Te despiertas enfadada con tu pareja por una discusión que nunca ha existido. O llevas todo el día hablando de una persona y, esa misma noche, acaba convirtiéndose en la protagonista de tus sueños. Seguro que has vivido alguno de estos dos fenómenos, situaciones tan habituales que muchas veces te han llevado a preguntarte si los sueños esconden algún significado o si, simplemente, son una consecuencia más de cómo funciona el cerebro.
La realidad es que, aunque la ciencia ha conseguido explicar buena parte de lo que ocurre mientras dormimos, el contenido de los sueños sigue siendo uno de los grandes enigmas de la psicología. Como explica María de Moya Marín (@mariadm_psicologa), doctora en Psicología, "aunque todos soñamos, seguimos sin saber exactamente por qué lo hacemos". Eso sí, añade que "la investigación científica ha avanzado enormemente en el estudio del sueño, pero el significado de lo que soñamos continúa siendo uno de los grandes misterios".
Qué sucede en el cerebro mientras duermes
Lo que sí conocen los expertos es qué ocurre en nuestro cerebro durante esas horas de descanso. "Hoy sabemos que mientras dormimos el cerebro sigue trabajando. Consolida recuerdos, regula emociones y reorganiza la información del día", explica la psicóloga. Sin embargo, eso no significa que cada sueño tenga un mensaje oculto, ya que, como recuerda la especialista, "todavía no podemos afirmar que cada sueño esconda un mensaje concreto o una predicción sobre el futuro".
De hecho, algunas teorías sugieren que los sueños podrían cumplir una función adaptativa. "Hay teorías que argumentan que los sueños nos preparan para anticiparnos a las amenazas, por eso, en muchas ocasiones recordamos haber corrido para llegar al trabajo, que nos caemos de un precipicio o que perdemos dinero", explica María de Moya Marín. En el fondo, resume la experta, "nuestra mente hace lo que mejor se le da, que es anticiparse para protegernos".
En qué fase del descanso sueñas
Hay personas que aparecen en nuestros sueños casi sin darnos cuenta. Basta con haber pasado horas hablando de ellas, pensando en ellas o incluso preocupándonos por ellas para que acaben colándose en nuestro descanso. Puede tratarse de alguien que nos gusta, de un amigo, de un familiar o de ese jefe que lleva días ocupando nuestros pensamientos.
Lejos de cualquier interpretación esotérica, la psicología tiene una explicación bastante sencilla. "Es algo completamente normal", asegura María de Moya Marín. Según explica, "mientras dormimos, especialmente durante la fase REM, el cerebro continúa procesando información, consolidando recuerdos y organizando las experiencias vividas durante el día".
Precisamente por eso, añade, "cuando una persona ha ocupado gran parte de nuestros pensamientos, conversaciones o emociones, es más probable que aparezca en nuestros sueños".
Qué significa soñar con alguien
Ahora bien, que alguien aparezca en un sueño no significa necesariamente que el sueño esté hablando de esa persona. Como aclara la psicóloga, "desde la psicología, esto no significa necesariamente que el sueño tenga un significado o que esté enviándonos un mensaje oculto". Muchas veces, explica, "el protagonista del sueño es simplemente un 'vehículo' que utiliza nuestro cerebro para procesar emociones, preocupaciones o conflictos internos".
Por eso, en ocasiones, el verdadero protagonista del sueño no es la persona que aparece, sino la emoción que despierta. "Los personajes que aparecen pueden representar situaciones temidas y, por ello, reaccionamos a esas conversaciones paralelas o a ese proyecto al que creemos no llegar, de forma que nos preparamos para una situación de gran valor sentimental para que no nos pille desprevenidos", señala la experta.
¿Por qué te despiertas enfadada con alguien?
Aunque racionalmente sabemos que un sueño no ha sucedido, nuestro cerebro sí ha experimentado las emociones asociadas a esa historia. Esa es la razón por la que algunas personas se levantan molestas con su pareja, un amigo o un familiar después de haber discutido con ellos mientras dormían.
"Los sueños pueden generar emociones muy intensas", explica María de Moya Marín. De hecho, añade, "aunque sepamos que lo ocurrido no ha sido real, el cerebro ha experimentado esas emociones como si estuvieran sucediendo en ese momento". Como consecuencia, "es frecuente despertarse con enfado, tristeza, miedo o incluso alegría".
En la mayoría de los casos, esa sensación desaparece a medida que avanza el día. Sin embargo, cuando el contenido del sueño conecta con sentimientos negativos que ya existían, puede tener un impacto mayor. En palabras de la psicóloga, "normalmente esas emociones desaparecen conforme avanza el día, pero si el sueño conecta con inseguridades, conflictos previos o preocupaciones reales, puede influir temporalmente en nuestra forma de relacionarnos con esa persona".
Por eso, cuando un mismo sueño se repite con frecuencia o provoca un malestar persistente, quizá sí merezca la pena detenerse a observar qué está ocurriendo. Como recomienda María de Moya Marín, "si un mismo contenido se repite con frecuencia y genera un malestar importante, puede ser útil preguntarse qué emoción está intentando expresar ese sueño y si existe algún aspecto de nuestra vida que necesita atención".
Cuando un sueño cambia tu estado de ánimo
Durante años han circulado todo tipo de teorías sobre el supuesto significado de los sueños. Soñar con perder los dientes, con una expareja o con caer al vacío ha dado lugar a infinidad de interpretaciones. Sin embargo, la evidencia científica sigue sin respaldar esas creencias. Eso no quiere decir que los sueños no puedan aportar información sobre cómo nos sentimos.
Al contrario, como explica la especialista, "lo que sí sabemos es que los sueños están muy relacionados con nuestro mundo emocional". Durante el descanso, añade, "el cerebro reorganiza experiencias, procesa recuerdos y regula emociones, por lo que es habitual que aparezcan preocupaciones, deseos o situaciones que estamos viviendo, aunque lo hagan de forma simbólica o aparentemente incoherente".
Por eso, más que intentar descifrar un supuesto mensaje oculto, la psicóloga propone hacerse otro tipo de preguntas: "Suele ser más útil preguntarnos '¿cómo me hizo sentir?' o '¿hay algo en mi vida que se parezca a esa emoción?'". Porque, al final, "los sueños no son un espejo del futuro, sino una ventana al estado emocional con el que nuestro cerebro intenta dar sentido a la experiencia".










