En la pasarela, no todo es la ropa que allí se presenta. Sí, de ahí se parte para crear una puesta en escena que guste, sorprenda y comunique, pero los diseños, por impresionantes que sean, no siempre hacen todo el trabajo. A veces el mensaje que estos transmiten, poderoso en sí mismo, se ve amplificado por un gesto, un guiño o una palabra durante el desfile que da un cierre perfecto al concepto de la colección. Eso es exactamente lo que hemos vivido en la primera jornada de la presente edición de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, cuando Simorra invitó a Blanca Romero a desfilar junto a su hija, Lucía Rivera, en el invernadero del Palacio de Cristal de Arganzuela.
Madre e hija, juntas sobre la pasarela de Fashion Week Madrid para Simorra
La firma catalana no se deja guiar por nombres ni por seguidores en redes. Esta alianza tiene un sentido evidente para todos los que hemos acudido a ver la colección Primavera/Verano 2027, bautizada como FOLD IN. Eva Dimas, Head of Brand de Simorra, nos explicaba entre bambalinas el porqué de esta emotiva y certera elección: "Somos una empresa familiar... Con este concepto, hablamos de la empatía y de abrazarnos, así que tenía mucho sentido que hubiera madre e hija en el casting". Una estampa preciosa sobre la pasarela que refleja a la perfección la realidad que viven a diario en sus tiendas, donde es muy habitual ver a "madre e hija llevando la marca" juntas.
Ese vínculo intergeneracional entre Blanca y Lucía es el hilo conductor del desfile. Frente a un panorama social donde a menudo prima la tensión y la polarización, Simorra sitúa el tejido en el centro de su universo para hablar de acercamiento. "El concepto es 'folding', que en inglés significa literalmente plegar. Y al final eso nos recuerda mucho a la empatía, a ponerse en el lugar de otra persona", detalla Dimas. La intención de la marca es clara: "Lo que queremos con esta colección es romper con la rigidez del mundo, romper con esta sensación de que cada uno va un poco por su lado, e intentar que se observe con más curiosidad".
Una vez más, Simorra nos recuerda que el acto más revolucionario en la moda consiste en saber ceder, adaptarse, conectar; en definitiva, ser humanos.








