El idilio entre Dior y la meca del cine no es precisamente un romance sorpresa. Ya lo dejó claro Marlene Dietrich con su legendario ultimátum: "No Dior, No Dietrich!". Así que, para su colección Crucero 2027, Jonathan Anderson ha decidido cruzar el Atlántico y rendir un homenaje a esa edad de oro de Hollywood en la que se enraíza la casa desde sus inicios. Bajo la batuta del británico en su esperadísimo estreno crucero, los jardines del LACMA (Museo de Arte del Condado de Los Ángeles) se transformaron en un set de rodaje en el que realidad y fantasía apenas se distinguen.
Colecciones Crucero 2027: desfile de Dior en Los Ángeles
Las invitaciones que se enviaron para este desfile Crucero 2027 de Dior en Los Ángeles, unas llaves de estilo retro sobre una reserva en el legendario Château Marmont, que tantos secretos de Hollywood esconde entre sus muros, ya nos advertían que estábamos a punto de abrir una puerta al pasado más glamuroso de la ciudad, ese que se idealiza en todo el mundo hasta nuestros tiempos y con el que sus residentes solo pueden soñar.
De cara a la presentación, Anderson creó una ilusión cinemática: un callejón en penumbra, farolas y coches descapotables vintage cuyos focos iluminaban a las modelos en cada paso. Esta atmósfera inmersiva nos recordó a la teatralidad de los años de John Galliano, aunque filtrada por la sutil sensibilidad de Anderson.
Días antes, el diseñador había dejado pistas en sus redes sociales: referencias al libro Full Service de Scotty Bowers, la película Sunset Boulevard y recortes antiguos de The Los Angeles Times. De hecho, sobre la pasarela este último guiño se materializó con el regreso del icónico estampado de periódico de la firma, ideado por Galliano y popularizado -hay que decirlo- por Carrie Bradshaw. Ha vuelto en forma del nuevo bolso Dior Bow, que promete ser un éxito de ventas y, por supuesto, en las redes.
La colección fue un equilibrio perfecto entre la herencia francesa y el espíritu angelino, tan contrarios en su esencia que solo Anderson (archivos de Dior en mano y con el artista pop Ed Ruscha como colaborador) podía elevar para crear la perfecta maleta de vacaciones de una estrella de cine. Rescató la icónica chaqueta Accacias de Dietrich y la puso a dialogar con motivos de la amapola de California.
Los sombreros, firmados por el maestro Philip Treacy, coronaban los looks masculinos, los cuales se adornaban con casi tantas flores como los femeninos y combinaban la sastrería clásica reminiscente de los dandies con elementos actuales, como unos vaqueros o una camisa de paño. Al igual que hizo Christian Dior en los 50, cuando incluso fue nominado al Oscar en la categoría de Mejor Vestuario, Anderson viste a los enigmáticos protagonistas del film noir y sus femmes fatales, solo que -eso sí- a su manera.








