Kate Middleton ha protagonizado hoy su primer viaje internacional fuera del Reino Unido en cuatro años, aterrizando a primera hora en el norte de Italia con una agenda marcada por su campaña para la protección de la infancia. Una visita que tendrá una duración de dos días en los que se recorrerá la ciudad de Reggio Emilia, en lo que supone un significativo avance en la encomiable labor del Centro para la Primera Infancia de The Royal Foundation —la entidad benéfica de los príncipes de Gales que, poco a poco, amplía su actividad fuera de las fronteras británicas—.
En su visita, la Princesa ha sorprendido a todos al pronunciar unas palabras en un perfecto italiano, lo que demuestra su notoria habilidad en cuanto a la diplomacia se refiere —también tiene conocimientos básicos de francés y, recientemente, sorprendió hablando en galés—, una faceta clave como futura Reina. "Parlo un po' d'italiano", ha reiterado a lo largo de la jornada de este martes, 13 de mayo, manteniendo diversas conversaciones tratando de conocer a los asistentes en el idioma nativo de la región.
Su visita a un histórico centro educativo
Tras un día repleto de compromisos presenciando la labor de Reggio Emilia en el desarrollo infantil temprano —algo de máxima importancia para la Princesa—, Kate Middleton ha visitado, en última instancia, la histórica guardería Anna Frank, cuyos muros fueron levantados por los propios vecinos de la urbe, allá por 1964.
"Nada más llegar, se sentó con los niños y después organizamos un taller con ella sobre las palabras en el viento, los mensajes que queremos transmitirles", ha declarado Annalisa Rabotti, pedagoga del centro educativo que ha contado con la didáctica visita de la Princesa. La profesional ha confesado que "los niños escribieron los suyos y ella el suyo" y que, si bien "no queríamos interrumpir demasiado su día, obviamente era uno especial", los alumnos "lo vivieron con gran tranquilidad".
Tras esta interacción, la princesa de Gales fue bañada en obsequios. Por su parte, "los niños le regalaron una rosa blanca y le dejamos un kit del taller que había creado aquí", y, después de esto, "probó algunos quesos erbazzone, pero insistió en que lo comiéramos con ella, así que todos compartimos un tentempié". Además, Annalisa ha subrayando que Kate Middleton "nos dio las gracias efusivamente", haciendo gala de su inmaculada educación y respeto, "casi le daba vergüenza marcharse".
El recuerdo de su perro
Sin embargo, antes de compartir el adiós definitivo y en plena actividad con los niños, Kate ha recordado al que fuera su fiel acompañante durante gran parte de su vida: su perro Lupo. La Princesa ha podido aprender varias palabras en italiano, dando la coincidencia de que una de estas era lupo —lobo en castellano— y, al escucharlo, el rostro de la mujer del príncipe Guillermo se ha iluminado con una gran y nostálgica sonrisa.
"Nuestro perro se llamaba Lupo", ha comenzado explicando, indicando que conocía desde hace tiempo la traducción al italiano del nombre de su mascota. Además, ha subrayado que, contrario al significado, "no era muy grande", aunque si "tenía una gran personalidad".







