Si cierras los ojos y piensas en el estampado de periódico, es casi inevitable que lo primero que te venga a la mente sea la imagen icónica de Carrie Bradshaw paseando por Manhattan con aquel vestido de John Galliano para Dior. Corría el año 2000, la tercera temporada de Sexo en Nueva York estaba en emisión y el personaje interpretado por Sarah Jessica Parker convirtió ese diseño en un símbolo absoluto de la cultura pop: un look que trascendió la pantalla para instalarse en el imaginario colectivo de la moda.
Hoy, más de dos décadas después, el print ha vuelto a ocupar un lugar central en la conversación fashion. ¿El motivo? El último desfile de Chanel -la primera colección crucero de Matthieu Blazy al frente de la maison-, que ha devuelto el protagonismo a este motivo tipográfico tan nostálgico. El 28 de abril, la firma escogió Biarritz, donde Coco Chanel abrió su primera casa de costura en 1915, para presentar una colección en la que destacaban, entre varios looks inspirados en la estética de veraneo y baño de los años 20, un par de diseños que recuperaban este peculiar estampado en blanco y negro.
Blazy explicó que, con su elección, ha querido rendir homenaje a Gabrielle, que era una lectora voraz de periódicos (“como los hombres”, puntualizaba la diseñadora) y también al papel en el que tradicionalmente se envuelven los fish & chips de los pueblos costeros de la zona. Una referencia inesperada, especialmente viniendo de Chanel, una firma que rara vez asociamos con este tipo de print, más vinculado en nuestra memoria a Galliano.
Así comienza la historia del estampado de periódico
Pero ni Chanel, ni Galliano, ni Blazy fueron los primeros en explorar este lenguaje visual. Mucho antes, en 1935, Elsa Schiaparelli, la gran reina del surrealismo en la moda, presentó un diseño confeccionado con un collage de recortes de prensa que celebraban sus propios éxitos. Ella fue la verdadera precursora de una tendencia que, casi un siglo después, sigue reinventándose y encontrando nuevas formas transmitir.
Según cuenta en su autobiografía, la inspiración le llegó durante un viaje a Copenhague, caminando un día por un mercado de alimentos. Allí se dio cuenta de que las pescaderas locales llevaban periódicos retorcidos en forma de extravagantes tocados y al regresar a París, fascinada, materializó su asombro en un tejido que utilizó en su siguiente colección de alta costura, en camisas, corbatas e incluso joyería.
Del surrealismo de los años 30 viajamos a la moda ye-yé de los 60. Durante la década de los Swinging Sixties, Twiggy y otras modelos volvieron a poner de moda los vestidos con estampado de periódico, esta vez con muchos menos centímetros de tela -recordemos que es la época en la que nació la minifalda-.
Cuando Carrie Bradshaw se compró un Galliano
Y llegamos a los 90 y principios de los 2000, cuando John Galliano, director creativo de Dior por aquel entonces y cuyos diseños se convirtieron en auténticas leyendas, convirtió las páginas del International Herald Tribune en vestidos. The Christian Dior Daily, el periódico ficticio que protagonizaba el estampado, se creó exclusivamente para la colección y se imprimió en gasa, cuero y otros tejidos inesperados.
Fue entonces cuando nuestra querida Carrie Bradshaw se hizo con uno de estos diseños para deslumbrar en la serie. Un modelo que ha trascendido tanto, que incluso celebrities como Jenna Ortega o Emily Ratajkowski no han podido resistirse a tomarlo prestado veinte años después. Está claro, por tanto, que el resurgir del estampado de periódico es imparable. ¿El último titular?
Su inminente regreso, de Chanel a Dior
Hace unos días, Jonathan Anderson, actual director creativo de Dior, publicaba en sus redes un teaser de lo que iba a ser su desfile Crucero 2027. Y… ¡sorpresa! Es una foto del bolso Dior Bow, una silueta innovadora del diseñador que se ha convertido en uno de los bolsos clave del año, pero esta vez con el print de periódico. ¿Será un homenaje a su predecesor Galliano?
Algunos apuntan que que este furor más reciente es un guiño al mundo editorial y al momento complejo que atraviesa, aunque Balenciaga, Moschino y Roberto Cavalli también se han sumado en distintas temporadas de la última década a este motivo tipográfico. Lo cierto es que, al recorrer visualmente la historia de la moda, queda claro que no es la primera ni será la última vez que los diseñadores recurren a este print (cada vez más nostálgico).
Al final, es una confirmación más de la moda como historia cíclica: se reinventa, vuelve y retoma aquello que alguna vez dejó huella. Cada generación de diseñadores lo interpreta a su manera -desde el surrealismo, la rebeldía pop o la nostalgia contemporánea-. Y aunque cambien los titulares, el deseo de convertirlos en estilo sigue siendo el mismo.














