Solo han pasado unos días desde que Fernando Martínez de Irujo, el cuarto de los seis hijos de la duquesa de Alba, reunió a familiares y amigos para celebrar su cumpleaños, meses después de poner fin al tratamiento contra la enfermedad que le cambió la vida. Una fiesta en el Casino de Madrid con un significado especial: porque celebrar un año más, cuando la salud acompaña y rodeado de los tuyos, siempre merece la pena. La cita fue, además, una demostración del cariño y el apoyo que ha recibido durante los últimos meses por parte de su círculo más cercano.
Fernando cumplía 67 años y cerca de 150 invitados quisieron acompañarlo en una velada cargada de emoción. Entre ellos estaban su sobrino Javier Martínez de Irujo y Hohenlohe e Inés Domecq, marqueses de Almenara, así como el hermano de este, Luis Martínez de Irujo, y su mujer, Adriana Marín, duques de Aliaga. Sin embargo, todas las miradas se dirigieron hacia su hermano, Cayetano Martínez de Irujo, y su esposa, Bárbara Mirjan, duques de Arjona. La pareja no quiso perderse una noche tan especial para Fernando y, desde que fue diagnosticado de cáncer de páncreas, se ha mantenido muy unida a él, acompañándolo con discreción en uno de los momentos más delicados de su vida.
El vestido de Bárbara Mirjan que une a la Casa de Alba
Y, tratándose de una celebración marcada por las buenas noticias, Bárbara Mirjan estuvo a la altura de la ocasión. Su estilismo no pasó desapercibido, aunque tampoco lo hizo el buen aspecto que lucía, dos detalles que acapararon buena parte de los comentarios durante la velada. La duquesa eligió un conjunto de dos piezas que ya habíamos visto anteriormente en Eugenia Silva y Sofía Palazuelo. Un diseño fresco, favorecedor y con un marcado aire romántico y bohemio que, además, guarda una estrecha relación con la Casa de Alba.
No es casualidad. Detrás de este look está Eugenia Martínez de Irujo, cuñada de Bárbara, quien lo diseñó para la colección Felicitá de Antik Batik. Desde la propia firma ya destacaron en su momento que la propuesta "evoca el estilo sevillano tan querido por Eugenia Martínez de Irujo", un guiño al universo estético de la hija de la duquesa de Alba, que siempre ha hecho de la feminidad relajada y el espíritu andaluz una de sus señas de identidad.
El diseño de Antik Batik que también tienen Eugenia Silva y Sofía Palazuelo
La falda, bautizada como Grenada, tiene un precio de 395 euros. Confeccionada en un ligero tejido de algodón, presenta una cintura fruncida y una cascada de volantes hasta los pies, enriquecida con delicados bordados florales y pequeños cascabeles que ponen en valor el trabajo artesanal de la pieza. "Femenina y aérea, evoca el estilo sevillano tan querido por Eugenia Martínez de Irujo", describen desde la firma.
El conjunto, cuyas prendas pueden adquirirse por separado, está disponible tanto en blanco como en negro. Sin embargo, tanto Bárbara Mirjan como Eugenia Silva y Sofía Palazuelo han coincidido en su elección al decantarse por la versión más elegante y versátil: el negro.
El efecto "buena cara" de Bárbara Mirjan en una noche para celebrar
Mirjan completó el estilismo con unas sandalias plateadas de tacón, en sintonía con los detalles bordados del conjunto. Llevó la melena suelta y una piel especialmente luminosa, reflejo de ese inconfundible "efecto buena cara" que va mucho más allá del maquillaje.
Quizá tenía que ver con el motivo de la celebración. Cuando las noticias son esperanzadoras y el tiempo juega a favor, el estado de ánimo también termina reflejándose en el rostro. La piel, la mirada e incluso la sonrisa hablan por sí solas. Bárbara no dejó de sonreír ante las cámaras durante toda la velada, transmitiendo esa serenidad que solo llega cuando los momentos difíciles empiezan a quedar atrás. Una imagen que parecía resumir el verdadero sentido de la noche: celebrar la vida, la recuperación de Fernando y la alegría de poder seguir compartiendo momentos con la familia.







