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Las Landas, la parada de Eugenia de Montijo y Napoleón III en su camino hacia Biarritz: un palacio de capricho, aguas termales y kilómetros de naturaleza


Esta región pasó de pantano inhabitable a lugar paradisíaco, idílico para surfear las olas, recorrerla en bicicleta e, incluso, quedarse a vivir.


Playa de Notre Dame en Capbreton, Las Landas, Francia© Manena Munar
15 de julio de 2026 a las 19:00 CEST

El bosque artificial más grande de Europa occidental, 120 kilómetros de playas con dunas y el cobijo de los Pirineos que le regala un microclima privilegiado, son algunos de los encantos de Las Landas, situadas en el departamento de Nueva Aquitania, al suroeste de Francia. Antes de empezar a descubrir los bosques de pinos marítimos y las dunas atlánticas que suponen su seña de identidad, conviene explicar cómo el antiguo paisaje de pantanos y humedales de Las Landas de Gascuña, donde apenas crecían el brezo y los matorrales, en el siglo XIX y gracias a la iniciativa de Napoleón III, experimentó una vasta transformación que dio origen al paisaje de hoy. 

Chiringuito de la playa de Seignosse, Las Landas, Francia
Chiringuito de la playa de Seignosse.

EL CAPRICHO DE EUGENIA DE MONTIJO 

Napoleón III contrajo matrimonio en 1853 con la aristócrata española Eugenia de Montijo. La granadina tenía debilidad por la costa atlántica francesa, lo que llevó al emperador a construir una residencia estival en Biarritz, Ville Eugènie, donde el matrimonio pasaba los veranos rodeados de la corte durante el Segundo Imperio y que hoy alberga al Hotel Palace de la localidad francesa.  

Durante los viajes a la región atlántica, al cruzar la zona pantanosa de Las Landas, a Napoleón III le fue anidando la preocupación por el abandono de esa descomunal cantidad de tierra, donde los pocos pastores que la habitaban debían calzar zancos para poder moverse entre los humedales. Dándole vueltas a cómo drenar el terreno pantanoso, decidió plantar pinos marítimos; el pinus pinaster, que puede alcanzar hasta 35 metros de altura. La iniciativa resultó un éxito y aquel paraje inhóspito terminó por convertirse en un cotizado enclave.

Terraza del restaurante L'Orangerie de Les Prés d'Eugénie, Las Landas, Francia
Terraza del restaurante L'Orangerie.

EUGÉNIE-LES-BAINS, LA PARADA DE LA EMPERATRIZ

Cuando la emperatriz acompañaba a su marido en los viajes a Biarritz, uno de sus altos en el camino solía ser Eugénie-les-Bains, un coqueto pueblecito de aguas termales, donde hace 50 años, el matrimonio de Christine y Michel Guérard unió el gusto exquisito para la hotelería de Christine con la gastronomía excelsa de Michel, creando Les Prés d´Eugénie (lespresdeugenie.com), un palacio campestre con el sello de Relais & Châteaux, rodeado de exuberantes jardines que pronto se convirtió en uno de los grandes destinos gastronómicos de Francia.

Nombrado en honor a la emperatriz española, cuyos retratos se suceden por la estancia, Les Prés d´Eugénie envuelve a sus huéspedes en una atmósfera sensorial, una especie de Shangri-La, donde se exaltan suavemente los sentidos, alcanzando el cenit en el capítulo gastronómico y los rituales del bienestar. Al entrar en el dominio y tras pasar entre la hilera de tuliperos de Virginia, se llega a la pérgola de la que cuelga la espectacular araña de Murano, y donde reciben al huésped, se hacen cargo del coche, del equipaje y le acompañan a su habitación.

Las vajillas de Les Prés d'Eugénie están sacadas de algunos de los cuadros que cuelgan en la propiedad. Las Landas, Francia

Si el palacio está cubierto por árboles centenarios, palmeras, magnolias y hasta cítricos como el calamansi asiático, al traspasar el umbral, se cruzan una serie de salones decorados con piezas únicas, bellas tapicerías y tejidos de Pierre Frey, cerámica de celadón, plata, cuadros de la familia real de Napoleón III y pinturas con bodegones que han servido de inspiración para las vajillas. Uno de los más coquetos es el salón chino, que cuenta con piezas exóticas, coleccionadas por las hijas de los Guérard, Éléonore y Adeline, que tienen pasión por las antigüedades.

Las hermanas Guérard se ocupan del legado familiar y crean entornos inspirados en los muchos viajes de familia y en la historia de la Maison Guérard, donde han crecido y jugado durante su infancia. Nos lo cuenta el director Andreu Coma Roca, y de su plática se adivina lo dichoso que está de gestionar el hotel termal, donde se siente en casa, y del que conoce anécdotas y pormenores. Andreu nos facilita el mapa del complejo, explicando dónde se encuentran el spa de aguas termales, los tres restaurantes y las 45 habitaciones. 

Habitación de la Grande Maison de Les Prés d'Eugénie, Las Landas, Francia© Manena Munar
Habitación de la Grande Maison de Les Prés d'Eugénie.

Al entrar en la habitación de la segunda planta, la sorpresa es mayúscula, por la magnitud y belleza de la estancia que alberga un saloncito junto a la habitación con mobiliario del segundo imperio, baño con bañera de mármol y sillón para sentarse a leer bajo la ventana que da a la amplia terraza. Las rosas de los jarrones están recién cortadas y desde el balcón se divisan el convento y la antigua posada rural, hoy parte de Les Prés d’Eugénie; Le Couvent des Herbes del siglo XVIII convertido en una intimista casa de huéspedes, y Les Logis des Grives, muy aconsejable para hospedar a familias. 

Las Landas, Francia© Manena Munar
Circuito termal de Les Prés d'Eugenie.

Antes de cenar se impone un tratamiento en La Ferme Thermale, a la que se llega caminando entre huertos aromáticos y rosaledas. La casona de madera estilo holandés entraña un interior de ensueño que cuenta con un regio salón ornamentado por la chimenea y alusiones a los benefactores tratamientos. Allí los huéspedes esperan su turno para el circuito termal a cargo de un personal de cuidada profesionalidad que acompañará a sus invitados hasta las cabinas del circuito, tapizadas en madera, con bañeras de cobre o mármol y adorables detalles. Secuencias de hidromasaje con agua termal y cítricos, baños de caolín y tratamientos Sisley se suceden dentro de un clima tranquilo que invita al silencio, a la meditación. Hay que hacer una mención muy especial al ritual facial Kobido, de técnicas japonesas que, según dicen, mantenía a las damas reales jóvenes por siempre jamás. La masajista de manos mágicas estimula la circulación de tal manera que el cliente se siente rejuvenecido y tiene la sensación de flotar.

Restaurante Michel Guérard, tres estrellas Michelin.
Restaurante Michel Guérard, tres estrellas Michelin.

EL DISFRUTE A LA MESA

Y llega el momento culmen del día, dedicado a la gastronomía de Michel Guérard, pionero de la Nouvelle Cuisine y creador de la famosa Cuisine Minceur, o cocina saludable de alta gastronomía. El restaurante que lleva su nombre mantiene desde 1977 sus tres estrellas Michelin y presenta una decoración de inspiración africana, en recuerdo al hijo de Napoleón III que murió muy joven en un combate en Sudáfrica. Hugo Souchet es el actual chef des cuisines, quien ha seguido los pasos culinarios del gran chef, evolucionando, sin perder la identidad original, con delicias que salen a la mesa como la ensalada de alcachofas con foie, el rodaballo joven asado en verde o la molleja de ternera crujiente salteada.

Las Landas, Francia© Manena Munar

Precioso es el restaurante L'Orangerie, por cuyos ventanales se cuela la vegetación, enmarcando una seductora ambientación con butacas de rejilla y estampados florales y vegetales en las tapicerías, jarrones llenos de flores frescas y lámparas tipo farol. Durante la cena se tiene la ocasión de probar dos platos emblemáticos de la casa, como son Oreiller moelleux aux champignons sauvages (pastel salado con champiñones salvajes) o Pâté en croûte (pastel de carne en costra), maridados por vinos de su gran bodega. El carro de plata de postres se ha convertido en un clásico del hotel, cuyo tintineo al deslizarse anuncia los deleitosos dulces del maestro pastelero Quentin Lemmery. 

La Grande Cuisine Minceur d'Eugénie, Las Landas, Francia© Manena Munar
La Grande Cuisine Minceur d'Eugénie.

En el mismo restaurante L'Orangerie se puede probar el menú de La Grande Cuisine Minceur d'Eugénie, de la que Michel Guérard fue precursor desde 1975 y con la que Hugo Souchet ha aportado una nueva estrella. Un menú que presume de platos saludables como la ensalada de gambas y aguacate, pescado del día a la grenobloise y manzana verde glaseada de postre. Para los amantes de la cocina a la brasa, en el entrañable restaurante de La Ferme aux Grives podrán disfrutar de carnes y aves doradas al fuego. Y para quien quiera aprender a cocinar los bocados exquisitos de la Maison Guérard, están los cursos de cocina y repostería de su escuela en el jardín de invierno. La última novedad de Le Prés d'Eugénie es el taller de apicultura en las colmenas que producen miel para el hotel. 

Balnearios Art Déco de Dax, Las Landas, Francia.© Manena Munar
Balnearios Art Déco de Dax.

DAX, LA CIUDAD DEL BIENESTAR

Aunque Dax tiene tradición de aguas termales desde tiempos de los romanos, la mayoría de sus balnearios se suman a los testimonios arquitectónicos de estilo art déco de la ciudad aquitana, entre los que sobresalen los edificios de Atrium Auditorium y el Hotel Splendid. Hotel en el que, durante los dorados años 20, se alojaron personalidades de diversa índole que llegaban a Dax para disfrutar de sus aguas y del ambiente de la ciudad de moda y que también albergó a toreros españoles que llegaban para torear en la plaza de la localidad, como Luis Miguel Dominguín, quien tenía reservada su suite particular, la habitación 134. Tras la restauración del icónico hotel, al reabrir sus puertas en 2018, a la habitación del torero se la renombró como Suite Arena. 

Playa de Seignosse, donde se celebran campeonatos de surf.
En la playa de Seignosse se celebran campeonatos de surf.

 EL BOOM TURÍSTICO

Si a finales del siglo XIX y con la llegada del ferrocarril, gente de élite descubrió las nuevas Landas como un lugar interesante para veranear, a mediados del XX, con el auge del surf, pueblos costeros de la llamada Costa de la Plata, como Hossegor, Seignosse o Capbreton, se empiezan a consolidar como destinos de playa y naturaleza. Hoy en día, Las Landas es un enclave privilegiado a donde se va a disfrutar de las olas, el bosque, los lagos y, sobre todo, de la paz que se respira. Tanto es así que ha pasado de ser un destino temporal a permanente, y cada vez hay más gente que elige esta región para vivir.  

Arquitectura vasco-landesa, Las Landas, Francia© Manena Munar
Arquitectura vasco-landesa.

PUEBLOS DE LA COSTA DE LA PLATA 

Hossegor es uno de los lugares más visitados por sus magníficas playas y su arquitectura vasco-landesa, obra en su mayoría de los arquitectos hermanos Louis y Benjamín Gómez, quienes junto con Henri Godbarge levantaron el Hotel du Lac y el Casino deportivo, que presume de haber tenido el primer Jai Alai de Francia. Otros ejemplos a mencionar sobre el estilo vasco-landés son el Campo de Golf de Hossegor y las muchas mansiones con balcones en voladizo y ático adornado con vigas verdes que recuerdan a los helechos de sus campos.

Chiringuito de ostras en el estuario de Hossegor, Las Landas, Francia© Manena Munar
Chiringuito de ostras en el estuario de Hossegor.

Las olas de la playa de Gravière, especialmente las de otoño, atrajeron a los mejores surfistas y Hossegor se convirtió en un epicentro de campeonatos internacionales. Otro punto a resaltar de Hossegor es el protagonismo que adquirieron las ostras en la localidad landesa desde que Napoleón III mandó abrir el canal que conectaba el lago con el océano, creando estuarios idóneos a los que se trasladaron ostricultores de Arcachon y Capbreton. En los chiringuitos que se suceden por el estuario y por las playas, es un auténtico placer disfrutar de excelentes ostras regadas con vino blanco local. 

Reserva Natural de Maraix d'Orx, paraíso de ornitólogos. Las Landas, Francia© Manena Munar
Reserva Natural de Maraix d'Orx, paraíso de ornitólogos.

PATINAR LAS OLAS Y PEDALEAR LAS VELORRUTAS 

Si los surfistas son los amos del mar en Las Landas, los ciclistas lo son en tierra, gracias a los 600 kilómetros de velorrutas que tiene la región. Al amanecer se les ve en el mercado de Capbreton, a orillas del puerto, comprando pescado fresco, especialmente los famosos chipirones. Después puede que pedaleen hasta la Reserva Natural de Maraix d´Orx , paraíso de los ornitólogos, o quizás bordeen el río Adour y lleguen hasta el legendario Estanque Negro, del que corren leyendas, oscuras como sus aguas, o se acerquen hasta el Estanque Blanco, en Seignosse, para disfrutar de la gastronomía estrella Michelin de David Sulpice, en el restaurante del coqueto hotel Ville Estanque Blanco. 

Pueblo de Hossegor, Las Landas, Francia© Manena Munar
Pueblo de Hossegor.

CÓMO LLEGAR

La mejor forma de recorrer Las Landas es por carretera. Desde San Sebastián se tardan unas dos horas y media.

QUÉ COMPRAR

  • Magdalenas de la Maison Cazelle de Dax (madeleinesdax.com) hechas en el momento; deliciosas.
  • El reloj de las mareas de la encantadora tienda de Hossegor, Ocean Clock (oceanclock.com). 
  • Libros con recetas de la Cuisine Mencieur, de Michel Guérard, en Les Prés d'Eugénie.