Muchos aficionados al fútbol saben que Aymeric Laporte nació en Francia, pero pocos serían capaces de señalar en el mapa la ciudad que lo vio crecer. Se llama Agen, está en el suroeste del país y suele pasar desapercibida entre dos gigantes turísticos como Burdeos y Toulouse. Sin embargo, basta dedicarle un día para descubrir una ciudad tranquila y elegante, famosa por un puente que parece desafiar la lógica, una fruta con sello propio y un casco histórico muy interesante.
AGEN, ENTRE BURDEOS Y TOULOUSE
Agen se encuentra a orillas del río Garona, a solo una hora de Toulouse y poco más de una hora de Burdeos. Aquí nació Aymeric Laporte en 1994 y dio sus primeras patadas a un balón en el Sporting Unión Agen, antes de que su vida deportiva lo llevara con solo 16 años a Bilbao para ser jugador del Athletic Club. La pequeña ciudad que lo vio crecer es mucho más pequeña que la capital vizcaína, tiene poco más de 30.000 habitantes y el tamaño ideal para abarcarla caminando. Quienes recorren el canal del Garona en barco tienen en Agen una de sus paradas más recomendables.
EL CANAL NAVEGABLE
A primera vista parece un puente de piedra más, pero basta acercarse para descubrir que por el puente más icónico de Agen no circulan coches ni trenes; es un canal navegable. Mientras el río Garona discurre varios metros más abajo, embarcaciones de recreo continúan tranquilamente su recorrido sobre el agua.
Esta curiosa obra de ingeniería, con más de medio kilómetro de longitud, se construyó en el siglo XIX para garantizar la continuidad del canal de Garona y fue una auténtica proeza técnica para la época.
LA CIUDAD DE LAS CIRUELAS PASAS
Si París tiene sus macarons y Dijon su mostaza, Agen presume de un producto que lleva siglos formando parte de su identidad: la ciruela pasa. La fruta procede de la variedad Ente, introducida en la región hace siglos y convertida con el tiempo en uno de los productos gastronómicos más prestigiosos de Francia. Hoy cuenta con Indicación Geográfica Protegida y es el gran emblema de la ciudad.
Las ciruelas aparecen por todas partes: en pastelerías, mercados y tiendas especializadas. Se venden al natural, rellenas de chocolate, maceradas en Armagnac o como ingrediente de numerosos platos tradicionales.
Pero la cocina local va mucho más allá de las ciruelas. El valle del Garona es una de las grandes despensas del país y en los restaurantes abundan el foie gras, el pato, los quesos artesanos y los vinos de la cercana denominación de Buzet, perfectos para acompañar cualquier comida.
QUÉ VER Y HACER EN AGEN EN UN DÍA
En un día se descubren todos los atractivos de Agen. Después del puente canal —que habrá que ver en diferentes momentos, especialmente al atardecer—, el primer lugar que visitar es la catedral de Saint-Caprais, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco como parte de los Caminos de Santiago franceses. Su mezcla de estilos románico y gótico refleja los siglos de historia que ha vivido la ciudad.
No hace falta seguir un itinerario marcado por el centro histórico porque, a poco que uno se pone a andar, se alcanza la plaza Jasmin, el Boulevard de la République —la gran arteria comercial de la ciudad— o la histórica rue des Cornières, con soportales y casas con entramado de madera que recuerdan su pasado medieval. Sus tiendas, cafeterías y terrazas las llenan de vida.
El Museo de Bellas Artes, instalado en varias mansiones renacentistas comunicadas entre sí, sorprende por la calidad de sus colecciones, entre las que sobresalen 5 pinturas atribuidas a Francisco de Goya, además de un interesante recorrido que abarca desde la arqueología hasta la pintura europea.
Será necesario alargar otro día más la escapada para disfrutar del entorno sin prisas y recorrer a pie o
SITIOS PARA COMER
El producto de temporada marca el menú del restaurante Le Margoton (lemargoton.com), cuyas recetas tradicionales reciben un tratamiento contemporáneo. Otra apuesta segura es L'Imprévu (resto-limprevu-agen.com), muy apreciado por su ambiente y su carta, que combina clásicos del suroeste francés con propuestas más creativas.
Para una comida informal, el mercado cubierto, en la plaza Jean-Baptiste Durand, ofrece la oportunidad de probar quesos, embutidos, foie gras o las famosas ciruelas pasas directamente de los productores. Y en las orillas del canal toman asiento las terrazas de La Barque Agenaise, donde podrás tomar un smoothie o un helado y relajarte en las tumbonas mientras ves pasar las embarcaciones; L'Écluse 34, un lugar de ambiente distendido y acogedor, y Le Petit Croc, en Boé.
DÓNDE DORMIR
El Hôtel Serra (serra-hotel-agen.fr) es una de las opciones más elegantes de la ciudad, con un diseño contemporáneo y una ubicación muy cómoda para recorrer el centro caminando. Con mucho encanto, el Château des Jacobins (chateau-des-jacobins.com), instalado en un edificio histórico que ha sabido preservar su esencia.














