Hay personas incapaces de meterse en la cama si antes no han recogido la ropa de la silla, colocado los cojines o dejado más o menos despejada la habitación. Otras, en cambio, pueden dormir perfectamente con varias prendas acumuladas a los pies d y los cajones abiertos. Podríamos pensar que es simplemente una cuestión de personalidad o de preferencias. Sin embargo, el orden del dormitorio también puede influir en cómo llegamos mentalmente al momento de dormir.
Así lo explica Ana Guerrero Braña, psicóloga del Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP), quien señala que el entorno en el que descansamos puede favorecer la relajación o, por el contrario, añadir estímulos a un cerebro que ya llega suficientemente cargado al final del día.
Por qué las personas ordenadas pueden dormir mejor
No significa que ser ordenado garantice dormir ocho horas del tirón ni que una persona desordenada tenga necesariamente problemas de sueño. Pero un espacio visualmente organizado puede facilitar que el cerebro reduzca progresivamente su nivel de activación. "Un dormitorio ordenado reduce la carga cognitiva, el cerebro no tiene que procesar estímulos visuales y esto disminuye el cortisol y contribuye a la calma activando el sistema nervioso parasimpático", explica Ana Guerrero.
La clave estaría, por tanto, no solo en el orden en sí mismo, sino en la cantidad de información que nuestro cerebro tiene que procesar. Una montaña de ropa, objetos repartidos por diferentes superficies, papeles pendientes de guardar o cajones abiertos son estímulos visuales que permanecen ante nosotros cuando intentamos relajarnos.
Y aunque creamos que ya no los vemos porque estamos acostumbrados a ellos, forman parte del entorno que percibimos. Frente a esta saturación, una habitación despejada puede resultar más previsible y tranquila, dos características que ayudan a crear un ambiente asociado al descanso.
El desorden puede recordarnos todo lo que tenemos pendiente
Hay, además, otro detalle interesante. El cerebro puede interpretar algunos de esos objetos fuera de su sitio como pequeños recordatorios de tareas todavía sin terminar: esa ropa que tendremos que guardar, los papeles que debemos ordenar o aquello que hemos dejado para mañana.
La psicóloga explica que "diversos estudios confirman la relación entre el orden en el entorno y una mayor calidad del sueño". Y añade: "Los entornos desordenados contribuyen a aumentar el cortisol, la hormona del estrés, contribuyendo al mantenimiento del estado de alerta".
Esta sensación resulta especialmente fácil de entender cuando hemos tenido un día intenso. Nos acostamos físicamente cansados, pero la cabeza continúa repasando conversaciones, problemas y obligaciones. Si a esa actividad mental añadimos un entorno cargado de estímulos, desconectar puede resultar más difícil.
Según Guerrero, "el cerebro interpreta los objetos descolocados de la habitación como si fueran tareas inacabadas, lo cual, eleva la ansiedad".
Ordenar antes de dormir puede convertirse en una señal de descanso
Esto no significa que tengamos que convertir el dormitorio en un espacio perfecto ni desarrollar una rutina rígida de organización antes de acostarnos. De hecho, la propia psicóloga indica que el orden es solo una pieza más dentro de todos los hábitos que favorecen un buen descanso.
"Ordenar el cuarto no va a solucionar un trastorno de insomnio crónico por sí solo, pero mantener el dormitorio despejado funciona como un elemento más de higiene del sueño, preparando tu mente para desconectar y relajarse", aclara.
Además, repetir determinados gestos antes de acostarnos puede ayudar a construir una rutina reconocible. Recoger algunas cosas, bajar la intensidad de las luces, preparar lo necesario para el día siguiente y meternos después en la cama establece una transición entre el ritmo activo del día y el momento de descansar.
No se trata, por tanto, de limpiar la casa por la noche ni de comprobar obsesivamente que todo esté perfectamente colocado. Basta con reducir aquello que visualmente puede seguir reclamando nuestra atención.
Qué deberíamos ordenar en el dormitorio para dormir mejor
Ana Guerrero propone cambios muy sencillos que no requieren dedicar demasiado tiempo antes de acostarnos. "Para favorecer un buen descanso, se recomienda despejar el entorno ocultando los elementos que puedan funcionar como distracción visual, pantallas, ropa acumulada, etc., para reducir los estímulos que activan el cerebro".
También aconseja "cerrar las puertas y cajones de armarios y mesitas, recoger el suelo de la habitación y preparar la ropa del día siguiente, lo que reduce la ansiedad, disminuyendo la rumiación". Este último gesto puede ser especialmente útil porque ordenar no consiste únicamente en colocar objetos, sino también en dejar resueltas pequeñas decisiones. Si antes de acostarnos sabemos qué vamos a ponernos al día siguiente, por ejemplo, eliminamos una tarea de la lista mental de la mañana.
En definitiva, quizá la relación entre orden y descanso tenga menos que ver con ser una persona extremadamente organizada y más con crear un dormitorio que no nos pida nada cuando llega la noche. Un espacio con menos ruido visual, menos asuntos pendientes a la vista y menos decisiones que tomar. Porque cuando llega la hora de dormir, al cerebro también le viene bien recibir un mensaje sencillo: por hoy, ya está todo hecho.








