Desde 2010, no nos sentíamos de este modo en España: todo el país volcado con la Selección de fútbol, partido a partido, pero sobre todo ahora, a las puertas de la final de la Copa Mundial de la FIFA. Será este domingo 19 de julio, a las 21:00, cuando La Roja se enfrente a Argentina en el MetLife Stadium en East Rutherford, Nueva Jersey. Ganemos o perdamos -esperemos que sea lo primero-, lo que ya nos hemos llevado son unas semanas repletas de emoción, unión y también un impulso a nuestra autoestima, según nos han contado varias psicólogas.
La Selección nos refuerza a nivel país e individual
Desde la Familia Real hasta Penélope Cruz, Javier Bardem y su hijo, en los últimos días hemos visto a miles de españoles seguir de cerca los partidos de la Selección y disfrutar con cada victoria. En casa, en los bares o frente a las pantallas gigantes dispuestas por todo el país, se percibe el sentimiento de unidad y la unión: todos apoyamos a La Roja de un modo que no sucede en otras competiciones. Incluso quienes nunca ven el fútbol se vuelcan en este torneo. ¿Por qué es así?
Como nos explica la psicóloga Pilar Conde, directora técnica de Clínicas Origen, en el Mundial "todos vamos con el mismo objetivo, no hay rivalidad entre nosotros, como sí sucede en La Liga. Pertenecemos a un grupo grande, esto hace que se refuerce la identidad de grupo, sentimiento de pertenencia". Y esto nos reporta un bienestar emocional a nivel individual ya que el ser humano es un ser social por naturaleza y (casi) siempre busca sentirse parte de algo.
"Pertenecer al grupo hace que las victorias y las derrotas se vivan como propias. El orgullo, la frustración, el disfrute, el miedo... Se experimenta de manera intensa, y desde esa identidad, por eso decimos "hemos ganado"", continúa la psicóloga, que también menciona otros efectos positivos como "aumento de la autoestima, reducción del estrés, fortalecimiento de las relaciones sociales, sentido de propósito compartido, mayor resiliencia colectiva...".
Además, cuando tu equipo gana, experimentas un beneficio añadido a nivel personal: "Si además se celebra, la expresión de dichas emociones reporta bienestar", afirma la experta. Y es que un solo gol ya desencadena todo un mecanismo de recompensa, como nos explicaba hace unos días la también psicóloga Lara Ferreiro.
El placer de ver marcar un gol
Cuando nuestro equipo marca, no solo sentimos el logro como propio -"¡hemos marcado!", gritamos-, sino que se activa en el organismo un proceso de placer. El cuerpo libera dopamina, el neurotransmisor asociado a la recompensa y al bienestar, lo cual que nos genera euforia. Y si en ese momento nos abrazamos con alguien para celebrarlo, obtendremos oxitocina, conocida como la "hormona del amor".
Ganemos o perdamos, la pareja se beneficia
Por este último efecto, según Lara Ferreiro, ver la final del Mundial en pareja puede reforzar la relación. "Vivir juntos la tensión de un penalti, celebrar un gol o incluso afrontar una derrota activa lo que conocemos como sincronía emocional: ambos sienten lo mismo al mismo tiempo, reforzando la empatía, la complicidad y la sensación de formar parte del mismo equipo", explica.
Ganar, está claro, aporta felicidad. Y si a esta sensación le sumamos la mencionada conexión emocional y la reducción del estrés al ver el partido, el resultado no es otro que el baby boom que desató, por ejemplo, la victoria de España en el Mundial de Sudáfrica, en julio de 2010. Nueve meses después, en la primavera de 2011, se produjo un incremento de los nacimientos; niños y niñas a los que se llamaron "bebés-gol".
Pero incluso si en esta ocasión el resultado no corona a España como campeona del mundo por segunda vez, tu relación sí saldrá reforzada: la derrota puede ser un sentimiento triste, pero al fin y al cabo es un sentimiento compartido. "No se trata únicamente de ganar o perder, sino de vivir juntos una experiencia significativa. Las parejas que aprenden a compartir tanto la alegría como la frustración desarrollan una mayor sensación de apoyo mutuo y cohesión", explica Lara Ferreria. Aunque, la verdad, ojalá que este domingo sí celebremos la victoria La Roja.










