en pareja, a todo. Había tal fijación conmigo que se estaban cargando mi imagen. Da igual lo que hiciera, todo estaba mal"
¿Y qué te hubiera dicho de la historia?
Le hubiera gustado. Mi abuela era muy moderna, se escandalizaría menos que mis padres.
Al poco de conocerse que ibas a sacar el libro, pusieron en duda que lo hubieses escrito.
¿Te crees que no me lo esperaba? Era lo primero a lo que me iba a enfrentar, lo tenía clarísimo. Pero ¿qué digo ante una cosa tan simple? Mira, que piensen lo que quieran.
¿Cuál fue tu reacción cuando lo escuchaste?
La primera vez fue en directo, en el programa. Tengo muy claro lo que he hecho, cómo se ha trabajado este libro y el tiempo que me ha llevado. Y espero que sean muchos más. No puedo vivir pensando en los demás. Al final, siempre les va a parecer mal lo que haga: si trabajo en la tele, si escribo un libro, si hago un baile… Cualquier cosa va a ser motivo de crítica.
Un embarazo “complicadito”
¿En qué momento te encuentras ahora?
Me encuentro bien, tranquila. Estoy en un buen momento, estoy feliz.
¿Qué tal este segundo embarazo?
Ha sido un camino complicadito, pero ya mejor.
Esperas una niña. Te hará ilusión…
Mucha, aunque me daba un poco igual. Pero saber que es una niña es una alegría, sobre todo, para la familia de Carlo.
El nombre de vuestro primer hijo lo eligió Carlo. Entiendo que ahora te toca elegir.
Sí, yo también lo entiendo. A ver si es verdad y me dejan (ríe), que está opinando todo el mundo: los padres, los abuelos… Todos.
¿La niña se llamará Teresa?
No, eso fijo. No me gusta poner nombres de familiares a los bebés. Creo en las energías y que se heredan si pones el mismo nombre…
En la familia de Carlo, sí hay esa tradición.
A Carlo le dije que no quería poner el mismo nombre —al primer hijo—, pero él me dijo que era inamovible, que era algo de su familia.
¿La maternidad es como te imaginabas?
Es que no me imaginaba nada, yo fui como a la aventura. Por eso no tenía ninguna expectativa. Ninguna. Pero estoy bien, supercontenta.
¿Eres una madre controladora? ¿Maniática? ¿Miedosa?
Soy muy todo… Bueno, miedosa no. Mi madre lo es más. Cuando estoy con ella, está “ay, el niño” o “ay tal”. Y yo le digo que se relaje, que no pasa nada.
"No me toman en serio y creo que valgo para muchas cosas. Por ejemplo, tengo formación como actriz… Puedo dar mucho más, pero se me encasilla como 'hija de'”
¿Y Carlo como padre?
Es un padrazo. No es típico padre pasota, sino que está siempre presente y completamente involucrado. Además, se le da muy bien.
¿Cómo estás viendo a las abuelas de tu hijo?
Pues muy abuelas (ríe). Me da más cosa ver a mi suegro y a mi padre como abuelos. De repente, son como niños pequeños (ríe).
¿Tu hijo ha unido más a las familias?
Sí. Creo que un hijo siempre une.
¿La boda está entre vuestros planes?
Vamos viendo, vamos viendo (ríe).
¿Te ha pedido ya matrimonio?
Qué va (ríe). ¡El anillo “pa cuándo”! (Ríe). Tranquilidad, tranquilidad. Todavía me queda dar a luz e integrarme, ver cómo estoy…
“Me ha llegado a afectar”
¿Te sueles “googlear”?
Sí. Tengo un par de personas que están muy pendientes de mí y me halaga. Bueno, da bastante miedo, a partes iguales, porque creo que la obsesión es muy mala.
¿Te afecta lo que lees de ti?
Si dijese que no, te mentiría. Hace años te hubiera dicho que me daba exactamente igual, pero me ha llegado a afectar. Depende del día.
¿Cómo consigues que no te afecte? ¿Con ayuda terapéutica?
También. Es necesaria. Fui por primera vez a un psicólogo hace muchos años, pero volví después de dar a luz a mi primer hijo. Las primeras dos semanas me las tiré llorando todo el rato, todo el rato. Me decía: “¿Cómo va ser mi vida ahora?. Y si me quedo sola con el niño, ¿qué hago?”. A Carlo le decía que, si se iba, me moría.
¿Hablamos de depresión posparto?
No me lo diagnosticaron como tal, pero supongo que sí.
"No he tenido el mejor ambiente escolar por quien era mi madre, pero no me siento víctima de bullying. Tampoco es mi trauma; me ha hecho ser quien soy yo"
¿Te ha costado remontar?
Mucho, mucho. Pero he remontado. Es que la maternidad me cambió la vida por completo. Además, no me preparé nada… A la aventura. Y llevaba mucha tralla desde que empecé con Carlo, y con el embarazo se dijeron cosas…
¿También “googleas” a Carlo?
Primero “googleo” mi nombre y, luego, el de Carlo. Y encuentro lo mismo, ya que nos ponen en las mismas noticias. Pero estoy más relajada, sobre todo, desde que he dejado la tele.
Es uno de tus mayores riesgos profesionales, ¿cuándo tomaste la decisión?
Hace tanto tiempo… Y me costó hacerlo. Muchísimo. Pero no era feliz y se me notaba. Era difícil para mí y difícil para los demás… Difícil para todo el mundo. Tomé la decisión en casa y con Carlo… No quiero ir de víctima, pero había tal fijación conmigo que se estaban cargando mi imagen, pero a otro nivel. Da igual lo que hiciera, todo estaba mal. Ni aunque me explicara, ni hablando bien, tranquila o pausada… Nadie me quería escuchar, y esa sensación es muy frustrante. Se estaban cargando todo y decidí que no podía seguir así.
Entonces, has dejado la tele un poco por salud mental.
Sí. Llegó un momento en que veía que ya no podía hacer nada más… Todo lo que hacía ya no servía.
La situación afectaría a tu vida en pareja.
Afectó a todo, porque vivía amargada. En ese momento, tampoco estaba teniendo un embarazo fácil y era necesario hacer este parón. Era elegir la televisión o mi vida, y elegí mi vida.
¿Estás mejor en ese aspecto?
Sí. Echo de menos a gente con la que he trabajado tantos años, pero estoy tranquila.
¿Crees que la gente no te toma en serio?
Sí. Me cuesta muchísimo que me tomen en serio. Puede sonar mal, pero creo que valgo para muchas cosas. Por ejemplo, tengo una formación como actriz… Puedo dar mucho más de lo que se me permite. Pero se me encasilla en “tú eres hija de”. Por supuesto que lo soy, pero no me permiten avanzar y necesito avanzar. No me siento realizada estando en un plató hablando de lo que dice, con perdón, mi prima la de Cuenca. Es que no me siento bien conmigo misma.
“El dinero no es todo”
Pero seguirás recibiendo ofertas de televisión. ¿Te cuesta rechazarlas?
Sí, porque no me gusta decir “no” a todo. Pero si digo que dejo la tele, no puedo volver mañana. Está en juego mi credibilidad. Luego, he rechazado cosas para no traicionar a las personas con las que llevaba trabajando muchos años.
¿Has rechazado mucho dinero?
Pero llevo rechazando mucho dinero desde que tengo vida laboral.
"No he tomado las mejores decisiones. Seguramente, no hubiera empezado la televisión tan joven. Habría hecho otras cosas que me hubieran aportado más y de las que me hubiera sentido más orgullosa"
¿Te atreves a decir cantidades?
No te puedo decir eso, pero he rechazado realities donde me ofrecían un dinero semanal muy importante.
¿Más de 20.000 euros?
No puedo decirlo, pero me pagaban bien. Muy bien. Pero me da igual lo que me paguen: si no lo quiero hacer o no me veo preparada, no lo voy a hacer. Esa ha sido mi filosofía, pero es lo que no han entendido de mí. Dicen que reniego de ser personaje público… No, reniego el hacer lo que sea por dinero. No todo es dinero. He priorizado mi tranquilidad. Si no, habría hecho tropecientas mil exclusivas y tendría muchísimo más dinero. Hice una con el otro embarazo y ya. Pero quería contar mi embarazo —este segundo— y también se me ha quitado ese derecho, ya que no quería decirlo porque estaba de muy poco tiempo. También dijeron que había mentido cuando negué el primer embarazo, que me vieron comprando dos test… Primero, que se cuente lo que compre en una farmacia me parece tela marinera. Pero, señores, no estaba embarazada. ¿Queréis que mienta? Sí, me hice esos test, pero todavía no estaba embarazada. Luego, me quedé al mes. Y ya está.
¿Tienes la sensación de que han puesto a tu familia como en un culebrón?
Me he sentido parte de una telenovela, sí, pero ahora estoy a otra cosa.
¿Y las críticas que recibes? ¿Crees que son por ti o por ser una Campos?
No sé. Hay quien dice que no conecto con la gente… Es verdad que tengo una coraza muy grande, soy seria y me cuesta… En las distancias cortas, no tengo nada que ver con lo que sale en la tele. Pero también hay algo en torno a mi familia muy fuerte.
Julia Janeiro también nos decía que llevaba una coraza desde niña, por los comentarios que le decían.
Creo que todos los “hijos de” hemos vivido situaciones difíciles en el colegio, con amigos…
¿Has sufrido bullying?
No he tenido el mejor ambiente escolar por quien era mi madre, pero no me siento víctima de bullying. Tampoco lo tengo como un trauma, eso me ha hecho ser la persona que soy yo.
¿Sientes que la gente tiene prejuicios contigo antes de conocerte?
Siempre me dicen “antes de conocerte pensaba que eras una borde, una niñata o una creída”… Cada uno puede pensar lo que quiera, pero, en mi caso, me cuesta mucho juzgar a las personas sin conocerlas.
Afirmas que no te toman en serio en lo profesional. ¿El apellido juega en tu contra?
Muchísimo. Pero tampoco estaría aquí si no fuera por mi apellido. O igual sí, pero de otra manera. O me hubiera costado mucho llegar. Pero no he tomado las mejores decisiones. Seguramente, no hubiera empezado la televisión tan joven; habría hecho otras cosas que me hubieran aportado más a nivel personal y de las que me hubiera sentido más orgullosa.
Te has formado como actriz. ¿Cuesta que te den papeles?
Como actriz es que ni me atrevo. No he hecho ningún casting porque no me atrevo a ir a uno. Necesito aire y estar fuera de esto.
¿Qué proyectos tienes a la vista?
Me gustaría seguir escribiendo. Tengo muchísimas ideas… También estoy con las redes a tope.
¿Cómo te ves en diez años?
Me veo teniendo una casa familiar para mis hijos… A ver si nos bajan la vivienda, que es imposible comprar una hoy. Me veo tranquila, con Carlo y con nuestros hijos.












