La psicología dice que las pesadillas no son malas, sino que son un recurso del cerebro para entrenar ante la adversidad


Existe una teoría que apunta a que estos sueños tan desagradables podrían ser una forma del cerebro para ensayar qué hacer en momentos difíciles


Mujer apoyada en los pies de la cama con el rostro serio © Getty Images
29 de mayo de 2026 a las 13:00 CEST

Despertarse sobresaltado después de soñar que alguien nos persigue, que caemos al vacío o que perdemos a una persona importante es una experiencia muy común y muy angustiante. Y es que hay noches en las que el cerebro construye historias aterradoras y, a veces, tan reales que, al abrir los ojos, todavía seguimos con el corazón acelerado, desorientados durante unos segundos e incluso mirando alrededor para comprobar que todo estaba solo en nuestra cabeza. No solo eso, en ocasiones, esa mala sensación que te deja un mal sueño te acompaña durante todo el día.

Y aunque solemos pensar que las pesadillas son algo negativo o una señal de que algo no va bien, existe una hipótesis respaldada por algunas teorías e investigaciones, que apunta a que el cerebro está ensayando por si nos tenemos que enfrentar a una situación difícil. Esta línea de investigación viene de la llamada Threat Simulation Theory (Teoría de la Simulación de Amenazas), un planteamiento bastante conocido en investigación del sueño. 

Así lo asegura el Dr. Alfredo Rodríguez-Muñoz, Catedrático de Psicología, de la Universidad Complutense de Madrid y autor del libro Dormir bien es vivir mejor. Este experto con el que hemos hablado explica que las pesadillas ocasionales pueden incluso tener una función adaptativa importante. Eso sí, si no son repetitivas y no alteran nuestra calidad de vida. De lo contrario, sí pueden ser un motivo de consulta médica. Veamos por qué aparecen estos sueños.

Mujer sentada en la cama preocupada

¿Qué dice realmente la psicología sobre la función de las pesadillas en el cerebro?

Las pesadillas son sueños con una fuerte carga emocional que generan miedo, angustia o sensación de amenaza. Suelen aparecer durante la fase REM del sueño, el momento en el que el cerebro está más activo y soñamos con mayor intensidad.

La mayoría de las personas han tenido alguna vez sueños de este tipo. Soñar que llegamos tarde a un examen importante, que perdemos un avión, que nuestra pareja nos deja, que alguien muere y que ocurre algo terrible son algunas de las situaciones más habituales.

Y aunque al despertarnos sabemos que no era real, el cuerpo muchas veces sigue reaccionando como si sí lo hubiera sido. Por tanto, las personas que tienen pesadillas no se alegran por ello. Todo lo contrario, querrían borrar de su mente aquello que les ha perturbado el sueño. Sin embargo, pueden tener un significado adaptativo, como decíamos. 

mujer sin poder dormir en la cama, tapándose los ojos con las manos© Adobe Stock

La teoría del 'ensayo de amenazas': cómo el cerebro simula adversidades mientras dormimos

En este sentido, Alfredo Rodríguez-Muñoz explica que existen distintos modelos neurocognitivos que sostienen que los sueños con una fuerte carga emocional ayudan al cerebro a procesar experiencias intensas y regular emociones difíciles.

De hecho, como decíamos, algunas teorías plantean que estos sueños tan desagradables, funcionarían casi como un simulador evolutivo de amenazas. Se trata de una propuesta del neurocientífico finlandés Antti Revonsuo que plantea que los sueños, y especialmente las pesadillas, podrían tener una función evolutiva. Según esta idea, mientras dormimos el cerebro "ensaya" situaciones peligrosas o amenazantes para prepararnos mejor ante ellas en la vida real.

Dicho de otra forma: mientras soñamos, el cerebro estaría practicando cómo reaccionar frente al miedo, la incertidumbre o situaciones adversas. Y es que, como sabemos, dormirnos no significa apagarnos, sino que nuestro cerebro sigue activo para garantizar nuestra supervivencia, fijar recuerdos y reparar. De ahí que sea tan importante dormir las horas necesarias y dormirlas bien. 

mujer joven y pensativa sentada en la cama© Getty Images

¿Qué ocurre en el cerebro durante una pesadilla?

Mientras soñamos, se activan en el cerebro especialmente áreas relacionadas con las emociones, la memoria y el procesamiento del miedo. Por eso algunos sueños se sienten tan reales y pueden despertarnos con auténtica angustia.

Asimismo, tal y como indica el experto, otras teorías más actuales también sostienen que los sueños ayudan a integrar emocionalmente experiencias difíciles o traumáticas, reorganizando recuerdos y reduciendo poco a poco su carga emocional.

Por eso muchas veces soñamos con preocupaciones cotidianas, situaciones que nos generan inseguridad o emociones que todavía no hemos terminado de procesar del todo. Aunque sean hechos que han resultado traumáticos hace años

Esto se explica porque el cerebro no reproduce exactamente la realidad mientras soñamos. Más bien mezcla emociones, recuerdos, imágenes y sensaciones para intentar organizarlos emocionalmente.

Todo ello sustenta la idea de que una pesadilla ocasional no significa necesariamente que exista un problema psicológico. Después de días de estrés, preocupación o emociones intensas, el cerebro utiliza el sueño para reorganizar toda esa carga emocional.

Por eso hay personas que tienen más pesadillas durante épocas de ansiedad, exámenes, cambios importantes o momentos emocionalmente difíciles. Es algo, de hecho, que ocurre especialmente en la infancia.

Niña asiática llorando en la cama por una pesadilla© Getty Images

Por qué los niños tienen tantas pesadillas

Muchos padres se preocupan cuando sus hijos empiezan a despertarse llorando por sueños con monstruos, persecuciones o amenazas imaginarias. Sin embargo, entre los 3 y los 10 años las pesadillas y los terrores nocturnos son relativamente frecuentes y, en la mayoría de los casos, forman parte del desarrollo normal del cerebro.

Tal como detalla Alfredo Rodríguez-Muñoz, durante esta etapa el cerebro infantil atraviesa un enorme desarrollo cerebral, una imaginación muy intensa y una maduración emocional todavía incompleta.

En otras palabras: el cerebro de los niños está aprendiendo literalmente a gestionar emociones complejas como el miedo, la inseguridad o la separación. Y parte de ese aprendizaje ocurre mientras duermen.

Por eso muchos niños atraviesan etapas completamente normales de sueños angustiosos relacionados con monstruos, pérdidas o amenazas imaginarias.

Mujer joven leyendo con gato en la cama© Getty Images

¿Qué personas son más sensible a tener pesadillas?

Además de los niños, cualquier persona puede tener pesadillas de forma puntual. Sin embargo, hay perfiles más sensibles a experimentarlas con mayor frecuencia.

Suele ocurrir especialmente en personas con ansiedad elevada, altos niveles de estrés, insomnio o experiencias traumáticas previas. También es frecuente durante etapas de mucha presión emocional o cambios importantes.

Y cuanto más activado emocionalmente vive alguien durante el día, más difícil resulta a veces que el cerebro "desconecte" completamente durante la noche.

Por otro lado, hay personas especialmente sensibles a las emociones intensas o con una gran capacidad imaginativa que suelen recordar más los sueños y vivirlos con mayor intensidad emocional.

mujer en la consulta del psicólogo© Adobe Stock

Cómo reducir las pesadillas

Hay cosas que pueden ayudar a reducir las pesadillas, y no siempre hace falta terapia si las pesadillas son ocasionales o relativamente leves. Muchas veces mejorar la calidad general del sueño y reducir la hiperactivación emocional ya disminuye bastante su frecuencia.

Por ejemplo, ayudan medidas bastante básicas pero importantes: mantener horarios regulares de sueño, reducir alcohol y pantallas por la noche, evitar dormir con mucho estrés o hiperestimulación y cuidar especialmente el descanso en épocas de ansiedad o sobrecarga emocional. 

Dormir poco o mal aumenta claramente la probabilidad de pesadillas porque el cerebro entra en un sueño más fragmentado e inestable. También sabemos que el estrés, la ansiedad y algunos contenidos emocionales intensos (series, noticias, videojuegos muy activadores antes de dormir) pueden favorecerlas.

Mujer seria sentada en la cama© Getty Images

¿Cómo distinguir una pesadilla normal de una señal de alerta que conviene consultar?

El problema aparece cuando las pesadillas dejan de ser algo puntual y empiezan a repetirse constantemente.

En este sentido, Alfredo Rodríguez-Muñoz advierte de que cuando las pesadillas son muy frecuentes, repetitivas o intensas dejan de ser adaptativas y pueden reflejar dificultades del cerebro para regular el miedo y el malestar emocional.

Esto ocurre especialmente en cuadros de ansiedad grave, estrés postraumático o determinados trastornos del sueño.

Estas son algunas señales que indican que conviene consultar con un especialista:

  • Las pesadillas aparecen varias veces por semana
  • Provocan miedo intenso a dormir
  • Generan despertares continuos o insomnio
  • La persona se despierta agotada emocionalmente
  • Los sueños son repetitivos y giran siempre alrededor de la misma amenaza
  • El descanso y el bienestar psicológico empiezan a deteriorarse
  • Están asociadas a momentos de mayor estrés, situaciones traumáticas o ánimo bajo. 

En esos casos, las pesadillas ya no estarían ayudando al cerebro a regular emociones, sino reflejando precisamente una dificultad para hacerlo. Es entonces cuando hay que prestar atención a lo que puede estar pasando y pedir ayuda. 

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