Regulación emocional

Esther Boada, psicóloga: "Las personas que se levantan con calma dedican más espacio a sí mismas"


Una experta en salud mental explica qué significa los beneficios de despertarse con tiempo antes de comenzar las jornadas rutinarias del día, como hace la actriz Maribel Verdú


Maribel Verú en el Festival de Marrakech (diciembre de 2025)© GTRES
Paula MartínsColaboradora de Estar Bien
17 de mayo de 2026 a las 7:30 CEST

Hay quienes saltan de la cama antes de que suene el despertador, entrenan, desayunan con calma y a las nueve de la mañana ya sienten que les ha rendido el día entero. Y luego están quienes necesitan varios cafés, silencio y tiempo para empezar a funcionar. Es fácil ver estas dinámicas diferentes en una familia, entre amigos o en pareja. 

Maribel Verdú© maribelverdu

Puede que alguna vez te te hayas sentido culpable por no tener tiempo para ti tras despertarte, o al contrario, por necesitar más tiempo para activarte. Cualquiera de estas dos actitudes es normal. Te pasa a ti, a tu entorno, e incluso a celebrities como Maribel Verdú, quién confesó en La Revuelta que ella era del segundo grupo: "A mí me vienen a buscar a las 8 de la mañana, y me despierto una hora y media antes, o incluso una hora y cuarenta y cinco minutos antes. Necesito tomarme todo el tiempo del mundo, voy tranquilamente. Desayuno, hago mis estiramientos, me pongo mis mascarillas, la ducha... Es verdad que antes con una ducha, me iba pitando. Ahora no puedo", contaba la actriz.

Maribel Verú en el Festival de Marrakech (diciembre de 2025)© GTRES

Durante años, esta diferencia se ha interpretado casi como una cuestión de actitud o disciplina, pero, según explica la psicóloga Esther Boada (www.centresukha.com), detrás de esto hay factores biológicos mucho más profundos de lo que parece: "Podemos explicar este fenómeno, en primer lugar, desde la neuropsicología, si hablamos de cronotipos, que tienen que ver con los ciclos circadianos y que hacen que algunas personas sean más activas por la mañana y otras lo sean por la noche".

chica desayuno© Getty Images

La importancia de seguir tus ritmos circadianos

En este sentido, la clave está en el cerebro, pero también en el sueño. Parte de esa diferencia tiene que ver con cómo el organismo regula el descanso y la sensación de alerta. Como explica la experta en salud mental: "La adenosina es el compuesto que nos ayuda a regular el sueño y reducir la actividad cerebral, y hay personas que tardan más tiempo en terminar de 'limpiar' la adenosina, que, como digo, es básicamente el compuesto que nos provoca la sensación de somnolencia". Traducido a la vida cotidiana: algunas personas necesitan más tiempo para "despertar" realmente, aunque hayan dormido las mismas horas.

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Encontrar el equilibrio entre lo que necesitamos y lo que hacemos no es fácil. No siempre vivimos alineados con nuestro ritmo natural. "Es  muy importante poder descansar las horas que necesitas y que el sueño sea de calidad. Esto es súper fácil para las personas que somos matutinas, pero realmente difícil para las personas que rinden mejor a la noche, ya que el ritmo social, como explica siempre el bioquímico experto en sueño Pablo Barrecheguren, está totalmente diseñado para las personas matutinas". Es sabido: los horarios laborales, colegios, reuniones o rutinas sociales suelen favorecer a quienes funcionan mejor temprano. 

Sin embargo, más allá del cronotipo, hay otro factor que cambia por completo cómo nos despertamos. Igual has vivido esas noches en las que duermes, pero cualquier ruido te despierta; o mañanas en las que te levantas ya en tensión, como si el cuerpo estuviera preparado para correr incluso antes de empezar el día. Según Esther Boada, el cortisol tiene mucho que ver: "El cortisol, que comúnmente conocemos como la hormona del estrés, se incrementa cuando estamos ante una situación percibida como desbordante, por lo que el cuerpo activa un mecanismo de alarma o supervivencia, para poder gestionarla, y entre otras cosas, este sistema hace que sea más difícil tener un sueño profundo y prolongado, por lo tanto, nos será muy fácil despertar ante cualquier estímulo o ruido".

El cuerpo permanece en alerta incluso mientras duerme,  y eso explica por qué muchas personas no sienten descanso real aunque hayan estado suficientes horas en la cama. Tal y como cuenta la psicóloga, "si preguntásemos a nuestro cerebro, nos diría que incluso cuando dormimos está activado y preparado para cualquier cosa que haya que hacer".

elsa hosk con pijama y desayuno© hoskelsa

¿Es mejor madrugar o empezar despacio?

En plena cultura de la hiperproductividad, parece que levantarse temprano se ha convertido casi en una señal de éxito personal. Redes sociales como Instagram y, sobre todo, TikTok viralizan multitud de tendencias que instan a despertarse a las seis de la mañana cada día, hacer ejercicio físico temprano (como Paula Echevarría) y preparar desayunos proteicos antes de ir a trabajar. Sin embargo, quizá el debate no debería centrarse en madrugar más… sino en cómo empezamos el día.

"Estamos en un momento sociocultural en el que vamos corriendo a todos lados. El mandato social es ser súper productivo y llegar a todo", señala la psicóloga sobre la satisfacción que muchas personas sienten al activarse enseguida. No obstante, detalla: "Esta satisfacción está muy alineada con el mandato social, y sobre todo, ajustada a los ritmos sociales.  Y señala algo muy relevante: "Estas personas tienen más oportunidad de tener espacio para sí mismos antes de comenzar, por ejemplo, la jornada laboral; por lo que bien gestionado, sería lo deseable".

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En ese despertarse temprano también influye la gestión del tiempo de la que habla Esther Boada. Comenta que, aunque recomienda despertarse con calma, de nada sirve si ese tiempo se emplea en llenarse de más tareas, ya que, "si vamos corriendo a todas, flaco favor nos hacemos". Es decir: si tienes que ir a trabajar, y tienes media hora para desayunar con calma, pero la reduces a cinco minutos porque quieres hacer otros veinte de yoga y vestirte rápidamente en los cinco sobrantes, entonces puede que estés incluso más agobiada que si te despertaras pegada de tiempo.

chica telefono movil© Getty Images

Las personas que se despiertan en el último despertador suelen arrancar la mañana directamente en modo urgencia. Como comenta la especialista, "las personas que apuran más el sueño y se levantan con poco tiempo, suelen tener el tiempo justo y el estrés aumenta". Ese estado de prisa constante acaba afectando al cuerpo, al humor y también a la capacidad de concentración.

Por eso, más allá de si eres matutina o nocturna, la psicóloga insiste en una idea sencilla pero importante: "Sea cual sea tu cronotipo, es mejor levantarse y comenzar la mañana con calma. Esto nos ayudará a regular nuestros niveles de cortisol, tanto si te gusta madrugar como si necesitas levantarte más tarde", concluye.

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