Comunicación no verbal

Virginia Vargas, experta en comunicación no verbal: "Si bajas el volumen al final de las frases transmites inseguridad y pierdes credibilidad"


La experta explica todos los factores que ayudan a que los demás te perciban con más o menos autoridad


chica hablando en una presentacion© Getty Images
Paula MartínsColaboradora de Estar Bien
8 de mayo de 2026 a las 13:00 CEST

El tono y el timbre de voz puede influir notoriamente en el modo en el que los demás te perciben. Igual estás tratando de ser agradable, pero al tener una voz más grave y una forma de hablar más directa te han dicho que provocas el efecto contrario en quién te escucha. Nada raro, pues la voz habla incluso cuando no eres consciente de ello. Más allá de las palabras, el tono, el ritmo o las pausas pueden cambiar por completo la forma en la que los demás te perciben. 

Imagina que estás en una reunión importante. Hablas con voz grave, firme. Ya estás proyectando algo concreto: "Si la persona tiene un tono de voz bajo, la percibimos como una persona con autoridad, competente. Sin embargo, no garantiza credibilidad". Así lo explica la analista de comunicación no verbal Virginia Vargas (@virginia_vargasmolinero), quien deja claro desde el principio que el mensaje varía, no solo dependiendo del contenido, sino también de cómo lo emites. 

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Qué dice tu tono de voz sobre tu personalidad

No basta con sonar grave: "Lo que marca la diferencia en una persona que proyecta una autoridad natural es la variación tonal, es decir, el movimiento que hay a lo largo de la frase. Esto, junto con no ser monótono (que está asociado al desinterés o incluso a la rigidez emocional) es esencial", señala la experta que, además, pone un ejemplo que ayuda a entender sus palabras: "Pensemos en el actor Morgan Freeman y en su tono de voz. Su tono grave le ha llevado a ser la voz de numerosos documentales y de incluso Dios".

Ahora ponte en la situación contraria. Sin darte cuenta, elevas el tono al final de las frases. El efecto, según la especialista en comunicación no verbal, puede ser el contrario al que buscas: "La persona que tiene un tono de voz agudo se puede percibir como una búsqueda de aprobación o falta de confianza si se tiende a elevar el tono al acabar las frases".

Qué dice tu tono de voz de ti © Getty Images

Pero más allá de esto, el ritmo también influye más de lo que parece.. Hablar rápido o despacio también te lleva a ser percibido de distinta manera: "Si al hablar la velocidad es rápida, nuestro interlocutor puede asociar nuestra rapidez con nerviosismo o necesidad de aprobación; mientras que, si hablamos de forma lenta, nos puede percibir como personas inseguras o parecer condescendientes", comenta Virginia Vargas.

Entonces, ¿cuál sería el equilibrio ideal? No es fácil, pero si hubiera que determinar un punto intermedio, la experta señala que "lo idóneo sería que, al hablar (con 120-160 palabras por minuto), lo hagamos con variaciones. Y es que la variación rítmica realizada de forma intencionada, es una señal de dominancia en el mensaje". 

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Más allá del tono de voz

El volumen también juega un papel decisivo, especialmente en contextos clave, como puede ser una negociación. Como explica la experta, "en determinados contextos como negociaciones o acuerdos, marca la diferencia. Por ejemplo, si alguien está reduciendo su volumen está obligando a la otra persona a acercarse y escuchar con atención. Así manifiesta liderazgo". 

Sin embargo, hay muchos más aspectos a tener en cuenta. Seguro que alguna vez te ha pasado a ti o a alguien de tu alrededor: pronuncias una frase, pero no las terminas. Ahí está el error. "Una persona que va bajando el volumen al terminar las frases nos transmite inseguridad y resta credibilidad a su mensaje. Mientras que una que sostiene el tono moderado nos genera confianza", comenta Virginia Vargas sugiriendo una alternativa: "La pausa es, en mi opinión, la variable que mayor impacto puede llegar a tener para generar credibilidad". 

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El poder de frenar para luego continuar hablando puede ser gigante. "Si escuchamos a una persona que durante su discurso está haciendo un uso adecuado de las pausas (no llenando huecos con muletillas como 'eh' o 'bueno') nos indica que tiene control emocional y dominio de la situación". Incluso en momentos clave, como una pregunta directa, "es una muestra de seguridad".

Ahora bien, ¿qué ocurre cuando alguien habla más suave que otra persona? ¿Significa lo mismo siempre? Antes de sacar conclusiones, la experta propone una reflexión esencial: "Antes de antes de 'leer' el tono de voz de alguien debemos preguntarnos si ese tono es habitual en esa persona, o es diferente a cómo habla en otras situaciones". 

Qué dice tu tono de voz de ti © Getty Images

Antes de juzgar por el tono de voz, observa

Los motivos por los que la experta propone pensar primero en esta cuestión parecen claros: "Si habla suave siempre, es muy probable que sea la línea base de su voz. Lo malo es que dice poco sobre el estado emocional del momento, pero mucho sobre su historia de socialización, el temperamento de la persona y los patrones que ha aprendido". Pero si ese tono cambia, ahí sí hay información valiosa: "Si habla suave ahora pero no lo hacía antes, o no lo hace en otros escenarios, esa es la clave. El cambio respecto a la línea base es lo que sí tiene valor", detalla.

Así, este giro de tuerca responde a un principio fundamental que Virginia Vargas revela: "es uno de los principios en el análisis de Comunicación No Verbal. Se leen cambios en la conducta". Y no solo en la voz, pues ella misma detalla que puede suceder también en "la postura, a los gestos, o la distancia que guardamos con el resto (proxémica) o la expresión facial, entre otros".

Qué dice tu tono de voz de ti © Getty Images

Por eso, antes de interpretar, hay que observar. Los factores que nos pueden indicar información sobre la otra persona son numerosos y, en este caso, están enumerados: "Desde la línea base de su voz o en qué situación está hablando (el contexto donde se desarrolla), hasta con qué otros indicadores no verbales está esa voz suave".

Además, y aunque a menudo se pasa por alto, la cultura de cada persona también influye. Porque lo que parece ser de una manera, puede ser otra según el contexto cultural. Según la especialista, "en algunas culturas mediterráneas o latinoamericanas lo que se interpreta como timidez, en culturas del norte de Europa es exactamente lo contrario, lo ven como una señal de educación, distinción y autocontrol. Encontramos culturas de alto contacto y culturas de bajo contacto". Un fenómeno que cambia por completo la lectura: "El volumen bajo puede ser un marcador de un estatus cultural aprendido, no un rasgo de personalidad ni de una señal de un determinado estado emocional".

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Cómo proyectar seguridad con tu voz

Si tu consideras que tu voz es demasiado suave o demasiado fuerte y consideras que se te percibe erróneamente, hay buenas noticias: puedes entrenar para para proyectar seguridad y autenticidad sin que suene forzado. Para hacerlo, Virginia Vargas propone:

  • Grabarse a uno mismo, y escucharse. Resulta incómodo al principio, pero es clave. "Así logramos identificar que tipo de voz tienes y trabajar el tono o el ritmo", señala.
  • Mirar hacia fuera. "Observar a oradores expertos, fijarse como modulan la voz, como usan las pausas, cómo las saben gestionar".
  • Practicar mucho. "Leer en voz alta y jugar con la entonación y con el ritmo durante la narrativa".
  • Vigilar tu postura. "No puedes sonar seguro si estás encogido". Porque la voz también se construye físicamente. Así lo explica la experta: "Hay que trabajar desde una postura en la que el diafragma no esté comprimido. Se necesita una postura de 'apertura' con los hombros relajados y la barbilla ligeramente hacía arriba".
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Al final, tu voz no solo comunica lo que dices, sino quién eres en ese momento. Y aprender a escucharla —y a entrenarla— puede marcar la diferencia entre pasar desapercibido… o dejar huella.

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