Durante unas semanas al año, Cannes es el epicentro del cine mundial. Pero más allá de flashes, photocalls y estrellas internacionales desfilando por la alfombra roja, esta ciudad de la Costa Azul es también un destino para disfrutar de la playa, de sus barrios históricos y descubrir la auténtica vida de la Riviera francesa.
¿Qué hacer en Cannes?
La Croisette es el paseo más famoso de la ciudad y el lugar donde tomar el pulso a Cannes. Un bulevar de 2 kilómetros de largo junto al mar que se extiende entre el puerto viejo y el barrio de Pointe Croisette. A un lado, la playa; al otro, hoteles, tiendas y restaurantes de lujo que se disputan la mejor vista del Mediterráneo. A cualquier hora del día, el paseo marítimo está animado, pero más aún durante estas semanas que se celebra el festival de cine, y se presta para el paseo, para correr o, simplemente, ver la vida pasar.
El casco antiguo medieval
En una colina situada en el extremo oeste del paseo marítimo, junto al Vieux Port, se encuentra Le Suquet, el encantador barrio medieval de Cannes, un laberinto de callejuelas empedradas y fachadas en tonos pastel. Aquí merece la pena perderse por sus calles en busca del ecléctico Museo de la Castre, instalado en un castillo del siglo XII. Tras subir a su torre y disfrutar de unas vistas privilegiadas sobre la bahía, nada mejor que sentarse en alguno de sus bistrós para probar platos típicos provenzales.
¿Dónde hacerse la foto imprescindible del festival?
La magia del cine invade todos los rincones de esta ciudad francesa, y uno de los primeros lugares para comprobarlo es el Palacio de Festivales y Congresos, sede del célebre certamen internacional y situado en uno de los extremos de La Croisette. Aquí se puede visitar alguna exposición dedicada al séptimo arte y posar como una auténtica estrella sobre sus icónicas escaleras. Justo a sus puertas comienza además el Paseo de la Fama, con más de 300 huellas de manos de algunos de los actores y directores más célebres del cine, como Sofía Loren, Jerry Lewis o Clint Eastwood.
El Cannes más cinematográfico
El recorrido por Cannes no puede continuar sin ir en busca de los escenarios de las películas rodadas en la ciudad, desde GoldenEye (la primera película de James Bond protagonizada por Pierce Brosnan) hasta Atrapa a un ladrón, de Alfred Hitchcock. Toda una aventura seguir los pasos de Cary Grant y Grace Kelly por Cannes y darse un baño en la playa o tomar un té con pastas en el hotel Carlton.
La ciudad también hace un guiño perpetuo al cine en las pinturas murales que adornan algunas fachadas de sus edificios públicos y que sorprenden a cada paso. En el 10 del boulevard Vallombrosa están Chaplin y el chico; más allá, Buster Keaton en el 29 del boulevard Victor Tuby, en plena acción, o en el 7 de la rue des Suisses, el reverso del decorado de un rodaje. Pero es el que representa a Gérard Philipe como Fanfan la Tulipe, en el 3 del boulevard Victor Tuby, uno de los más espectaculares. Y también están el que rinde homenaje a los hermanos Lumière en la estación de ferrocarril, o los que retratan a Alain Delon y Gérard Depardieu…
Dónde comer y vivir el ambiente local
Para palpar la vida de una ciudad hay que conocer sus mercados, y el más famoso de Cannes es el mercado Forville, situado detrás del ayuntamiento y que abre todas las mañanas. Inaugurado en 1934, en él se pueden encontrar quesos, embutidos y los mejores productos frescos, además de pequeños puestos de antigüedades.
Otro lugar lleno de terrazas para tomar algo o restaurantes donde cenar platos mediterráneos frente al mar —y desde el que también se pueden ver los yates de lujo que atracan en el puerto— es el muelle del Vieux Port.
Compras en la ciudad
Entre la rue du Maréchal Joffre y la rond-point du Général Maubert, la rue d’Antibes es la calle comercial más importante de Cannes y se extiende a lo largo de más de un kilómetro. Aquí se encuentran todo tipo de tiendas de moda nacionales e internacionales, más asequibles que las de la paralela Croisette.
¿Qué ver cerca de Cannes?
Un ferri que parte del Vieux Port conecta en 15 o 20 minutos Cannes con Sainte-Marguerite y Saint-Honorat, las dos islas principales del archipiélago de Lérins, situado justo frente a la fachada marítima de la ciudad. La primera es un paraíso donde los locales acuden para perderse en la naturaleza y los cinéfilos ver otro escenario de película, ya que allí se rodó El hombre de la máscara de hierro. La celda que ocupó su protagonista puede visitarse en el Fort Royal, una antigua prisión reconvertida en museo. Lo que hace especial a la segunda son sus senderos entre pinos y su conjunto monástico, habitado por una comunidad de monjes cistercienses, con algunos de sus espacios abiertos apara la visitas y comprar vinos y licores elaborados por los propios religiosos.












