Analizamos la felicidad de Nuria Roca en Cádiz: “El mar nos sienta tan bien porque activa el sistema parasimpático y libera serotonina”


La presentadora ha compartido unas imágenes de sus vacaciones en la costa gaditana en las que se puede apreciar cómo de feliz es en el entorno marino y nuestro psicólogo nos explica por qué


Nuria Roca posa muy sonriente junto a sus tres hijos, Juan, Pau y Olivia, durante sus vacaciones en Sancti Petri© nuriarocagranell
7 de agosto de 2026 a las 17:01 CEST

Un paseo por la playa, un chapuzón al atardecer, una comida frente al mar, una comida rica, unas risas en el ascensor o simplemente unos minutos contemplando el horizonte. Las imágenes que Nuria Roca ha compartido junto a Juan del Val y sus hijos durante sus vacaciones en Cádiz transmiten esa sensación de calma que tantas personas buscan cuando llega el verano. 

No es solo cuestión de desconectar del trabajo o cambiar de paisaje. Hay algo en el mar que hace que, casi sin darnos cuenta, respiremos más despacio, sintamos menos tensión y volvamos a casa con la impresión de haber recargado las pilas.

Nuria Roca feliz en sus vacaciones en Cádiz© nuriarocagranell

El mar nos da seguridad y tranquilidad

Y es que esa sensación de bienestar no es únicamente una percepción subjetiva. El entorno marino reúne una serie de estímulos que nuestro cerebro suele interpretar como señales de seguridad y tranquilidad. El sonido constante de las olas, la inmensidad del horizonte, la brisa, el olor salino o el contacto con la naturaleza crean un escenario muy diferente al que vivimos durante el resto del año, marcado por las prisas, el tráfico, las pantallas y las notificaciones constantes.

Como explica Mario Llobet, psicólogo sanitario experto en terapia de aceptación y estrés laboral del Instituto Europeo de Psicología Positiva del grupo Metrodora, el mar concentra muchos de los elementos que tradicionalmente asociamos al descanso y al disfrute. "El contacto con la naturaleza, el sonido rítmico de las olas, la estimulación visual que genera contemplar el paisaje marino, la brisa o su olor suelen estar vinculados a estados de calma, paz y armonía", señala. 

Por eso, para un gran número de personas, la playa acaba convirtiéndose en un auténtico refugio emocional. Algo que reflejan precisamente las vacaciones que ha disfrutado Nuria Roca en Cádiz, donde los paseos junto al mar y el tiempo compartido con su familia son los grandes protagonistas.

Nuria Roca y Juan del Val han puesto el broche final a sus vacaciones de verano en Sancti Petri, un destino al que regresan cada año junto a sus hijos© nuriarocagranell
Nuria Roca y Juan del Val han puesto el broche final a sus vacaciones de verano en Sancti Petri, un destino al que regresan cada año junto a sus hijos

¿Qué ocurre en nuestro cerebro cuando miramos el mar?

Esa agradable sensación tiene también un reflejo en nuestro sistema nervioso. Aunque la reacción no es idéntica para todo el mundo, quienes mantienen una relación positiva con el mar experimentan cambios relacionados con el placer y la relajación.

Según explica Llobet, "el mar nos sienta tan bien porque activa el sistema nervioso parasimpático, responsable de que el organismo abandone el estado de alerta y pueda recuperar el equilibrio. Al mismo tiempo disminuye la actividad de regiones cerebrales implicadas en la respuesta al estrés, como la amígdala, mientras aumenta la liberación de neurotransmisores asociados al bienestar, entre ellos la serotonina y la dopamina"

Dicho de otra forma, el cuerpo recibe el mensaje de que puede bajar la guardia. La respiración se vuelve más pausada, la tensión muscular disminuye y la mente deja de estar tan pendiente de las preocupaciones cotidianas. No es extraño, por tanto, que muchas personas sientan que sus pensamientos se ordenan simplemente después de pasar un rato frente al agua.

Fotografía de la puesta de sol en Cádiz tomada por Nuria Roca © nuriarocagranell
Fotografía de la puesta de sol en Cádiz tomada por Nuria Roca

Mucho más que unas vacaciones

Sin embargo, los beneficios del mar no dependen únicamente del paisaje. También influye todo lo que solemos hacer cuando estamos cerca de él. Dormimos más horas, pasamos más tiempo al aire libre, reducimos el ritmo, caminamos, compartimos tiempo con familiares y amigos y nos alejamos de buena parte de las obligaciones diarias.

Precisamente esa combinación explica por qué el bienestar suele prolongarse más allá del momento del baño. Las vacaciones de Nuria Roca en la costa gaditana son un buen ejemplo de ello: unos días dedicados a disfrutar de la playa, de la naturaleza y de la compañía de los suyos. De hecho, la psiconeuroinmunología lleva años estudiando la estrecha relación entre el estado emocional y el sistema inmunológico. Un mayor bienestar psicológico puede favorecer una mejor respuesta de nuestras defensas, mientras que el propio agua de mar posee propiedades antimicrobianas que contribuyen al cuidado de la piel, una de las primeras barreras protectoras del organismo.

Nuria Roca y Juan del Val riéndose en un ascensor en sus vacaciones en Cádiz© nuriarocagranell
Nuria Roca y Juan del Val riéndose en un ascensor en sus vacaciones en Cádiz

Caminar descalzos por la orilla también tiene beneficios

Una de las imágenes más repetidas del verano es la de caminar descalzo por la arena mojada. Más allá de la sensación agradable, esta práctica también tiene efectos positivos sobre el cuerpo. Ayuda a fortalecer la musculatura del pie, mejora el equilibrio, favorece la postura y estimula la circulación.

Pero quizá uno de sus mayores beneficios sea psicológico. Mario Llobet destaca que pasear por la orilla facilita poner en práctica el llamado mindful walking o paseo consciente, una técnica que consiste en centrar la atención en el momento presente mientras caminamos.

La temperatura del agua, la textura de la arena bajo los pies, el sonido de las olas o la sensación del viento ofrecen múltiples estímulos sensoriales sobre los que fijar la atención. Ese cambio de foco ayuda a interrumpir el bucle de pensamientos, reduce las preocupaciones y favorece un estado de mayor serenidad.

Nuria Roca comiendo en una terraza en sus vacaciones en Cádiz© nuriarocagranell
Nuria Roca comiendo en una terraza en sus vacaciones en Cádiz

¿Por qué hay personas que disfrutan tanto del mar y otras no?

Aun así, no todo el mundo vive el mar de la misma manera. Nuestra historia personal también influye en cómo reaccionamos cuando llegamos a la playa.

Muchas personas asocian el mar a la infancia, a los veranos en familia, al tiempo libre y a experiencias felices. Esos recuerdos positivos hacen que volver a la costa despierte emociones agradables casi de forma automática. En cambio, quienes han vivido experiencias negativas relacionadas con el agua o padecen talasofobia, el miedo intenso a las grandes masas de agua, pueden experimentar justo la reacción contraria.

En este sentido, Llobet recuerda que no existe una respuesta universal. El efecto que el mar produce depende en buena medida de las experiencias que cada persona ha ido construyendo a lo largo de su vida.

Imagen de la playa gaditana en la que Nuria Roca ha pasado sus vacaciones© nuriarocagranell

Cómo llevarnos un poco de mar cuando terminan las vacaciones

Lamentablemente, las vacaciones duran muy poco. Y no todos tenemos la suerte de vivir al lado del mar para disfrutar de él cada día. La buena noticia es que no hace falta vivir junto a la costa para conservar parte de ese bienestar. Si analizamos qué hace tan especial al mar, descubrimos que muchos de esos ingredientes pueden incorporarse al día a día: pasar más tiempo en la naturaleza, caminar sin prisas, dedicar unos minutos a observar el paisaje, practicar ejercicios de atención plena o reservar espacios de auténtica desconexión.

Incluso recurrir a meditaciones guiadas o ejercicios de imaginación en los que recreemos el sonido de las olas y la sensación de estar frente al agua puede ayudar a recuperar parte de esa calma. Porque, al final, el verdadero efecto reparador del mar no reside únicamente en el lugar, sino en la manera en la que nos invita a relacionarnos con nosotros mismos: con menos ruido, menos urgencias y mucha más presencia.

La presentadora define este rincón de la costa gaditana como una auténtica "fábrica de recuerdos"© nuriarocagranell
La presentadora define este rincón de la costa gaditana como una auténtica "fábrica de recuerdos"

La serenidad y alegría de Nuria Roca y su familia en el mar 

Las vacaciones que cada año repite Nuria Roca y su familia en Cádiz reflejan precisamente esa combinación de ingredientes que los psicólogos consideran tan beneficiosa: tiempo en familia, naturaleza, paseos junto al mar y un ritmo mucho más pausado que el del resto del año. Una forma de desconectar que va mucho más allá de cambiar de escenario y que puede convertirse en un auténtico respiro para la mente.

Quizá por eso regresar de unos días junto al mar suele dejar una sensación difícil de explicar con palabras. No es solo el recuerdo de la playa o del agua, sino la experiencia de haber vivido durante unos días con menos estrés y más presencia. Y es que a veces debemos recordarnos que el mayor lujo no es viajar lejos, sino encontrar un lugar donde el cuerpo y la mente vuelvan, por fin, a sentirse en calma.