La reina hachemita ha pasado unos días en Madrid, donde ha estado una semana junto a su hija, la princesa Iman, su yerno Jameel Alexander Thermiotis y su nieta mayor, Amina, que cumplió su primer año el pasado 14 de febrero. La razón principal de esta visita discreta fue acudir al hospital Ruber Internacional para tratarse unas molestias de espalda.
Durante su estancia en la capital, también aprovechó para descubrir la propuesta del restaurante El Barril de Las Letras. Al no ser un desplazamiento oficial, Rania (56 años) contó con una agenda totalmente flexible y pudo disfrutar con su familia de numerosos planes en Madrid, una urbe que se ha convertido en uno de los destinos más demandados del mundo por su gran oferta cultural, gastronómica, hotelera y de ocio.
La monarca jordana y su familia se alojaron en un hotel en pleno centro, lo que les permitió moverse caminando en muchas ocasiones y pasar inadvertidos entre los transeúntes. Aun así, algunos fotógrafos lograron localizarlos y tomar las instantáneas que publicamos en exclusiva para ilustrar esta información.
Rania salió de compras con su hija y su nieta por la Milla de Oro, donde entraron en varias tiendas de ropa para niños, en boutiques de firmas españolas y en una conocida cadena de grandes almacenes. Además, otro de los días de su estancia en Madrid, se pudo ver a toda la familia en el zoológico de Madrid.
Compraron dulces navideños
También hicieron una parada en Vicens, un comercio de souvenirs gastronómicos especializado en turrón artesanal, del que salieron con bolsas llenas de dulces típicos de Navidad. Esta casa, con varios puntos de venta en Madrid, elabora desde 1775 turrones y chocolates de forma artesanal, tanto en sus versiones más clásicas como en propuestas más innovadoras: de pistacho, dulce de leche, cacao y avellana, algarroba, arroz con azafrán, entre otros.
Almuerzo en El Barril de Las Letras
En otro momento de su estancia, Rania y los suyos comieron en El Barril de Las Letras, una marisquería de aire retro situada en la calle Cervantes, en el corazón de la ciudad y muy próxima a la Puerta del Sol. Pertenece a Oter, un grupo hostelero familiar fundado en Madrid en 1972 que agrupa desde las marisquerías exclusivas y asadores premium hasta arrocerías, así como especialidades de distintas regiones, como la cocina asturiana, andaluza, mediterránea e italiana.
No ha trascendido lo que comió la familia real jordana, pero seguramente probarían algunas de las especialidades de este restaurante. El propio restaurante se presenta así en su web: "Una marisquería luminosa y de aire retro, donde confluyen gentes de todos los ámbitos. Turistas, políticos, anticuarios y artistas, para degustar los mejores productos del mar, donde destacan los arroces, pescados de anzuelo y, por supuesto, el marisco. Barra de tapeo, comedor, salones privados y terraza urbana".
Quizás Rania, su hija y su yerno tomaran algo de picar en las mesas altas o en la barra, antes de pasar al comedor y disfrutar del almuerzo. La reina sigue una alimentación variada y saludable y es una gran amante de las verduras, un apartado que tiene varias propuestas en este restaurante: ensaladas, parrillada de verduras, alcachofas frescas, etc.
En El Barril de Las Letras son famosos los mariscos procedentes de lonjas gallegas y nacionales, entre ellas la ría de Arousa, como almejas, navajas, mejillones, ostras, percebes, carabineros, centollo y gambas; destacan entre sus pescados frescos la merluza, el rape, el bacalao, el rodaballo o los chipirones, preparados de distintas formas; no faltan platos de cuchara como la marmita de pescadores, de marisco y pescado de roca, ni sus frituras de calamares, cazón en adobo o boquerones victorianos o los arroces: con bogavante, negro a la tinta, con chipirones y verduritas de temporada o con carabineros del sur, sin olvidar la fideuá de cabellín tostado con foie al Pedro Ximénez.
En este restaurante, del que existen varias sucursales repartidas por todo Madrid, también hay sitio para las carnes, con propuestas como la chuleta de vacuno madurado, a la parrilla con escama de sal, el solomillo a la sartén en su jugo con setas silvestres y trufa negra o el steak tartar preparado al momento. ¿Dejarían hueco Rania y su familia para el postre? Porque aquí es difícil resistirse, entre otros, a su espectacular torrija de pan brioché en crema de leche aromatizada, plancheada en mantequilla y caramelizada con azúcar, o la tarta de queso cremosa con caramelo toffee.










