La arquitecta Paloma Ibarra advierte sobre tirar un tabique en casa: "Si no se prevé desde el inicio, puede complicar la obra, alargar los plazos y aumentar el coste final"


Abrir espacios puede transformar tu casa… o complicarla. En una reforma, no todo pasa por eliminar paredes: existen soluciones intermedias que pueden funcionar mejor. Estas claves te ayudarán a decidir con criterio antes de empezar la obra y a evitar errores que afectan al confort, el presupuesto y el uso diario.


Retrato de la arquitecta de Estudio Ibarra Paloma Ibarra© Lupe Clemente para Estudio Ibarra
13 de mayo de 2026 a las 7:00 CEST

Sí, tirar un tabique es una de las reformas más deseadas en la actualidad: permite ganar amplitud, luz y crear espacios más flexibles, justo lo que muchas familias buscan para adaptar la casa a su forma de vivir. Pero no siempre es tan sencillo (ni siempre es la mejor opción)

Para resolver todas las dudas clave antes de empezar, hablamos con Paloma Ibarra, arquitecta e interiorista de Estudio Ibarra (www.estudio-ibarra.com), que analiza todo lo que conviene tener en cuenta antes de tomar la decisión.

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Salón abierto al resto de la zona de día© Victor Roig para In Out Studio

1. ¿Tengo claros los objetivos que se logran al tirar una pared?

Paloma tiene claro que, antes de plantearse tirar una pared y crear una distribución abierta, es fundamental definir con precisión qué se pretende conseguir con la intervención. Explica que demoler un tabique no es un fin en sí mismo, sino un medio para mejorar el espacio. Por ello, conviene establecer unos objetivos claros: ampliar el espacio, ganar la entrada de luz natural, optimizar el espacio o redefinir la distribución de la vivienda… 

En la imagen superior, In Out Studio transforma la zona de día de un piso sumamente compartimentado y apuesta por una distribución mucho más fluida.

 

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Almacenaje integrado© Lluís Bort para Dictinio de Castillo

2. ¿Se trata de un muro de carga?

Un muro de carga suele tener mayor espesor que un tabique convencional, pero no basta con ‘parecerlo’: hay que comprobarlo. “Ante la duda, es imprescindible hacer catas y contar con un técnico (arquitecto o aparejador)”, aconseja la arquitecta y socia fundadora de Estudio Ibarra. 

Derribar un muro de carga sin refuerzo puede provocar grietas, deformaciones e incluso comprometer la estabilidad de la vivienda. 

En proyectos como el de Dictinio de Castillo, abrir espacios no significa eliminar toda la estructura. En ‘Casa Melón’ se suprimen particiones para ganar continuidad, pero se conservan pilares y muros portantes, integrándolos en el diseño. Así, el espacio se vuelve más fluido sin perder soporte estructural ni carácter.

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Cocina y comedor se mantienen conectados visualmente, pero se crea una transición entre ambos mediante una cristalera y el uso de dos pavimentos distintos© Lupe Clemente para Estudio Ibarra

3. ¿Una distribución abierta va a funcionar en mi casa?

Es una reforma muy deseada y actual, pero no siempre es la mejor opción. Abrir espacios puede aportar amplitud y luz, aunque hacerlo sin criterio puede complicar la funcionalidad de nuestro hogar. 

“En mi opinión, los espacios completamente diáfanos pueden resultar visualmente espectaculares, pero a menudo generan dificultades en el uso cotidiano. Cuando no existen límites claros, el espacio pierde jerarquía y puede volverse más complejo de organizar, especialmente a la hora de amueblar. Por ello, suelo recomendar mantener transiciones o límites sutiles entre zonas como elementos de carpintería o pasos ligeramente acotados”, explica la arquitecta. 

En muchos casos, una solución intermedia (como separar cocina y comedor con un cerramiento ligero de hierro y vidrio) permite mantener la sensación de apertura sin renunciar a la funcionalidad. Así lo vemos en este proyecto de Estudio Ibarra que también separa mediante el cambio de pavimentos.

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Cabecero de obra tipo murete, que da acceso al baño en ‘suite’© Amai Studio

4. ¿Antes de abrir del todo, no será mejor apostar por soluciones intermedias?

No siempre es necesario un espacio completamente diáfano para ganar luz y amplitud. En opinión de Paloma, conviene valorar opciones que suelen funcionar mejor que una apertura total. Por ejemplo, los cerramientos acristalados son una de las alternativas más eficaces: mantienen la continuidad visual y el paso de la luz, pero permiten controlar ruido, temperatura y olores, algo especialmente útil entre cocina y salón. También puedes optar por aperturas parciales o embocaduras de paso, tratadas como elementos arquitectónicos: más anchas, con profundidad, revestidas en madera o incluso con almacenamiento integrado. Aportan carácter y ayudan a organizar el espacio. Otra solución interesante son los muretes bajos, que delimitan sin cerrar del todo. Funcionan bien para separar ambientes, apoyar mobiliario o integrar usos (como barras o estanterías), manteniendo la sensación de conexión. En conjunto, estas alternativas no solo conectan espacios: los ordenan, los hacen más versátiles y mejoran su uso.

Un murete a medida, como en este dormitorio diseñado por Amai Studio en el que este elemento hace las veces también de cabecero de cama, es ideal para separar la zona de descanso de un vestidor o un paso al cuarto de baño en suite.

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Radiador decorativo© Irsap

5. ¿Qué instalaciones puede haber en un muro y cómo afectan a la obra?

Paloma detalla que dentro de un muro es habitual encontrar instalaciones como electricidad o fontanería. Además, en algunos casos, como columnas de calefacción o bajantes, no puede modificarse su trazado, lo que obliga a replantear el proyecto

“Si se trata de tuberías o canalizaciones eléctricas, pueden desviarse, pero requieren intervención adicional. Si no se prevé desde el inicio, esto puede complicar la obra, alargar los plazos y aumentar el coste final”, advierte.

Sobre estas líneas, el radiador modelo ‘Sax’, de Irsap.

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Salón cálido separado sutilmente de la cocina y el comedor con una estructura de palillería en madera© MIA Studio

6. ¿Cuánto suele durar una obra de este tipo, incluyendo acabados?

Respecto a la duración, una reforma integral de una vivienda de unos 100 metros2 con demolición de tabiquería suele durar una media de 4 a 5 meses, explica la arquitecta.

Sobre estas líneas, un espacio de salón semiconectado, pues las lamas de madera matizan la conexión visual entre espacios sin cerrar. Firma el proyecto MIA Studio.

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Zonas de trabajo en casa: lo que no puede faltar si buscas elegancia© Nini Cortadellas para Partchwork by Carolina Amorós

7. ¿Qué pasa con suelos y techos tras derribar una pared?

Al eliminar una pared, no solo cambia el espacio: también aparecen ajustes necesarios en los acabados, especialmente en pavimentos y techos. 

"Un problema muy habitual es la falta de continuidad en el pavimento, ya sea por cambios de material o por diferencias de nivel entre estancias. También pueden aparecer marcas en techos donde apoyaba el tabique o pequeñas irregularidades", afirma Paloma.

En la propuesta, salón y despacho comparten ambiente pero se diferencia cada uso con el distinto suelo, en un proyecto de Partchwork by Carolina Amorós.

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Vano abierto entre comedor y cocina© Lupe Clemente para Estudio Ibarra

8. ¿Cuánto puede costar tirar un muro y qué encarece la obra?

El coste depende sobre todo del tipo de intervención y del nivel de acabados. No es lo mismo eliminar un tabique sencillo que actuar sobre un muro de carga, donde entran en juego cálculos estructurales, apeos y refuerzos, lo que incrementa de forma notable el presupuesto, la complejidad y los plazos. 

También influyen los materiales elegidos (como maderas o pavimentos especiales), el grado de detalle del proyecto y posibles ajustes en obra, especialmente si aparecen instalaciones no previstas. En concreto en este proyecto Estudio Ibarra se decanta por un filtro entre comedor y cocina, una embocadura de paso decorada con molduras.

“Como referencia, es recomendable reservar en torno a un 5% adicional del presupuesto para imprevistos que permita absorber desviaciones sin comprometer el resultado final”, comparte la arquitecta.

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Dormitorio abierto al baño© Heidi Cavazos para Coblonal

9. ¿Cómo cambia la funcionalidad de la vivienda al abrir espacios?

Abrir espacios transforma la casa más allá de lo visual: modifica cómo se usa y se recorre en el día a día. "Las circulaciones se vuelven más fluidas y las actividades tienden a integrarse", cuenta Paloma. Sin embargo, esa integración no siempre es conveniente

Por ello es importante valorar los usos concretos antes de decidir: por ejemplo, abrir un despacho al salón puede dificultar la concentración, y unir dormitorio y baño sin separación (como vemos en este proyecto de Coblonal) puede generar molestias por luz o ruido si no se comparten horarios

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Salón y rincón de lectura se encuentran abiertos al resto de la zona de día© Ceramiche Refin

10. ¿Puede afectar negativamente al confort acústico o térmico?

Sí, si no se diseña bien. Al eliminar paredes, el calor y el frío se reparten de forma menos controlada y el ruido se propaga con mayor facilidad, reduciendo la privacidad. “Para evitarlo, es clave prever soluciones como climatización por zonas, buenos cerramientos o elementos intermedios que permitan modular el espacio según el momento”, aconseja la arquitecta. 

En definitiva, abrir paredes es una reforma muy deseada, pero debe tomarse como una decisión consciente y bien pensada, nunca a la ligera.