Estás en casa tranquila viendo una película, pero una de las escenas de la misma comienza a ponerse más intensa, le prestas más atención y, de repente, te remueve algo por dentro hasta provocar en ti el llanto. Puede que te haya pasado alguna vez, o puede también al escuchar alguna canción cuya letra consigue despertar a esa lagrimita. Incluso, puede que tú misma seas la que reproduzca en bucle esos temas que logran sacar emociones que parecían reprimidas. Es normal. Emocionarse con algún estímulo externo es algo muy habitual.
Lejos de ser algo extraño, tiene una explicación clara. "Emocionarse con el arte es una reacción profundamente humana. De hecho, puede decir mucho sobre nuestra forma de sentir, conectar y procesar las emociones", señala la psicóloga Beatriz Gil Bóveda, CEO & fundadora de Psique Cambio (psiquecambio.com). Y, es que detrás de esa reacción hay varios mecanismos psicológicos que se activan casi sin que nos demos cuenta.
Una de las más importantes tiene que ver con la memoria. "Activan recuerdos personales. Es decir, muchas canciones o escenas nos conectan con experiencias propias. Tal vez una melodía nos recuerda a una etapa concreta de nuestra vida, a una relación pasada o a un momento importante", explica Beatriz Gil.
Por qué lloras con películas o canciones
Pero más allá de esta evocación, la psicóloga también detecta que detrás de esta reacción se encuentra la identificación personal. "Nos identificamos con los personajes. Cuando vemos una película, nuestro cerebro activa algo llamado empatía emocional. Es decir, somos capaces de sentir lo que imaginamos que siente otra persona". Por eso, lo que ocurre en la pantalla se siente tan real: "Si un personaje pierde a alguien, logra algo muy importante o atraviesa una situación difícil, podemos vivir esa emoción como si fuera nuestra. Las lágrimas son una respuesta natural a esa conexión".
Aunque las películas logran traspasar nuestra piel y tocar nuestro corazón, lo cierto es que la música va incluso un poco más allá y tiene un impacto más directo en las emociones. "Es uno de los estímulos que más rápidamente activa las áreas emocionales del cerebro. Un cambio de tono, una letra significativa o una combinación de sonidos puede generar tristeza, nostalgia o incluso una mezcla de emociones difíciles de explicar", comenta la psicóloga. De ahí que, según ella, algunas canciones nunca pierdan su efecto: "Por eso hay canciones que, aunque las escuchemos muchas veces, siguen provocando el mismo nudo en la garganta".
¿Somos más sensibles si lloramos con facilidad?
Llorar con películas o con canciones es algo muy habitual, sin embargo, hay a personas que les sucede más que a otras. No obstante, al contrario de lo que pudiera pensarse, esta diferencia no diferencia entre grados de sensibilidad según la psicología.
A veces pasa que comentas que has llorado con una película y alguien te responde diciendo que te sucede porque eres muy sensible. No tiene porqué ser cierto: "Cada persona expresa las emociones de manera distinta. Hay personas que lloran con facilidad y otras que sienten la emoción, pero la expresan de otra manera; ya sea con silencio, reflexión o simplemente internamente", comenta Beatriz Gil. Es decir, la emoción está ahí, aunque no siempre se vea. "Alguien que no llora también puede estar emocionado. La emoción no siempre se ve hacia fuera".
En cualquier caso, llorar sí suele estar relacionado con ciertos rasgos. Así lo explica mejor la experta en salud mental: "No significa ser más débil, ni tampoco más sensible. Suele indicar que se tiene mayor facilidad para conectar con las emociones, la empatía muy alta o menor tendencia a reprimir los sentimientos".
Los beneficios emocionales de llorar
Es cierto que hay ocasiones en las que parece que no procede llorar o en las que, simplemente, no queremos mostrar lo que nos genera una determinada situación en ese momento. Sin embargo, aunque a veces intentemos evitarlo —sobre todo en público—, llorar tiene beneficios claros en nuestro equilibrio emocional:
- Genera liberación emocional. "Las lágrimas ayudan a descargar tensión emocional. Después de llorar, puedes sentir una sensación de calma o alivio. Es una forma natural que tiene el cuerpo de regular emociones intensas".
- Te ayuda a conectar contigo mismo. "Cuando una escena o una canción nos emociona, suele ser porque toca algo importante dentro de nosotros; ya sea un valor, una experiencia, un deseo o una herida".
- Favorece el autoconocimiento. "Prestar atención a estas reacciones puede ayudarnos a comprender mejor nuestras propias emociones".
- Entrena tu manera de relacionarte: “El cine y la música nos permiten vivir muchas vidas en poco tiempo. Sentimos la historia de personajes muy distintos a nosotros. Esto fortalece nuestra empatía; la capacidad de comprender a los demás, algo fundamental para las relaciones humanas".
- Abre espacio al sentir. "Permite la regulación emocional segura. Una película triste o una canción melancólica ofrecen un espacio seguro para sentir emociones intensas". Sin riesgo real, pero con impacto emocional: "Sabemos que la historia no es nuestra, pero nos permite explorar sentimientos como la tristeza o la nostalgia sin que haya un peligro real".
Una señal de conexión emocional (y no de debilidad)
Lejos de ser algo que debamos reprimir, emocionarse con una historia o una canción puede ser una buena señal. Y, es que más allá de las consecuencias que tiene para la salud mental, lo cierto es que también dice mucho de quién lo hace. Como explica la psicóloga, "llorar con películas o canciones suele estar relacionado con personas que tienen una buena conexión con su mundo emocional No significa ser débil. De hecho, en muchos casos refleja capacidad de apertura emocional, algo que en psicología se considera un signo de salud emocional".
Porque, al final, todas las emociones cumplen una función. Por mucho que a veces nos nublemos y sintamos que algunas nos están haciendo daño, lo cierto es que, cuando no nos hundimos y quedamos navegando demasiado en ellas, están provocando el efecto contrario, el de sanarnos o fortalecernos: "No hay emociones buenas o malas. Incluso las que asociamos negativamente como la tristeza, cumplen una función importante: nos ayudan a procesar experiencias, dar sentido a lo que vivimos y conectar con los demás".
Teniendo en cuenta toda la información ofrecida por la experta, la lección parece clara: la próxima vez que una escena o una canción te haga llorar, quizá no haya nada que debas controlar. Tal vez sea, simplemente, tu manera de sentir… funcionando exactamente como debe.











