Nicole Kidman, sobre sus mejores hábitos saludables a los 58: "Medito, rezo y creo en los ejercicios de respiración"


La psicóloga Andrea Klimowitz explica por qué estas prácticas ganan terreno como herramientas de calma en una sociedad agotada


Nicole Kidman en una imagen relajada al aire libre
Patricia de la TorreColaboradora de Belleza
12 de junio de 2026 a las 7:03 CEST

A cierta edad, el verdadero lujo deja de parecerse a una agenda llena. Dormir bien, bajar el ruido mental o encontrar unos minutos de calma empieza a tener un valor distinto. Nicole Kidman, una de las actrices más admiradas de Hollywood, ha puesto palabras a algo que cada vez comparten más mujeres: sentirse bien pasa por cuidar la mente casi tanto como el cuerpo.

"Medito, rezo y creo firmemente en los ejercicios de respiración". Con esa frase, la actriz de 58 años resumía parte de su rutina de bienestar en una entrevista con la revista People, donde también habló de yoga, apoyo emocional y pequeños gestos que la ayudan a sentirse equilibrada. Entre ellos, algo tan sencillo como pedir un abrazo. 

Nicole Kidman en la MET Gala 2026© Getty Images
Nicole Kidman en la MET Gala 2026

La confesión de Kidman llega en un momento en el que meditar, respirar con intención o reservar unos minutos al silencio deja de verse como algo reservado a retiros espirituales o perfiles muy concretos. La calma gana espacio en la conversación cotidiana. Incluso entre quienes hace unos años miraban estas prácticas con cierta distancia.

Nicole Kidman disfruta de un momento de calma al aire libre© @nicolekidman
La respiración consciente gana protagonismo como herramienta para gestionar el estrés y recuperar sensación de calma

Nicole Kidman y el auge de la meditación como hábito de bienestar

Nicole Kidman lleva tiempo compartiendo detalles de una rutina marcada por pequeños gestos de autocuidado. La actriz contó que medita, reza y confía en los ejercicios de respiración como herramientas para sostener su bienestar emocional. También reveló otro hábito inesperado en una entrevista con Variety: acudir a la iglesia antes de grandes citas, como los Oscar, porque, según explicó, eso la ayuda a sentirse centrada.

El interés de muchas famosas por el bienestar emocional ya no sorprende. Desde rutinas de pilates hasta pausas digitales o prácticas de respiración, figuras públicas como Kidman convierten algo íntimo en conversación general. Y es que, ahora estos hábitos se perciben con menos escepticismo y más curiosidad.

Para Andrea Klimowitz, psicóloga, coach transpersonal especializada en meditación y autora de La Llave: 10 sencillos pasos basados en la ciencia para integrar la meditación en tu vida, este cambio tiene una explicación clara. "La ciencia ha terminado validando muchas de las cosas que durante años se percibieron como prácticas alternativas", explica. La experta recuerda que meditar o practicar respiración consciente ya cuenta con evidencia científica vinculada al estrés, la atención o el descanso. "Cada vez más personas sienten la necesidad de equilibrar el exceso de activación con espacios de calma", señala.

Nicole Kidman en un entorno natural durante una pausa al aire libre.© @nicolekidman
Cada vez más famosas incorporan pequeños rituales de calma, como la meditación o la respiración consciente, a su día a día

La meditación o la respiración consciente ocupan parte de esa conversación, aunque el caso de Nicole Kidman introduce otro elemento que durante años quedó fuera de las conversaciones sobre bienestar: la espiritualidad. La actriz también habla de la oración como una práctica que forma parte de su equilibrio emocional. Andrea Klimowitz cree que el valor de estos rituales va mucho más allá de las creencias personales. 

"Las prácticas espirituales, los rituales o los momentos de introspección pueden aportar algo que psicológicamente resulta muy valioso: sentido, conexión y perspectiva", explica. Parte del atractivo de estos rituales tiene que ver con que ofrecen un lugar donde parar. Aunque solo dure unos minutos. Rezar, meditar o quedarse un rato en silencio funciona para muchas personas como una forma de salir del ruido mental, de la lista infinita de cosas pendientes y de esa sensación de vivir con el piloto automático puesto.

Andrea Klimowitz insiste en que este tipo de hábitos no tienen por qué pasar por la religión. Para algunas personas ese espacio aparece al escribir un diario. Otras lo encuentran al agradecer algo bueno del día, caminar sin música, mirar el mar o reservar unos minutos para preguntarse cómo están de verdad. Cada vez más estudios relacionan las prácticas contemplativas con menos ansiedad, más calma emocional y una sensación de mayor equilibrio.

Nicole Kidman durante un momento de descanso detrás de cámaras© @nicolekidman
El bienestar emocional ya forma parte de las rutinas de autocuidado de muchas mujeres, también después de los 50

Cómo reducir el estrés con la meditación o el silencio

Cuando el estrés se instala durante demasiado tiempo, el organismo permanece en estado de alerta. El cuerpo produce cortisol, cuesta desconectar y dormir deja de ser un descanso real. También cambia la forma en la que nos vemos. El estrés sostenido también acaba dejando huella en el espejo. El cansancio se instala en la cara, la mandíbula se tensa casi sin darnos cuenta y la piel pierde parte de esa buena luz que solemos asociar con el descanso. "La respiración consciente y la meditación ayudan a activar el sistema nervioso parasimpático, que es el encargado de la recuperación, la calma y la reparación”, señala Andrea. El cuerpo sale poco a poco del estado de alerta constante. Ese cambio tiene un efecto tangible. Según la psicóloga, las personas suelen notar más claridad mental, una mayor capacidad para gestionar emociones complejas y un descanso de más calidad. La práctica no elimina los problemas, aunque sí transforma la forma en la que el cuerpo responde a ellos.

La clave, recuerda Klimowitz, tampoco pasa por hacerlo perfecto ni dedicar una hora al día. Bastan unos minutos. Lo importante es la constancia. Muchas personas creen que meditar consiste en dejar la mente en blanco. Andrea Klimowitz desmonta esa idea. "La mente produce pensamientos igual que el corazón produce latidos", explica. Meditar no implica apagar el pensamiento, sino aprender a observarlo sin quedarse atrapado.

Nicole Kidman en una escena íntima con luz cálida y gesto sereno© @nicolekidman
Dormir mejor, bajar el ritmo y encontrar momentos de pausa forman parte de las conversaciones actuales sobre bienestar

Para quienes sienten curiosidad, aunque creen que no tienen tiempo o "no saben meditar", la experta propone un gesto de apenas unos minutos: observar la respiración al despertar. Antes de mirar el móvil, dedicar tres minutos a inhalar por la nariz y exhalar con calma. Una exhalación más larga envía una señal de seguridad al sistema nervioso y ayuda a reducir la activación física del estrés. La clave, recuerda Klimowitz, no pasa por el tiempo invertido, sino por la constancia. A veces, recuperar algo de calma empieza con un gesto diminuto. En un mundo que pide velocidad todo el tiempo, parar unos minutos empieza a sentirse como un acto de bienestar real.