Elena Navarro, interiorista, sobre reformar la casa para la jubilación: "Debe ser cómoda, sin que parezca adaptada 'para mayores'"


El momento de la jubilación hace necesaria una reorganización de la casa para que se adapte a ti, sea más cómoda y esté preparada para acompañarte durante muchos años, sin hacer más reformas. La interiorista nos da las claves para lograrlo.


La interiorista Elena Navarro © Andrés Arranz
17 de mayo de 2026 a las 7:06 CEST

 Llega un momento en que la casa ya no se vive igual. Pasamos en ella más horas, descubrimos rutinas nuevas y aparece una pregunta: ¿esta vivienda, pensada para una familia con niños, sigue siendo nuestro hogar ideal? Hablamos con la interiorista Elena Navarro, de Trestrazos Interiorismo, para entender cómo se prepara una casa para la jubilación sin que pierda su personalidad ni, por supuesto, tenga el aspecto de una residencia senior. 

«La jubilación implica mucho más tiempo libre y suele implicar una nueva manera de vivir la casa; nuestro hogar ya no es únicamente el lugar al que llegamos al final del día, es el espacio donde pasamos más tiempo, disfrutamos de nuevas rutinas y buscamos bienestar, calma y comodidad», explica Navarro. Para ello, nuestro hogar ha de evolucionar con nosotros: "Se trata de crear una casa funcional, luminosa y acogedora, preparada para el presente y también para el futuro, sin renunciar al diseño ni a la personalidad".

Rincón de lectura con sillón de terciopelo azul de capitoné, mesa auxiliar con lámpara de sobremesa, alfombra de fibras vegetales, estores blancos y cortinas de flores © Loberon

Según tu estilo de vida 

Ocurre sin que te des cuenta, pero empiezas a ver señales de aspectos que ya no funcionan. Desde un aviso de que la bañera ya no es un sitio de relax hasta que la cocina tiene poca luz o que la habitación infantil lleva siglos cerrada. Es el momento de adaptarla a ti y a tu nueva situación y reformar la casa con visión de futuro. 

“En Trestrazos Interiorismo creemos que cada decisión de diseño debe facilitar el estilo de vida de quien habita la casa, priorizando la funcionalidad, la luz natural y la serenidad de las estancias. En esta nueva etapa, las necesidades de nuestro día a día varían, se dispone de más tiempo libre y podemos destinar espacios de la casa que antes ocupaban nuestros hijos a espacios de disfrute personal donde, en la medida de lo posible, poder desarrollar nuestros hobbies o nuevas actividades”, señala la experta. Un rincón de lectura, como este de Loberon, es una forma de disfrutar el hogar. 

Salón con sofá blanco, lámparas en la pared del cabecero y en el techo, alfombra, mesa auxiliar © Nedgis

Adaptada a la nueva situación 

Los hijos se van. A veces de golpe y otras poco a poco, pero se van. Y dejan tras de sí dos cosas: una habitación desangelada y una vivienda que se siente distinta. Ese cuarto no debería convertirse en trastero por inercia. Son metros cuadrados valiosos esperando a que decidas qué quieres hacer con él. Una sala de estar, como el de esta propuesta de Nedgis, es una opción.

"En la mayoría de los casos, los hijos se marchan de casa y nuestro hogar pasa de ser el centro de la vida familiar a ser un espacio de reunión familia", apunta Navarro. Por eso, continúa, "es un buen momento para replantearse si todas las habitaciones siguen teniendo sentido o si conviene redistribuir metros para ganar confort". Ahí está la clave: redistribuir, no resignarse a lo de siempre. 

Estudio de pintura con cuadros, caballetes y útiles de pintura © HK Living

Nuevos usos de algunas estancias

Cuando la casa se queda vacía, la gran pregunta es qué hacer con esas habitaciones. Y la respuesta está clara: depende de ti, de tus aficiones, de la vida que llevas y de la que quieres llevar. Recuperar espacio es también recuperar deseos y sueños. Si siempre quisiste pintar, quizás deberías montar un estudio como el de esta propuesta de HK Living. 

"Muchas viviendas fueron pensadas para familias con hijos pequeños y, cuando llega la jubilación, las necesidades cambian y aparece una gran oportunidad: recuperar metros para uno mismo", explica la interiorista. De esta manera, "esa habitación puede convertirse en un rincón de lectura o en espacio de pintura, un pequeño gimnasio con bici estática o zona de yoga, un despacho cómodo, un cuarto de invitados o un rincón para hobbies o manualidades. La jubilación también es el momento de darse ciertos caprichos cotidianos que antes quedaban en segundo plano". 

Comedor con chimenea, mesa de comedor redonda, mesa de madera, estores lámpara de techo, televisión colgada en la pared © Lupe Clemente Fotografia

Una decoración que acompaña 

Desde el momento en el que nos jubilamos, debemos tener claro que esta es una etapa para disfrutar, no simplemente para pasarla. Y la decoración de la casa debe responder a esa nueva manera de estar en el mundo. 

"La casa debe acompañar esa nueva etapa y permitir disfrutarla. Al plantear la reforma (como el de este proyecto de mi estudio) lo más importante es revisar cómo se vive realmente para reducir recorridos innecesarios, unificar espacios para ganar amplitud y luz, eliminar barreras arquitectónicas y facilitar el acceso a las estancias principales. Menos compartimentación y más fluidez suele ser la clave", cuenta Navarro. 

Salón comedor con butacas verdes, sillas de comedor de cuero, lámparas de techo sobre la mesa, cortinas, suelo de madera © Lupe Clemente Fotografía

Una distribución fluida 

Cuando se plantea la reforma, lo primero no es elegir los azulejos del baño. Lo primero es mirar con intención la casa. Recorrerla mentalmente, contar pasos, identificar dónde te chocas con la mesa o dónde se acumulan los muebles que ya nadie usa.

"A medida que pasan los años, la movilidad cambia, aunque no existan problemas físicos importantes. Por eso, conviene pensar en recorridos más cómodos y despejados, evitando muebles innecesarios, generando zonas de circulación amplias y creando espacios fáciles de mantener y limpiar. Los espacios abiertos y luminosos generan, además, una mayor sensación de bienestar emocional”, resume la interiorista. Se trata de estar cómoda y no tener obstáculos para llegar del dormitorio al salón con una taza en la mano, por ejemplo. 

Este proyecto del estudio Punto M demuestra lo que una buena distribución puede hacer por ti. 

Salón comedor con sofá beige, banco negro en la trasera del sofá, mesa de comedor negra, sillas de comedor negras© Ethnicraft

Con visión de futuro

A pesar de que renovar la casa a 15 años vista pueda sonar exagerado, es justo lo contrario: es el mejor seguro contra obras a largo plazo. Una reforma con visión de futuro es una decisión que te ahorrará disgustos. Así, un salón comedor, como el de esta propuesta de Ethnicraft, es un valor seguro. 

"Debemos realizar una reforma bien planificada y con visión de futuro, analizando correctamente cómo se vive y cómo se desea vivir en esa vivienda, y teniendo en cuenta posibles limitaciones de movilidad en el futuro. Es el momento de plantearse las necesidades de dentro de 10 o 15 años para evitar futuras obras y gastos innecesarios", explica la fundadora de Trestrazos Interiorismo. 

Dormitorio con ventilador en el techo, armarios blancos, banqueta a los pies de la cama, lámparas de techo colgantes a ambos lados de la cama© Lupe Clemente Fotografia

Accesible y cómoda 

Una casa para la jubilación debe ser cómoda y accesible. Lo que no debe traducirse en barras metálicas o en el típico baño de hospital. Tal y como cuenta Navarro "hoy en día existen muchísimas soluciones integradas que hacen que la accesibilidad no sea visible ni reste belleza a tu hogar. Por ejemplo, las duchas a ras de suelo, las puertas correderas, los pavimentos antideslizantes elegantes, la iluminación automática en zonas de paso…". 

La idea, continúa la interiorista, "es diseñar una casa cómoda para cualquier etapa de la vida, sin que parezca adaptada 'para mayores'. La mejor accesibilidad es la que pasa desapercibida. La clave está en planificar bien y priorizar aquello que realmente aporta comodidad y seguridad". Este proyecto de su estudio es la prueba. 

Baño en colores tierra, con lavamanos y espejo doble, mueble bajolavabo de madera con encimera blanca© Lupe Clemente Fotografia

Un baño a la medida de tus necesidades 

De todas las estancias, el baño (este es un proyecto de Trestrazos Interiorismo) es la que más cambia. Y la que más vale la pena renovar. No es casualidad: el baño y la cocina son las estancias que más usamos y las que concentran la gran mayoría de los accidentes domésticos. 

"En el baño, tenemos que tener en cuenta la seguridad, la facilidad de limpieza, una buena iluminación, materiales antideslizantes y la accesibilidad. El cambio de bañera por ducha suele ser una de las mejores decisiones. Lo ideal es apostar por una ducha amplia y a ras de suelo, una mampara cómoda de limpiar, ducha de mano además de rociador fijo y nichos integrados para productos y suelos antideslizantes", aconseja la experta. 

Cocina negra con zona de office junto a la ventana con mesa redonda y banco© Ballingslöv

Una cocina para disfrutar

Para que dé respuesta a su nuevo papel como centro de la vida familiar, es preciso reformar la cocina con intención. "En la cocina, pequeños cambios nos facilitan mucho el día a día y nos lo hacen más agradable. Por ejemplo, crear una pequeña zona office que nos permita comer de forma más práctica, la convierten en un espacio más social y acogedor», cuenta Navarro. Un comedor tan agradable como este de Ballingslöv. 

Además, continúa, "respecto a los electrodomésticos, conviene apostar por hornos en media altura, lavavajillas cómodos de cargar, la inducción por seguridad y sistemas fáciles de limpieza". Es un cambio pequeño en obra y enorme en uso diario.

Armario abierto con cajoneras, zapateros, baldas y barras para la ropa de colgar © Alvic

Con menos cosas que guardar

Tendemos a acumular y, según vamos haciéndonos mayores, nos cuesta más deshacernos de las cosas. Aunque la tentación es contar con más armarios (este de Alvic), Elena Navarro apuesta primero por hacer limpieza: "Con los años, acumulamos muchos objetos y la casa acaba llena de almacenaje poco práctico. Antes de diseñar nuevos armarios, conviene hacer una selección consciente teniendo en cuenta qué usamos realmente, qué valor emocional tiene lo almacenado y qué nos ocupa espacio sin aportar nada. No se trata de vaciar la casa, sino de quedarse con aquello que de verdad forma parte de nuestra vida".

Una vez realizada esta puesta a punto, llega el diseño "con armarios accesibles, cajones extraíbles, muebles funcionales y soluciones fáciles de mantener el orden. Una casa más despejada no solo resulta más cómoda, sino que también transmite más calma", puntualiza. 

Mueble de televisión de madera, junto a rincón tocador con espejo redondo, silla tapizada© Amador Toril

Diseño emocional 

Preparar la casa para la jubilación no significa renunciar al diseño ni al estilo. Como establece la interiorista, se trata de "poner el diseño al servicio de nuestro bienestar, aprovechando para nuestro uso personal estancias que han quedado en desuso, ampliando los espacios de uso común y diario, realizando más accesibles, cómodos y seguros los cuartos de baño y las cocinas, y anticipándonos a posibles problemas de movilidad futuros. Una casa bien pensada puede acompañarnos durante muchos años, haciéndonos la vida más fácil, luminosa y agradable".

Contar con rincones, como este diseñado por Alberto Torres Interiorismo, desde luego facilitan la vida y se amoldan a tus necesidades y gustos.