¿Conoces al Monstruo de los colores? Lo creó la diseñadora gráfica e ilustradora Anna Llenas. Es el curioso personaje de un cuento para niños que busca poner nombre a las emociones. En las primeras páginas de la historia una niña le sugiere ordenarlas todas en botes de cristal. "Así revueltas no funcionan", le dice. La neurociencia llama a este proceso "orden emocional".
Catalina Hoffmann, experta en estimulación cognitiva y entrenamiento cerebral con más de 20 años de experiencia, nos cuenta que el orden emocional es, básicamente "un estado en el que somos capaces de reconocer, organizar y gestionar correctamente nuestras emociones". Asegura que "así no solo somos más conscientes de lo que sentimos, sino que tomamos el control de nuestras decisiones y nuestro bienestar".
¿Cómo nos puede ayudar poner nombre a nuestras emociones?
"Poner nombre a lo que sentimos es más importante de lo que parece", nos cuenta Catalina. Nos recuerda que para hacerlo hay que parar y conectar. Y eso ya es un primer paso muy importante. Con esto entra en juego nuestra corteza prefontal, que es la parte racional del cerebro. "Cuando le ordenamos a nuestra mente que ponga en palabras lo que sentimos, estamos haciendo que sea nuestra razón y no nuestra emoción la que tome el control y estamos conectando a nuestro "yo" emocional con nuestro "yo" racional", explica Hoffmann.
"Esto también influye en nuestro bienestar, porque al entrar en juego nuestra parte racional, contribuimos a que la amígdala se relaje y a que se moderen hormonas como el cortisol", agrega.
Paso a paso para organizar bien tus emociones
Catalina Hoffmann recomienda tener presente esta guía para organizar correctamente las emociones.
- Crear una pausa entre estímulo y respuesta: cuando nos ocurra algo, en vez de reaccionar de manera automática, debemos procurar darnos un momento para respirar profundamente y tomar conciencia de lo que estamos sintiendo.
- Identificar la emoción: ponerle nombre y comprender qué la está provocando. U
- Valorar las distintas opciones: elegir la que nos haga sentir más coherentes con nosotros mismos y la que sea más adecuada para el contexto en el que estamos (no podemos reaccionar igual en un entorno profesional que en un entorno familiar, por ejemplo).
En resumen, la clave está en no reaccionar impulsivamente, sino en permitirnos parar, respirar y responder de manera consciente y más constructiva. Y ¿cuál es el mejor escenario para ordenar nuestras emociones? Según Catalina, un contexto y un entorno tranquilo, en el que podemos hacer una pausa para reaccionar.
"Sin embargo, lo más importante no es tener siempre ese entorno, sino desarrollar la capacidad interna de crearlo en nuestro interior, aprendiendo a tomar distancia, a identificar lo que sentimos y a responder con criterio. Porque el contexto no siempre lo podemos elegir, pero lo que sí podemos entrenar y controlar es la autoconciencia, para mantener el equilibrio interior incluso en situaciones de presión", advierte.
Orden emocional no es limpieza emocional
Uno de los conceptos que más suenan actualmente aparte del del orden es la "limpieza emocional". La diferencia para Catalina radica en que "mientras que el orden emocional implica reconocer y organizar las emociones, la limpieza emocional es ir un paso más allá y supone aprender a soltar y liberar esas emociones que se han quedado "enquistadas" desde el pasado y que ya no solo no nos aportan nada, sino que nos hacen daño". "No se trata de olvidar lo ocurrido o de hacer como que nada pasó, sino de romper emocionalmente con ese pasado que nos lastra, para poder avanzar", dice la experta. ¿Y cómo se hace? Hay que reprocesarlas.
Cuando Catalina habla de emociones "enquistadas", se refiere a aquellas que no procesamos adecuadamente y que, en consecuencia, se mantienen activas o reaparecen. "Nuestro cerebro no almacena las emociones como algo físico, pero sí genera patrones emocionales y de pensamiento que pueden repetirse", explica la también creadora del Método Neurofitness®️.
"Al quedar establecidas esas rutas neuronales, cuando evitamos o reprimimos una emoción, es más probable que después se manifieste en forma de estrés, ansiedad o reacciones desproporcionadas. Por eso es importante aprender gestión emocional y aprender a "limpiar" las emociones que no supimos gestionar en su momento, para evitar que dejen huella". Y limpiar será más sencillo si hemos hecho un orden previo.










