La infancia y adolescencia de Julia Janeiro no ha sido precisamente un camino de rosas. Así queda reflejado en la primera entrevista de su vida, que ha dado en ¡HOLA!, a sus 23 años recién cumplidos. “Cuando cumplí 18 años, era una niña y no estaba preparada. Aparte, yo no me encontraba en un buen momento. No sentía que fuese algo que me beneficiase, así que decidí centrarme en mis estudios. Ahora es el momento justo”, nos responde la mayor de los tres hijos de Jesulín de Ubrique con María José Campanario cuando le preguntamos por qué ha decidido dejar su anonimato.
Por un lado, Juls, que se considera “un manojo de nervios”, llora al recordar cómo sufrió bullying, “desde los siete a los dieciséis años”. Por el otro, volvió a vivir una nueva pesadilla cuando, al cumplir los 18, se vio protagonizando una tormenta mediática. No es de extrañar que la hija de Jesulín y María José haya acudido a terapia. “He tenido una vida muy bonita, pero, a la vez, muy dura. No ha sido fácil, pero me quedo con lo bueno”, nos confiesa la maquilladora.
Tras nueve años de bullying, ¿has necesitado tratamiento psicológico?
Muchísimo. Mi psicólogo es maravilloso. Sigo a día de hoy con él y es de las mejores personas que se me han podido cruzar la vida.
¿Cuándo empezaste a ir a psicólogo?
Cuando era pequeña, ya iba al psicólogo del colegio, aunque la verdad no me ayudó en absolutamente nada. Pero ya siendo más mayor, con 17 o 18 años, empecé otra vez terapia.
¿Lo pediste tú o tus padres?
Lo pedí yo. Todo el mundo debería de tener acceso a un buen psicólogo. Y es que un psicólogo salva vidas.
¿Ese daño emocional te ha afectado a como tú eres ahora?
Sí, muchísimo. Ahora soy muchísimo más cerrada y la gran mayoría de mis amistades son hombres. Más que nada, por el trauma de que ese acoso lo empezaron niñas. Tengo amigas maravillosas y las amo a todas, pero, de primeras, encajo mejor con hombres. Luego, estos últimos años he sentido mucha rivalidad o querer quedar por encima. Y yo no soy para nada así. Eso ha calado más profundo y viene a raíz del acoso que sufrí en mi infancia.
¿Has sido muy prejuzgada?
Muchísimo. Cuando la gente me conoce, siempre me dice que pensaban que era una borde y una prepotente. O que pensaba que era una seca. Y soy todo lo contrario. Sí es verdad que soy manojo de nervios.
¿Te cansa parecer una borde?
No, me río. En las fotos mías de pequeña, tengo la misma cara que ahora: de mala leche. Normal que la gente piense que soy una borde y una prepotente. Amiga, con esta cara…
Pero eres muy, muy sensible.
Todo una coraza que me he ido poniendo desde muy pequeña.
Has recibido mucho odio o hate, que dicen ahora. No sé cómo has lidiado con ello.
Para todo lo que me ha caído estos años, creo que lo llevaba bastante bien. Y para ser una niña, he estado bastante serena, tranquila y bastante al margen. Otra persona con mi carácter hubiese saltado a la mínima de cambio y no hubiese aguantado ni una.
¿Y te ha resultado difícil aislarte?
No. Siempre he sido una persona que se ha sentido muy bien en su soledad. No sé, creo que es algo que también en parte me ha venido muy bien.
Durante la entrevista, Juls relata en ¡HOLA! cómo comenzó “el trauma de su vida”, que es como recuerda sus años de acoso escolar. “Me decían: ‘Tus padres esto o lo otro’. O ‘Tu padre es un asesino’, ‘tu padre tal’… Cuando creces oyendo esas cosas, sabiendo que son mentiras, es muy duro. Y más con una niña de siete años”, nos cuenta entre lágrimas. “Empezó siendo un cierto grupo de niñas y la cosa fue aumentando”, nos continúa explicando.
Igualmente, la hija de Jesulín y María José se rompe al contarnos que “pasaba los recreos en el baño” porque nadie quería jugar con ella. “Cuando había que trabajar en grupo en clase, me dejasen siempre sola y nadie me elegía”, nos confiesa totalmente devastada. “Mis padres me tuvieron que cambiar de centro. Activaron el protocolo y demás de acoso escolar. Lo pasé bastante mal”, añade a la vez que explica que decidió irse a estudiar maquillaje a Estados Unidos y comenzar así una nueva vida.
A su vuelta, cuando parecía que podía llevar una vida tranquila, Juls alcanzó la mayoría de edad y, al ser despixelada, se convirtió en protagonista de titulares. “Fue muy, muy traumático, porque yo no estaba en un buen momento. No me sentía bien por muchas cosas que estaban pasando en mi vida. Fue algo que me marcó muchísimo”, nos asegura la maquilladora. “No era tanto presión, sino el acoso. Las críticas tan feas y tan duras que se estaban haciendo sobre mí. Sobre todo, las mentiras tan graves, que no tenían ni pies ni cabeza”,
“Me sentía muy sola, muy juzgada y muy acosada. No podía salir tranquila. Ni con mis amigos ni ir a clase… No podía hacer nada. Me encerraba en casa. Lo peor de todo era que eso le estuviese haciendo daño a mis padres y a mis abuelos…”, nos continúa contando sin que logren cesar sus lágrimas. Ahora que está más fuerte, comparte su doloroso testimonio y hace la mejor recomendación posible a aquellos que lo estén pasando mal: recurrir a ayuda psicológica.
A tus 23 años recién cumplidos, ¿en qué momento vital te encuentras?
Bastante bien, la verdad. Muy centrada en mí, mi trabajo y mis cosas. Sobre todo, en el gimnasio, que llevaba muchísimo tiempo sin ir y me está yendo bastante bien. Me encuentro incluso mejor de salud. La verdad, estoy muy contenta.









