El fallecimiento del Emir Padre de Catar, Hamad bin Khalifa Al Thani, ha causado una profunda conmoción en las monarquías del Golfo. Como muestra de respeto, todos y cada uno de los representantes de las distintas Casas Reales se han trasladado hasta algunos de los palacios donde residen los miembros de la dinastía Al Thani para expresar sus condolencias al hijo del fallecido, el actual emir del país. Por su parte, otra de las grandes afectadas por la pérdida del ex emir ha sido su esposa, la jequesa Moza bint Nasser, reconocida en Europa por su impecable elegancia, así como por un carisma poco común dentro de las monarquías árabes. Precisamente por ello, algunas de las principales damas de la realeza árabe se han desplazado hasta Catar para trasladarle personalmente sus condolencias, un gesto de enorme simbolismo que supone un auténtico hito.
Las mujeres de la realeza que han acompañado a Moza
Ha sido el Sultanato de Omán el primero en comunicar que la Honorable Dama de Omán se ha trasladado hasta el Palacio Al Wajbah —ubicado a unos 15 kilómetros al oeste de Doha—, donde ha sido recibida por Moza bint Nasser, quien aún se encuentra abatida por la muerte de su marido. Fue la propia jequesa quien, hace tan solo unos días, se despedía del que había sido el amor de su vida: "Con el corazón roto, ruego a Dios, glorificado y exaltado sea, que lo cubra con su infinita misericordia y le conceda un lugar en los más amplios jardines del Paraíso". Una tristeza que ha compartido con la esposa del sultán de Omán, que, si bien no acostumbra a protagonizar este tipo de gestos, ya que las mujeres de los países árabes no suelen desempeñar un papel institucional, esta vez ha sido la excepción y ha querido, entre otras cosas, brindarle un profundo abrazo en un acto que se ha desarrollado en la más estricta intimidad.
El mencionado palacio, que funciona como una de las lujosas residencias oficiales de los Al Thani, también ha sido escenario de la visita de la reina Rania de Jordania, con quien la jequesa Moza bint Nasser mantiene una estrecha relación, no solo por los lazos compartidos entre ambos países, sino también por las causas que han marcado sus respectivas trayectorias institucionales. Las dos comparten inquietudes como la educación, la ayuda a los más desfavorecidos, la defensa del papel de la mujer en la sociedad y el impulso de iniciativas sociales, por lo que la reina de Jordania ha podido sentir en primera persona lo que ha supuesto para la jequesa la pérdida de uno de sus grandes apoyos. Un encuentro del que no existen imágenes —debido a las cuestiones que atañen a la tradición de las mujeres de la realeza árabe—, pero en el que la reina jordana ha querido transmitir sus sinceras condolencias por el fallecimiento del emir, haciéndoselas llegar no solo a Moza, sino también a toda la familia Al Thani e, incluso, al pueblo de Catar.
De forma paralela —y en otro enclave—, el actual emir de Catar e hijo de la jequesa ha recibido las condolencias de algunos de los mandatarios más destacados del mundo. En nombre del rey Carlos III, el duque de Edimburgo se ha trasladado hasta el país del Golfo para transmitir su sentido pésame a la familia Al Thani. Del mismo modo, el rey Abdalá II de Jordania e, incluso, el príncipe heredero se desplazaron hasta el Palacio de Lusail para dar el último adiós al hombre que cambió por completo la historia de uno de los países más ricos del mundo.
La historia de amor de Hamad y Moza
A pesar de que en el país las mujeres continúan ocupando un papel discreto, entre los muros palaciegos se abrió —por primera vez— la posibilidad de que una mujer adquiriese voz propia, lo que llevó a la esposa del emir a convertirse en la primera mujer de Catar en acompañar a su marido en las visitas de Estado. Además, la nombró presidenta de honor de la Qatar Foundation. Aunque el jeque Hamad tenía otras dos esposas, fue con Moza con quien formó un auténtico tándem político y de poder. Su influencia fue tal que logró posicionar a su propio hijo, Tamim, como heredero directo al trono por delante de los hijos de la primera esposa.
Ahora, tras cincuenta años de matrimonio, ambos se dicen adiós para siempre, aunque con el reconocimiento de haber impulsado una profunda modernización estructural, política y económica del país, y con la convicción de que el amor entre ambos nunca fue una piedra en el camino.








