La Corte Real de Brunéi atraviesa, desde la declaración oficial emitida por Palacio, uno de los momentos más delicados de su historia reciente. El sultán Hassanal Bolkiah ha hecho gala, una vez más, de su autoridad para retirar el título a la esposa del cuarto en la línea de sucesión al trono. Una crisis que subraya el poder del Monarca dentro de la institución, en un momento en el que su propia salud también se ha convertido en un punto relevante del foco mediático.
El Sultán despoja de todos sus títulos a su nuera
A través de un decreto que ha sido comunicado mediante la televisión estatal del país, el gran chambelán interino ha ejecutado la revocación inmediata de cada uno de los títulos, así como las dignidades de las que hasta ahora disfrutaba la princesa Pengiran Raabi'atul Adawiyyah, esposa del príncipe Abdul Malik, quien actualmente ocupa el cuarto lugar en la línea de sucesión al trono de Brunéi. Una decisión que el Monarca ha ejecutado con efectos inmediatos y en la que, además, no se ha ofrecido justificación alguna.
No obstante, el comunicado distribuido por la Corte de Brunéi indicaba que la retirada se debía a acciones consideradas inapropiadas para la esposa de un miembro de la Familia Real, que habían empañado "el buen nombre y demostrado una falta de respeto hacia Su Majestad, Su Majestad Duli Raja Isteri Pengiran Anak Hajah Saleha —esposa del Sultán y reina del país— y la Familia Real", destacan los medios locales del país, que también son desconocedores absolutos de esta decisión sin precedentes que se ha producido por sorpresa.
El enlace de ensueño que la convirtió en princesa
Fue en abril de 2015 cuando el Palacio de Istana Nurul Iman, el más lujoso y grande del mundo, se engalanó para acoger uno de los mayores despliegues de su historia. Todo ello con motivo del enlace matrimonial del príncipe Abdul Malik y Dayangku Raabiatul Adawiyyah Pengiran Haji Bolkiah, una entonces joven analista de datos de 22 años de edad. Fue en ese romántico ‘sí, quiero’ cuando se unieron en matrimonio y comenzó realmente una verdadera historia de amor. Una boda que duró alrededor de diez días y que se convirtió en una de las más caras del mundo.
Sin embargo, ahora ha salido a relucir la otra cara de la moneda. Fue en ese suntuoso enlace cuando el sultán Hassanal Bolkiah tomó la mano de su hijo y la posó sobre la cabeza de la novia como un solemne gesto de bendición que selló la unión de la pareja. En ese mismo acto, el Soberano le otorgó formalmente el título de Yang Amat Mulia Pengiran Anak Isteri —equivalente al de princesa y consorte real—, integrándola oficialmente en la dinastía; el mismo rango y estatus que, más de una década después, le ha sido revocado de manera fulminante por el propio monarca. Once años después la historia parece ser distinta, y aunque no se conocen más detalles de la decisión, todo apunta a un problema interno que ha afectado, sin duda, a las relaciones familiares entre quienes lideran una de las instituciones más ricas del planeta.
Una decisión que se produce en plenas celebraciones por el 80.º aniversario del Rey, quien en las últimas semanas ha advertido sobre su delicado estado de salud. Fue el pasado mes de enero cuando el sultán Hassanal Bolkiah tuvo que someterse con éxito a una cirugía de reemplazo total de su rodilla derecha. Un momento ya de por sí complejo en el que ahora se suma esta drástica medida, que ha culminado con el despojo de los títulos a la esposa del cuarto en la línea de sucesión al trono.







