Noviembre es un mes que pide cambio. Ya ha llegado el momento de ajustar nuestro armario al frío, y llega también ese momento en el que te miras frente al espejo y te das cuenta de que tu melena necesita algo más que una saneamiento de puntas. Entre bufandas, jerséis de cuello alto y gorros que te despeinan en dos minutos, conviene apostar por un corte que se defienda solo, que no dependa del secador cada mañana y que siga viéndose bien después de un día entero de lluvia y viento.
Y en esa búsqueda, la media melena juega con ventaja. Ni es tan corta como para que te dé vértigo, ni tan larga como para convertirse en una rutina eterna. Además, dentro de una misma longitud caben looks muy distintos, desde lo más cañeros hasta los más discretos. Aquí te dejamos los 12 cortes de media melena que más se llevan esta temporada otoñal, para que llegues a la peluquería con una foto guardada y las ideas muy claras.
Uno de los cortes con más carácter de los últimos años y que esta temporada se lleva en una versión mucho más definida. Las capas se notan, y mucho, aportando ese resultado rebelde que no pasa desapercibido. Funciona de maravilla en melenas onduladas o con algo de textura natural, y si tienes el pelo fino es un truco buenísimo para ganar cuerpo sin recurrir a mil productos.
Una de las propuestas más originales de la temporada. Las capas dibujan la forma de una 'C' en la parte frontal de la melena, con un efecto muy favorecedor que se aprecia especialmente cuando de lleva el pelo suelto.Es romántico, distinto a lo que se suele ver y le da un giro a una media melena que de otro modo podría quedarse en lo básico.
Cuando hablamos de pelo fino y de opciones que aporten volumen, el corte recto es un clásico por algo. El blunt cutdeja las puntas limpias y a una sola altura, lo que crea una sensación de densidad inmediata. Es una opción minimalista, que pide poco y se ve siempre cuidada, de esas que sientan bien tanto con un jersey grueso como con una camisa de rayas. Eso sí, conviene mantener las puntas sanas para que luzca como debe.
Sí, ha vuelto, y parece que esta vez lo ha hecho para quedarse. La versión actual no tiene nada que ver con la que recordamos de los ochenta, es más corto por delante y por arriba, más largo por detrás, pero con transiciones tan difuminadas que resulta muy fácil de llevar. Es una apuesta para las que quieren destacar, y lo mejor es lo fácil que resulta de peinar, porque se deja secar al aire y queda con ese aire despeinado tan buscado. Eso sí, conviene ponerse en manos de un buen profesional.
Aquí el protagonismo se lo llevan las puntas. En lugar de cortarlas rectas y planas, se trabajan con tijera o con navaja para que tengan movimiento y ligereza, y así la melena no se ve rígida ni pesada. El resultado se mueve con cada paso y luce igual de bien al natural que con unas ondas suaves. Es ideal si te da miedo que el corte quede demasiado de peluquería, y además ayuda a que el pelo se vea más lleno y más vivo. Un cambio sencillo, pero que se nota muchísimo.
Este corte atemporal mantiene las capas escalonadas y ese aire despeinado que tanto gusta, pero sin los contrastes tan marcados del shaggy clásico, de modo que queda muy natural y se lleva sin esfuerzo. Es perfecto para quienes quieren un look con mucha personalidad pero sin complicarse la vida por las mañanas.
Son esas capas que nacen a la altura del rostro y lo enmarcan con suavidad, y por algo se han convertido en un comodín. Estilizan las facciones, suavizan los rasgos y consiguen un efecto lifting que se agradece a cualquier edad. Además, funcionan con casi todo tipo de pelo y pueden llevarse desde más marcadas hasta versiones prácticamente invisibles.
Combina capas cortas en la parte superior con otras más largas por debajo, lo que genera volumen arriba y ligereza en medios y puntas. Sienta muy bien a rostros ovalados, alargados y redondos, aguanta de maravilla el paso de las semanas y funciona igual de bien al natural que con ondas suaves. Es de esos cortes que crecen bien, que no exigen retoques constantes y que se adaptan tanto al día a día como a una cita especial.
Son las grandes aliadas de quienes quieren volumen sin que se note que llevan capas. Se trabajan por el interior de la melena, de manera que el pelo gana movimiento y ligereza por dentro mientras que por fuera parece un corte de una sola longitud. El resultado es una melena con cuerpo y con una caída natural, de esas que se ven sanas y sin trabajo detrás, aunque en realidad las capas estén ahí haciendo su magia. Una solución muy inteligente para las que tienen miedo de perder densidad.
Redondeado, voluminoso y con un puntito diferente. El bubble cut apuesta por un acabado capeado que envuelve la cabeza. Es una propuesta fresca, juvenil y diferente, pensada para las que quieren salirse del camino habitual sin renunciar a una longitud cómoda. Queda especialmente bien con el pelo rizado u ondulado.
Aquí el cabello se va desfilando delicadamente desde los mechones frontales hasta la parte trasera de la melena. El efecto es suave y muy elegante, con movimiento justo en la zona del rostro y un acabado cuidado en el resto. Es una buena solución para quienes quieren ligereza sin renunciar a un que se vea cuidado, y queda especialmente bien con la melena lisa o ligeramente ondulada.
Para cerrar, un clásico que nunca falla. Las capas largas dan movimiento sin sacrificar longitud y aportan ese aire de melena sana que tanto se busca, con un resultado que se nota lo justo y no se ve forzado. Quedan bien tanto lisas como onduladas y son perfectas si tu idea es renovar el look sin llegar a un cambio radical. Una apuesta segura para cualquier ocasión, desde la oficina hasta una cena con amigas, y que además te permite seguir recogiéndote el pelo cuando lo necesites.