Hay debates domésticos que parecen no tener fin: la tortilla, ¿con cebolla o sin cebolla? La pizza, ¿con piña o sin piña? Y, si tienes perro, hay otro que puede dividir una casa entera: ¿debe dormir el perro en la cama o es mejor que tenga su propio espacio?
Para algunos dueños, dormir con su mascota es uno de los momentos más reconfortantes del día. Para otros, meter al perro bajo las sábanas resulta bastante antihigiénico: pelos, babas, movimientos… Pero, más allá de los gustos personales, la pregunta importante es otra: ¿es malo dormir con el perro en la cama?
Según la veterinaria Jolee Stegemoller, en una consulta realizada por la experta en comportamiento canino Sassafras Lowrey para el portal estadounidense The Spruce Pets, uno de los referentes globales en bienestar animal, la respuesta no es un sí o un no tajante. Si el perro está sano, educado, hace sus necesidades fuera de casa, se porta bien durante la noche y a su dueño le gusta compartir cama con él, no tendría por qué haber problema. La clave está en hacerlo con sentido común.
Cuándo sí puede dormir un perro contigo
En general, si el perro está sano, tiene sus vacunas y desparasitaciones al día, sabe hacer sus necesidades fuera de casa, no muestra conductas agresivas o posesivas y no interrumpe el descanso, dormir juntos no tiene por qué ser un problema. De hecho, muchas personas aseguran que duermen mejor con su mascota cerca porque les aporta compañía, calma y sensación de seguridad.
Sin embargo, hay matices importantes. Uno de los riesgos menos evidentes no tiene que ver con los pelos ni con la higiene, sino con los saltos.
"La mayor preocupación en cuanto a la seguridad es que los perros salten de la cama y suban a ella", explica la veterinaria Jolee Stegemoller.
Esto es especialmente importante en cachorros, perros pequeños, razas con huesos delicados o animales con predisposición a problemas de espalda, como los dachshunds, conocidos popularmente como perro salchicha, o los bulldogs franceses.
Por eso, si el perro duerme en la cama, puede ser recomendable usar una rampa o unas escaleras para mascotas, sobre todo si la cama es alta. También conviene retirar del dormitorio objetos que pueda tragarse durante la noche, como medicamentos, tapones para los oídos, ropa pequeña o cualquier cosa peligrosa que quede a su alcance.
Perros que no deberían dormir en la cama
También hay perros que no deberían dormir en la cama. La veterinaria recomienda especial prudencia con animales que tienen dolor, problemas de movilidad, incontinencia o conductas de protección, es decir, perros que pueden reaccionar mal si alguien se mueve, los toca o invade su espacio mientras duermen.
"Dado que las personas pueden tener movimientos involuntarios al dormir, molestar a un perro protector o con dolor podría generar situaciones peligrosas", advierte Stegemoller.
En estos casos, lo más seguro no es compartir colchón, sino ofrecer al perro una cama cómoda junto a la nuestra. Así sigue estando cerca, pero cada uno conserva su espacio y se reducen los riesgos.
¿A qué edad puede empezar un perro a dormir en la cama?
Si tienes un cachorro, la recomendación es esperar. Antes de subirlos a la cama, deberían haber aprendido a hacer sus necesidades fuera, dormir tranquilos y no meterse en problemas cuando no estamos pendientes de ellos.
"Una vez que los cachorros hayan aprendido a hacer sus necesidades fuera de casa y no sea probable que se metan en problemas cuando sus dueños no estén atentos, dormir en la cama puede ser una opción", señala la veterinaria.
También hay que tener en cuenta el descanso humano. Si el perro se mueve mucho, ronca, ocupa toda la cama o despierta varias veces durante la noche, quizá dormir juntos no sea la mejor idea. Lo mismo ocurre si hay alergias, problemas respiratorios o si la persona necesita un sueño especialmente reparador.
Entonces, ¿debe dormir tu perro en la cama?
La respuesta más sensata es: depende del perro y de la persona. Dormir con el perro en la cama no es malo por sí mismo, pero tampoco es recomendable en todos los casos. Puede ser una opción segura y agradable si el animal está sano, educado, tranquilo y no altera el descanso. La clave está en no convertirlo en una norma universal: para algunos perros y algunas personas será una fuente de bienestar; para otros, será mejor una cama propia al lado.







