Mara Dierssen, presidenta del Consejo Español del Cerebro: "Es literal: las personas deprimidas ven más gris"


La depresión altera los circuitos cerebrales que participan en la percepción y la interpretación de la realidad.


Mujer triste mirando al infinito© Getty Images
1 de junio de 2026 a las 13:19 CEST

Hay expresiones que utilizamos constantemente sin pensar demasiado en ellas. Decimos que alguien atraviesa una etapa gris cuando ha perdido la ilusión o ya no disfruta de las cosas como antes. Sin embargo, algunas de esas frases esconden una realidad mucho más literal de lo que imaginamos. Cuando una persona tiene depresión, no solo cambia su estado de ánimo. También cambia la forma en la que su cerebro percibe e interpreta el mundo. 

"Es literal. Las personas deprimidas ven más gris", explica Mara Dierssen, neurocientífica, presidenta del Consejo Español del Cerebro y una de las investigadoras españolas más reconocidas en el campo de la neurobiología. La afirmación puede sorprender, pero resume una de las grandes revoluciones que está viviendo la neurociencia: entender que la depresión no consiste simplemente en sentirse triste, sino en una alteración de los circuitos cerebrales que participan en la percepción, la motivación, las emociones y la experiencia subjetiva de la realidad.

Junto a la psiquiatra Marina Díaz Marsá, presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental, ambas expertas analizaron algunos de los grandes desafíos que plantea una enfermedad que afecta a millones de personas y que sigue siendo una de las principales causas de discapacidad en el mundo. Lo hicieron durante el I Seminario de Periodistas de Neurociencias, una convocatoria auspiciada por Lundbeck, para dar a conocer la investigación más reciente en salud del cerebro.  

Mujer triste apoyada en una ventana© Getty Images

Qué es la depresión y por qué preocupa tanto a los expertos

Todos nos sentimos tristes alguna vez. Una ruptura, una pérdida, una decepción o una etapa complicada pueden generar emociones desagradables que forman parte de la vida. Sin embargo, la depresión es algo muy diferente.

Marina Díaz Marsá insiste en que la salud mental no consiste en estar feliz todo el tiempo. De hecho, recuerda que experimentar tristeza, frustración o malestar forma parte de una vida psicológicamente sana. El problema aparece cuando ese sufrimiento se vuelve persistente, interfiere en la vida diaria y altera la capacidad de disfrutar, relacionarse o desarrollar las actividades cotidianas.

La depresión es mucho más. Se trata de una enfermedad que afecta al pensamiento, al sueño, a la energía, a la concentración, a la autoestima, a la motivación y a la forma de percibir el futuro. Muchas personas la describen como una sensación constante de agotamiento, vacío o desconexión emocional.

La magnitud del problema preocupa cada vez más a los especialistas. Y es que las enfermedades que afectan al cerebro constituyen actualmente la primera causa de discapacidad y la segunda de mortalidad, con un impacto económico superior incluso al del cáncer, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares juntas. 

Mujer pelirroja sentada en el suelo © Getty Images

Cuáles son las causas de la depresión

Esta es una de las preguntas que más se repiten y que también es una de las más difíciles de responder: ¿Por qué aparece una depresión? La respuesta corta es que no existe una única causa. Durante años se buscó una explicación sencilla, pero hoy sabemos que la depresión es el resultado de una compleja interacción entre factores biológicos, psicológicos y sociales.

La genética puede influir. También determinadas experiencias traumáticas, situaciones de estrés prolongado, pérdidas importantes, enfermedades físicas o circunstancias sociales adversas. A ello se suman factores relacionados con la personalidad, la historia vital y la forma en que cada persona afronta las dificultades.

Por eso los especialistas insisten en que detrás de una depresión rara vez encontramos un único desencadenante. En la mayoría de los casos existe esa combinación de factores que termina alterando el funcionamiento normal del cerebro. Y precisamente ahí es donde entra en juego la neurociencia. 

Moño bailarina© @onparledemode

Qué ocurre en el cerebro de una persona deprimida 

Durante décadas, la explicación más popular sobre la depresión giró en torno a la llamada teoría monoaminérgica. Según esta hipótesis, la enfermedad aparecía como consecuencia de un déficit de determinados neurotransmisores, especialmente serotonina, dopamina y noradrenalina. Los neurotransmisores son sustancias químicas que permiten la comunicación entre neuronas. 

La teoría parecía razonable porque muchos antidepresivos actúan precisamente sobre estos sistemas. Sin embargo, con el paso de los años los investigadores han comprobado que la realidad es mucho más compleja. Y es que si la depresión dependiera únicamente de la serotonina, los tratamientos funcionarían en todos los pacientes y producirían mejoras rápidas. Pero no ocurre así. Hoy sabemos que la enfermedad afecta a circuitos completos relacionados con la regulación emocional, la motivación, la recompensa, la memoria y la percepción.

Tal como explica Mara Dierssen, "nuestros procesos mentales dependen de la arquitectura y la conectividad cerebral". Lo importante no son únicamente las neuronas, sino las conexiones que establecen entre ellas. Cuando esas redes dejan de funcionar correctamente, cambia también la experiencia subjetiva de la persona.

Por eso alguien con depresión no solo se siente triste. También, como adelantábamos, pierde interés por actividades que antes disfrutaba, tiene más dificultades para experimentar placer y puede percibir el mundo de una forma completamente distinta. De ahí que Dierssen afirme que "es literal. Las personas deprimidas ven más gris". O más negro. 

mujer caminando relajada por el campo© Getty Images

Qué son los sesgos cognitivos y por qué el cerebro deprimido interpreta peor la realidad 

Tal como decíamos, la depresión no solo modifica las emociones. También altera la forma en que el cerebro procesa la información. Es por eso que uno de los fenómenos más estudiados son los llamados sesgos cognitivos.

Las personas con depresión tienden a prestar más atención a los acontecimientos negativos y a minimizar o ignorar los positivos. Un error puede adquirir una importancia desproporcionada. Una crítica puede pesar mucho más que varios elogios. Una situación complicada puede interpretarse como un problema sin solución. Pero no se trata de algo que provoque la persona voluntariamente, es su cerebro.

Por eso los expertos insisten en que la depresión no consiste simplemente en "pensar en negativo". El propio cerebro está procesando la información de manera diferente. Y esa es una de las razones por las que muchas personas no consiguen salir de ese estado únicamente mediante fuerza de voluntad o pensamientos positivos. Esto es importante que lo sepan y lo comprendan tanto las personas que sufren depresión, como su entorno. De hecho, algunas de las frases que usamos comúnmente para animar a una persona con depresión no ayudan y pueden hacer daño.  

Adolescente triste mirando por la ventana© Getty Images

Jóvenes, redes sociales y depresión: la preocupación creciente de los especialistas

Como comentábamos, si hay un colectivo que genera preocupación entre los expertos es el de los adolescentes y los adultos jóvenes. Durante los últimos años se ha observado un incremento de los problemas de salud mental en Europa. Entre los factores que podrían contribuir a esta tendencia aparecen elementos muy diversos, pero las redes sociales ocupan un lugar destacado en el debate. La comparación constante con los demás, la búsqueda permanente de validación, la exposición continua a vidas aparentemente perfectas o la dificultad para desconectar pueden convertirse en fuentes importantes de presión psicológica.

En este sentido, Marina Díaz Marsá advierte de que muchos jóvenes están creciendo en un entorno que exige una disponibilidad constante y donde resulta cada vez más difícil construir una identidad propia al margen de la opinión de los demás. A ello se suma otro factor que preocupa especialmente: el consumo de cannabis.

Los especialistas recuerdan que el cerebro sigue desarrollándose durante buena parte de la adolescencia y la juventud. La exposición frecuente al cannabis puede interferir en procesos relacionados con la regulación emocional, la motivación, la atención y la vulnerabilidad a determinados trastornos mentales. Por eso la prevención se ha convertido en una de las grandes prioridades de los expertos. No solo para tener una mayor calidad de vida, sino para evitar un desenlace fatal. 

Mujer rubia con flequillo mirando por el balcón © Getty Images

El suicidio, la consecuencia más devastadora de la depresión

Hablar de depresión implica también hablar de una de sus consecuencias más graves. Y es que el suicidio continúa siendo uno de los principales problemas de salud pública. Según los datos presentados por los especialistas durante el evento organizado por Lundbeck, en España se registraron 3.953 suicidios en el último año analizado. Respecto a esto, la presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría insiste en que detrás de una conducta suicida rara vez existe una única causa. Lo habitual es encontrar una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales que generan un sufrimiento difícil de soportar.

La depresión constituye uno de los principales factores de riesgo, aunque no el único. También influyen el aislamiento social, determinadas experiencias traumáticas, la falta de apoyo o la sensación de no encontrar salida a una situación complicada. También hay que desterrar un que ha rodeado durante muchos años al suicidio: hablar no aumenta el riesgo de que ocurra. De hecho, sucede justamente lo contrario. Poder expresar el sufrimiento, pedir ayuda y acceder a tratamiento son algunos de los elementos que más contribuyen a prevenirlo.

Mujer deprimida con antidepresivos en la mesa © Getty Images

Por qué no funcionan los tratamientos para todas las personas

Uno de los mayores desafíos de la psiquiatría actual es que alrededor de un 30% de las personas con depresión no responde adecuadamente a los tratamientos disponibles. La razón es sencilla y frustrante al mismo tiempo: todavía no comprendemos completamente el órgano que estamos intentando tratar.

Tal como explica Mara Dierssen, el lenguaje del cerebro es eléctrico y químico. Las neuronas intercambian información constantemente mediante impulsos eléctricos y señales químicas que generan patrones de actividad extraordinariamente complejos. Es decir, el cerebro traduce constantemente la información y comprender su lenguaje es uno de los grandes retos de la neurociencia actual. 

Como decíamos al principio, durante años los tratamientos se han centrado principalmente en modificar determinados neurotransmisores. Sin embargo, cada vez parece más evidente que la depresión afecta a redes completas y no únicamente a una molécula concreta. Precisamente por eso los investigadores están explorando nuevas estrategias terapéuticas.

Una de las que se habló durante el encuentro, que reunió a profesionales de la salud mental y la neurología, es la estimulación magnética transcraneal, una técnica capaz de modular la actividad de determinadas regiones cerebrales implicadas en la regulación emocional. De hecho, se está convirtiendo en una opción cada vez más utilizada para pacientes con depresión resistente. 

Asimismo, la investigación sobre depresión está entrando en una nueva etapa. Durante décadas los científicos estudiaron moléculas concretas o regiones cerebrales aisladas. Ahora el objetivo es comprender cómo funcionan esas grandes redes neuronales que generan emociones, pensamientos y comportamientos. Y los avances en tecnología lo están permitiendo.

Mara Dierssen afirma que cada vez interesa más entender cómo surge la experiencia subjetiva y cómo el cerebro construye nuestra percepción de la realidad. Dicho de otra manera, ¿por qué las personas que sufren depresión ven más gris, tienen menos motivación, poca energía, tienen sesgos cognitivos, etc? Para ello se están utilizando herramientas que hace apenas unos años parecían ciencia ficción. Inteligencia artificial, modelos computacionales, reconstrucciones tridimensionales del cerebro y tecnologías capaces de analizar enormes cantidades de datos neuronales están permitiendo observar patrones que antes resultaban invisibles.

La esperanza es identificar biomarcadores que permitan diagnosticar antes, desarrollar tratamientos personalizados y comprender por qué una misma enfermedad puede manifestarse de formas tan diferentes en cada persona.

Mientras tanto, es importante que pongamos todos de nuestra parte para prevenir la depresión, hablar de ella y apoyar. 

Mujer en la consulta del psicólogo© Getty Images

Qué nos protege frente a la depresión

Aunque todavía quedan muchas preguntas por responder, los expertos sí coinciden en algo: existen factores que ayudan a proteger la salud cerebral y mental.

Entre ellos destacan los 

  • Vínculos sociales de calidad
  • Actividad física regular
  • Sueño adecuado
  • Aprendizaje continuo
  • Participación en la comunidad 
  • Sensación de propósito vital

Marina Díaz Marsá insiste especialmente en la importancia de las relaciones humanas. El cerebro es un órgano profundamente social y necesita sentirse conectado con los demás.

Por su parte, José Miguel Láinez, jefe del servicio de neurología del Hospital Universitario Casa de Salud de Valencia, recuerda que actividades como la lectura, el aprendizaje, la actividad física y la vida social contribuyen a fortalecer la llamada reserva cognitiva, una especie de colchón cerebral que aumenta la resiliencia frente a distintas enfermedades.

Al fin y al cabo, el cerebro no es un órgano que trabaje de forma aislada. Se construye continuamente a partir de nuestras experiencias, nuestros hábitos y nuestras relaciones. Y aunque no siempre podamos evitar una depresión, sí podemos crear las condiciones que ayudan al cerebro a ser más resistente frente a ella. 

Porque entender cómo funciona sigue siendo uno de los mayores desafíos de la medicina moderna, pero también una de las mayores oportunidades para mejorar la vida de millones de personas.