Kate Middleton retoma, dos años después de haber recibido el diagnóstico del cáncer que la apartó temporalmente de la vida pública, su agenda internacional este miércoles con un viaje a la pequeña región italiana de Reggio Emilia. La visita, organizada por el Centro de la Fundación Real para la Primera Infancia, tendrá un marcado carácter educativo, ya que la región y, en concreto, la localidad de Reggio Emilia es la cuna de uno de los enfoques pedagógicos más importantes de los siglos XX y XXI. Esta pedagogía, creada por Loris Malaguzzi después de la II Guerra Mundial, tomó el nombre de la región y la localidad en la que surgió, de modo que se llama así: Reggio Emilia.
"Dicha pedagogía sitúa al niño como protagonista activo y capaz de construir su propio conocimiento a través de la observación, la experimentación y la curiosidad innata, potenciando de esta manera su creatividad", según nos indica Ana Roa, pedagoga y coordinadora de la Sección de Pedagogía y Psicopedagogía en el Colegio Oficial de Docentes. Malaguzzi, que era maestro de primaria, quedó profundamente marcado por la devastación de la II Guerra Mundial, por lo que se propuso, junto a otros profesores y algunos padres y madres, crear un nuevo sistema educativo en el que se buscase potenciar las capacidades de los niños.
Ofrece un entorno artístico y de alta calidad que encaja con las expectativas educativas de familias con recursos altos.
A pesar de que se trata de un enfoque pedagógico que ya tiene más de un siglo de existencia, en los últimos años ha experimentado un gran auge y ha despertado un interés creciente por parte de muchas familias. El motivo es que, "a diferencia del sistema educativo tradicional, que suele ser más pasivo y dirigido, la Reggio Emilia fomenta la autonomía, el pensamiento crítico y la expresión a través de múltiples vías (dibujo, pintura, escultura, danza, teatro...), no solo la lingüística o matemática, permitiendo que cada uno lo haga de manera única", señala Ana Roa, quien hace referencia a los Cien lenguajes del niño, de los que hablaba Loris Malaguzzi. "El niño es activo, competente y capaz de aprender a través de su curiosidad innata".
Por eso las escuelas Reggio Emilia cuentan con talleres artísticos especializados dirigidos por un profesional del arte. A estos talleres los llaman 'Atelier' y en ellos el profesional del arte ayuda a los niños a explorar su creatividad.
La pedagogía Reggio Emilia, entre las favoritas de muchas familias acomodadas
A pesar de que Loris Malaguzzi fundó este enfoque pedagógico en medio de la devastación más absoluta para ayudar a niños que habían vivido el horror de la guerra, hoy en día se asocia a una educación elitista. Como le ocurre a las escuelas Montessori, lo es no tanto por los principios que profesa, sino porque, al salir de los parámetros establecidos por el sistema educativo oficial, suele estar más presente en centros privados, que en absoluto son accesibles para todos.
"Es un método educativo avanzado y centrado en el niño", añade la coordinadora de la Sección de Pedagogía y Psicopedagogía en el Colegio Oficial de Docentes. "Además, ofrece un entorno artístico y de alta calidad que encaja con las expectativas educativas de familias con recursos altos, valorando más la creatividad y el desarrollo emocional que el rendimiento académico tradicional".
Características del enfoque Reggio Emilia
"Reggio Emilia responde a las necesidades del siglo XXI, dando prioridad al pensamiento crítico sobre la memorización", aplaude Ana Roa. En esta pedagogía, los materiales naturales, la luz y la organización del espacio ocupan un lugar primordial: "las aulas están abiertas e invitan a la investigación y la exploración ('el ambiente como tercer educador')". Para ello, recurre al aprendizaje basado en proyectos, ya tan extendido a día de hoy en la mayoría de centros escolares españoles (en las últimas reformas educativas sí se ha tenido en cuenta esta propuesta de ésta y otras pedagogías alternativas). Además, da mucha importancia a los intereses que emergen de las preguntas y de la curiosidad de los niños, "lo que hace que la educación sea personalizada, significativa y motivadora".
Reggio Emilia responde a las necesidades del siglo XXI, dando prioridad al pensamiento crítico sobre la memorización.
"Su forma de enseñar está dirigida hacia los centros de interés que van marcando los alumnos a lo largo del proceso de desarrollo", señala la pedagoga. "Por ello, se basa en las capacidades y características de cada niño, destacando que existen multitud de estilos de aprendizaje y que cada uno de ellos debe adaptarse a la propia persona".






