Durante años hemos aprendido que comer sano consiste en elegir determinados alimentos, controlar las cantidades y evitar aquellos que pueden perjudicar nuestra salud. Sin embargo, cada vez sabemos mejor que una alimentación saludable no depende únicamente de lo que ponemos en el plato. También influyen nuestros horarios, el descanso, la actividad física e incluso las personas con las que compartimos las comidas.
Esta es una de las ideas que destaca el cardiólogo Aurelio Rojas, que ha compartido en sus redes sociales las diez claves de la nueva pirámide nutricional de 2026. Una propuesta que considera "uno de los mejores manuales, desde el punto de vista científico y humano, para entender cómo cuidar nuestra salud en el siglo XXI". Pero ¿qué debemos comer realmente y qué hábitos conviene cambiar?
¿Qué alimentos recomienda priorizar la nueva pirámide nutricional?
Uno de los grandes protagonistas es el aceite de oliva virgen extra, que se mantiene como grasa de referencia por delante de la mantequilla, la manteca o el ghee. Su contenido en grasas monoinsaturadas y compuestos antioxidantes lo convierte en un buen aliado de la salud cardiovascular.
Las frutas y verduras también ocupan un lugar destacado. Rojas recomienda consumir al menos tres raciones diarias de cada grupo, sin olvidarnos de las legumbres, que aportan fibra, proteínas vegetales y minerales.
En cuanto al pan, el arroz y la pasta, la recomendación es elegir preferentemente sus versiones integrales. Su mayor contenido en fibra favorece el tránsito intestinal y ayuda a mantener una alimentación de mejor calidad nutricional.
Aunque, por encima de todo, el especialista insiste en una idea sencilla: volver a la comida de verdad. Es decir, elegir productos frescos, de temporada y poco procesados, reduciendo la presencia de ultraprocesados en nuestra dieta habitual.
¿Podemos comer huevos todos los días y tomar lácteos enteros?
Otra de las recomendaciones que destaca Rojas tiene que ver con alimentos que durante años han generado dudas. Por ejemplo, los huevos. Según explica, consumir hasta uno al día puede encajar perfectamente en una alimentación saludable. Su aportación de proteínas de calidad, vitaminas y otros nutrientes hace que no sea necesario excluirlos por su contenido en colesterol.
Respecto a los lácteos, tampoco es imprescindible que todos sean desnatados. De hecho, aconseja que sean enteros. El cardiólogo aconseja priorizar el yogur natural, el kéfir y otros productos fermentados, recordando que las versiones enteras también pueden tener cabida en una dieta equilibrada.
El pescado, por su parte, debería aparecer entre tres y cuatro veces por semana, dando preferencia al azul y a especies pequeñas, como las sardinas o los boquerones, que generalmente acumulan menos mercurio.
¿Qué alimentos deberíamos reducir para cuidar el corazón?
La carne roja es uno de los productos cuyo consumo recomienda limitar a una ración semanal. En cuanto a las carnes procesadas, como determinados embutidos y salchichas, cuanto menos se consuman, mejor. Como alternativa, propone recuperar los guisos tradicionales elaborados con verduras y legumbres.
También aconseja incorporar un puñado de frutos secos al día, elegir fruta como postre habitual y reservar los dulces para ocasiones especiales.
Y respecto a las bebidas, el mensaje es claro: el agua debe ser la principal. El vino, aunque forme parte de nuestra cultura gastronómica, no es necesario ni recomendable por motivos de salud.
¿Por qué lo más importante de la pirámide nutricional no es lo que se come?
Quizá la reflexión más interesante de Rojas es la que reserva para la base de esta pirámide. Porque comer bien es fundamental, pero no suficiente. Moverse cada día, entrenar la fuerza, descansar adecuadamente y aprender a gestionar el estrés son hábitos que también contribuyen a proteger nuestra salud y mejorar la longevidad, tal y como nos explicaba también el doctor Vicente Mera, especialista en envejecimiento saludable.
A ellos añade otro que a menudo olvidamos: compartir las comidas con las personas que queremos. Y es que cuidar nuestra alimentación no debería convertirse en una sucesión de prohibiciones, sino en una manera de vivir mejor. La propuesta que destaca el cardiólogo nos recuerda que la salud también se construye fuera de la cocina.










