Abdul Mateen de Brunei no es el príncipe heredero, pero se ha convertido en el gran protagonista de la realeza de su país. Décimo hijo del sultán Hassanal Bolkiah y Ministro de Relaciones Exteriores desde el pasado junio. El príncipe Mateen, que ha cumplido 35 años este 10 de agosto, fue uno de los primeros royals en abrir sus redes sociales y construir una imagen pública propia, moderna y alejada de la rigidez tradicional de su corte. Desde entonces, todo en torno a su vida ha despertado interés: su boda espectacular con Anisha Rosnah, sus vacaciones por Europa y, ahora, las imágenes de su primer bebé. Pero su influencia no se limita a la esfera pública o institucional: también ha demostrado una inesperada capacidad empresarial con un proyecto deportivo que ha sido un éxito.
El príncipe y ministro que se formó en la Real Academia de Sandhurst, ya que Brunei fue un protectorado del Reino Unido hasta 1984, y que tiene amistad con el príncipe Guillermo y con Hussein de Jordania, puso en marcha una empresa propia en febrero de 2020 y su visión ha sido todo un éxito que entra en fase de expansión. Mateen fundó JAB Gym, el primer gimnasio boutique de boxeo del país, ubicado en la cuarta planta de Pavo Point, un moderno edificio comercial de 10 plantas situado en el centro de Bandar Seri Begawan, la capital de Brunéi.
Concebido como un espacio de entrenamiento de lujo para boxeo técnico, fuerza y acondicionamiento, el proyecto superó rápidamente sus objetivos iniciales de socios y la demanda constante ha llevado a considerar una expansión física, cerrar alianzas con otras firmas locales y el merchandising oficial se agota con frecuencia, en parte porque el propio Sultán de Brunei es aficionado a llevar camistas o gorras con la marca del gimnasio de su hijo.
La disciplina, tanto militar como deportiva, es parte de su narrativa pública: boxeo, ejercicios de combate y polo
Este proyecto ha encajado a la perfección con la narrativa pública de Mateen, siempre basada en la disciplina militar y la estética impecable. Sin embargo, no es el único que proyecto que funciona también como marca personal del príncipe, ya que Mateen también es un polista de élite, medallista internacional y fundador del MB Polo Team, su propio club profesional con el que compite en circuitos europeos de alto nivel y ha conquistado títulos de prestigio como la Copa de Oro de Sotogrande o la Duke of Sutherland Cup. En este caso, el polo, otra herencia británica, funciona como una herramienta de proyección internacional que moderniza la imagen de Brunéi.
Así Abdul Mateen llega a los 35 años convertido en una pieza clave de la realeza de Brunei, construida para que proyectarse a nivel internacional desde que fue enviado a estudiar en el King's College de Londres. Ahora su cumpleaños coincide con una etapa de plena actividad oficial, en la que el príncipe ha asumido una presencia más constante en los actos culturales y religiosos del sultanato. En las últimas semanas, ha acompañado al sultán en varias recepciones diplomáticas y ha reforzado su papel como ministro con reuniones centradas en cooperación regional y desarrollo económico, un ámbito en el que Brunéi busca mayor visibilidad.
En el plano personal, Mateen atraviesa un momento de estabilidad que contrasta con la imagen de "soltero de oro" que lo acompañó durante años. La llegada de su hija Zarah Mariam ha introducido una dimensión familiar que él mismo ha mostrado con discreción en redes, donde combina imágenes de entrenamientos, viajes oficiales y momentos íntimos con Anisha. Esa mezcla de vida institucional y cercanía controlada muestran a un príncipe cada vez más preparado para ocupar un rol de mayor peso dentro de la estructura de la Corona.










