El estado de salud de la baronesa Thyssen, que empezó a encontrarse mal hace casi un mes, ha encendido la preocupación en su entorno más cercano y ha provocado una inmediata reacción familiar, reuniendo a todos a su alrededor en un momento especialmente delicado, marcado por la prudencia médica y una evidente muestra de unión y apoyo constante.
Todo ocurría poco después de que Carmen Cervera celebrara su 83 cumpleaños, el pasado 23 de abril, en Andorra, país donde tiene fijada actualmente su residencia, rodeada de sus seres queridos. Entonces se mostraba feliz y serena y, con una gran sonrisa, aseguraba a la prensa: “Lo voy a celebrar como cada año, con la familia”. Nada hacía prever que su situación de salud daría un giro inesperado.
Tal y como ha podido confirmar ¡HOLA!, la baronesa ha estado ingresada en la clínica Teknon. Y puestos en contacto con ella, fue la propia Tita quien, la pasada semana, nos envió un mensaje tranquilizador sobre su estado, confirmando que había sufrido una neumonía, que se encontraba bien y que estaba feliz por haber podido reunir a sus hijos el Día de la Madre. Pese a la gravedad inicial del cuadro, su evolución habría sido positiva. Su entorno más cercano nos quiso trasladar un mensaje de calma, explicando que “ha estado muy malita, lo pasó muy mal, sí, pero ya está mucho mejor, recuperándose”. “A estas edades, no se libra nadie de los sustos y las complicaciones, pero tranquilidad”, añaden.
Durante todo su ingreso, Carmen no estuvo sola en ningún momento. Sus tres hijos, Borja y las mellizas Carmen y Sabina, han estado muy pendientes de su evolución, demostrando que el vínculo familiar es sólido en los momentos difíciles. Junto a Borja se encontraba también su mujer, Blanca Cuesta.
Convaleciente en su domicilio de Sant Feliu de Guíxols, la baronesa continúa bajo seguimiento médico, con visitas de los facultativos que se desplazan hasta su casa para controlar su evolución. A su lado permanecen sus hijos de forma ininterrumpida. Solo en los últimos días se produjo un breve desplazamiento de Borja a Madrid para atender sus compromisos profesionales, interpretado inicialmente como una señal de mejora en la salud de su madre, aunque su rápido regreso a Girona el pasado fin de semana ha vuelto a subrayar la cautela con la que la familia vive este delicado momento.
"Me siento muy feliz en Andorra", nos confesaba la baronesa hace un tiempo. "Es un país estupendo, donde hay mucha seguridad y la gente es muy agradable. Me hice residente en el año 92 junto con mi marido. Éramos entonces residentes en Inglaterra, pero fuimos a visitar a mi hermano, que vivía allí, y a Heini le encantó. Nos compramos un terreno y, mientras nos hacíamos una casa, teníamos un apartamento grande. Así que conozco el principado desde hace muchos años. Y me siento muy orgullosa también del Museo Thyssen en Andorra".
El arte es una gran pasión que comparte, también, con su hija Carmen -a la que le ha transmitido su conocimiento-, que está estudiando la carrera de Derecho en Barcelona, y, según nos comentaba, es una gran estudiante que saca muy buenas notas. "Es realmente un campo que le gusta y lo está disfrutando".
A pesar de haber cambiado Andorra por la Ciudad Condal, Carmen, que está muy unida a su madre, nos decía que la distancia se le hacía más llevadera porque "hablo con mi madre y Sabina diariamente, las llamo siempre que puedo. Son un gran apoyo y sus consejos siempre me ayudan a mantenerme enfocada".







