Julia Janeiro nos cuenta su sobrecogedora historia como víctima de 'bullying': "Nadie quería jugar conmigo y pasaba los recreos sola en el baño"


La hija mayor de Jesulín de Ubrique y María José Campanario comparte con nosotros su valiente relato, en exclusiva


Julia Janeiro en su posado exclusivo para ¡HOLA!© VALERO RIOJA
Antonio DiéguezRedactor jefe ¡HOLA!
6 de mayo de 2026 a las 6:07 CEST

Teniendo unos padres como Jesulín de Ubrique y María José Campanario, se presupone que Julia Janeiro habría tenido una vida fácil. Y aunque es verdad que reconoce que ha tenido muchas oportunidades gracias a ellos, se ha tenido que enfrentar a momentos muy duros que le han marcado de por vida. Juls, que es como quiere que la llamemos, no sólo ha pasado por una mayoría de edad “traumática”, debido al acoso que sufrió por parte de algunos medios, sino que ha tenido una infancia marcada por el bullying

Ahora que acaba de cumplir los 23 años, la hija de Jesulín y María José relata entre lágrimas cómo fue el blanco de sus compañeros de colegio, que le hacían comentarios nada amables sobre sus padres y que la terminaron aislado. Tanto es así que Julia necesitó cambiarse de centro, al no contar con el respaldo que sentía que no tenía en el colegio en el que se encontraba cuando era víctima del acoso escolar.

 Julia Janeiro la hija de Jesulín y María José Campanario, nos cuenta su impactante historia de superación tras ser víctima de “bullying”© VALERO RIOJA

Su vida con los apellidos Janeiro y Campanario ha sido "muy bonita, pero, a la vez, muy dura. He tenido unos padres maravillosos y muchas oportunidades. Soy consciente de que no todo el mundo las tiene y estoy superagradecida. Tengo una familia maravillosa", nos cuenta. Sin embargo, no puede evitar haberse sentido prejuzgada. "Cuando la gente me conoce, siempre me dice que pensaban que era una borde y una prepotente. O una seca... Y soy todo lo contrario. Lo que soy es un manojo de nervios".

Desde pequeña, aprendió a ponerse una coraza, también en el colegio. "Sufrí bullying desde los siete años hasta los dieciséis. Ya a los catorce, se suavizó porque mis padres me tuvieron que cambiar de centro. Activaron el protocolo y demás de acoso escolar. Lo pasé bastante mal".

En la actualidad, Julia trabaja como maquilladora: "Hace ya tiempo que no maquillo a nadie en mi familia, pero, sobre todo, he maquilado a mi madre", nos confiesa la joven, que dice que no hay nadie de su familia que se le resista: "Tampoco fuerzo a nadie"© VALERO RIOJA

No olvidará jamás cuándo comenzó todo. Apenas tenía siete años cuando tuvo que encontrarse con comentarios sobre sus padres. "Cuando creces oyendo esas cosas, sabiendo que son mentiras, es muy duro", nos confiesa, sin poder contener las lágrimas. Contó en todo momento con el apoyo de sus padres, que estaban al corriente e incluso iban a hablar al colegio. Sin embargo, "allí nunca hacían nada. Hasta el personal del colegio me llegó a echar la culpa".

En su escuela, "como que hacían las cosas de menos, que yo exageraba". Y no era así, en absoluto. "Pasaba los recreos en el baño porque nadie quería jugar conmigo", nos explica, de nuevo, entre lágrimas. "Cuando había que trabajar en grupo en clase, me dejaban siempre sola y nadie me elegía. Esas cosas te marcan y se quedan contigo para siempre".

Sus compañeras de clase, se escondían de ella, e incluso le aconsejaban que no se acercase porque iban a hablar unas cosas o, en otras ocasiones, era un "no te acerques, que esto no lo puedes escuchar". "Ese tipo de cosas que te hacen sentirte aislada, excluida".

A su pesar, lo que empezó siendo con un pequeño grupo, se fue extendiendo, y, al final, terminó cambiando de colegio. Entonces la situación mejoró y ahora, como ella misma especifica, "aquí estoy, no pasa nada".

"Si ves mis fotos de pequeña, tengo la misma cara que ahora: siempre con cara de mala leche", nos afirma Julia. "Por eso es normal que la gente piense que soy una borde y una prepotente. Amiga, con esta cara…", añade con humor. Sin embargo, la hija de Jesulín y María José es una chica sensible y de lo más pizpireta© Valero Rioja

Nueva York, su tabla de salvación

Lo que tiene claro es que marcharse al otro lado del Atlántico, siendo apenas una adolescente -tenía 16-, le cambió la vida por completo. Sabía que no podía seguir viviendo aquí, y "tenía mi cabeza en otro sitio, buscaba mis sueños". Allí descubrió que otra vida era posible, que podía comenzar de nuevo en un lugar donde nadie la conociese ni "supiese de dónde venía ni quién era mi familia".

Fue "maravilloso" experimentar esa sensación por primera vez en su vida. "Que nadie sepa quiénes son tus padres y tenga prejuicios sobre tu familia… Que nadie pueda decirte nada porque no te conoce es de las mejores cosas que he experimentado en la vida".

¿Crees que ese daño emocional te ha afectado a como eres en la actualidad?

Sí, muchísimo. Ahora soy muchísimo más cerrada y la gran mayoría de mis amistades son hombres. Más que nada, por el trauma de que ese acoso lo empezaron niñas. Tengo amigas maravillosas y las amo a todas, pero, de primeras, encajo mejor con hombres. Eso ha calado más profundo y viene a raíz del acoso que sufrí en mi infancia.

Después de nueve años de bullying, habrás necesitado tratamiento psicológico.

Muchísimo. Mi psicólogo es maravilloso. A día de hoy, sigo con él y es de las mejores personas que se me han podido cruzar la vida.

Julia Janeiro la hija de Jesulín y María José Campanario, nos cuenta sus próximos proyectos en la pantalla © Valero Rioja

¿Cuándo empezaste con la terapia psicóloga?

Cuando era pequeña, ya iba al psicólogo del colegio, aunque la verdad no me ayudó en absolutamente nada. Pero ya siendo más mayor, con 17 o 18 años, empecé otra vez  a ir a terapia.

¿Lo pediste tú o fue cosa de tus padres?

—Lo pedí yo. Todo el mundo debería de tener acceso a un buen psicólogo. Un psicólogo salva vidas.

Aparte de todos estos momentos tan difíciles, ¿qué recuerdos tienes de tu infancia? ¿Algunos bonitos?

Tengo bonitos –se emociona–. Me acuerdo de los veranos en Oropesa, con mis abuelos maternos, que eran increíbles –vuelve a llorar–. Era el momento de desconectar de todo lo negativo que me pasaba durante todo el año escolar.

¿Allí continuabas sintiéndote "la hija de"?

No tanto, la verdad. Era verano y la gente iba más a su bola también, sin chismorrear tanto. Era mi momento de desconexión. Me olvidaba de todo lo malo. Y sólo era playa y pasármelo bien.

¿Podemos decir que salías de tu "pesadilla"?

Sí. Sí. Fue el trauma de mi vida. Por eso, cuando estaba en Oropesa, la situación era más light y me resbalaba completamente.

TEXTO

Antonio Diéguez


FOTOGRAFÍAS

Valero Rioja

ESTILISMO

María Parra y Beatriz Moreno de La Cova


AGRADECIMIENTOS

Finca El Jaral de la Mira


PELUQUERÍA

Adrián Costa (@adriiaanch)

MAQUILLAJE

Manu Montejo (@manuxmontejo)

LOOK 1

Vestido de Sfera

LOOK 2

Vestido de Alma En Pena y sombrero de Signes Hats

LOOK 3

Chaqueta y vestido de Mango y pendientes de Paulet

LOOK 4

 Vestido de Carla Ruiz, capa de Encinar y pendientes Vintage

LOOK 5

Vestido de Zara, Mitones de Guantes Varadé y abanico de Olivier Bernoux