La baliza V-16 sigue en el punto de mira. Es un dispositivo que, desde su implantación, ha estado rodeado de polémica, generando debate entre los ciudadanos y los expertos en seguridad vial. Pero parece que este elemento obligatorio en situaciones de emergencia ha llegado para quedarse, tal y como ha confirmado el propio director de la Dirección General de Tráfico (DGT), Pere Navarro, quien insiste en cada aparición pública en que no es una simple alternativa a los tradicionales triángulos, sino un avance clave en la protección de los conductores. "Ha venido para quedarse, no hay marcha atrás", ha afirmado, subrayando que su uso no solo es obligatorio, sino también fundamental para reducir el riesgo de atropellos en carretera.
Un sistema con ventajas según los expertos
Ha sido durante su participación en la jornada ‘Peatones y seguridad vial’, celebrada en A Coruña, donde Navarro ha insistido en que la principal ventaja de la baliza V-16 es que evita que el conductor tenga que salir de su vehículo cuando este sufre una avería o un accidente. Son momentos muy peligrosos para los conductores, especialmente en vías rápidas, donde la visibilidad y la velocidad del tráfico incrementan el riesgo de siniestros graves. Es ahí cuando se pueden aprovechar las ventajas de la baliza. "No hay que bajar del coche, y además tienen luz", explicó, destacando la simplicidad y eficacia del sistema.
Además, en el caso de las balizas más avanzadas, hay que sumar el extra de que cuentan con conectividad y permiten transmitir la ubicación del vehículo en tiempo real a la plataforma DGT 3.0. Esta función facilita la rápida intervención de los servicios de emergencia y alerta al resto de conductores, contribuyendo a prevenir nuevos incidentes en la zona.
La seguridad de los peatones, en el punto de mira
Navarro también aprovechó su intervención para poner el foco en la seguridad de los peatones, sin duda uno de los colectivos más vulnerables en el entorno vial. Más aún en un país como España, donde los desplazamientos a pie son muy habituales, lo que hace que casi la mitad de las víctimas mortales en ciudad corresponden a peatones. Además, en carretera, los atropellos representan aproximadamente uno de cada diez fallecimientos. Estas cifras preocupan a los expertos y obligan a seguir reforzando las medidas de prevención.
Esta problemática adquiere especial relevancia en territorios con gran dispersión geográfica, como es el caso de una comunidad como Galicia, donde es frecuente la presencia de peatones en vías convencionales que conectan núcleos rurales. En estos contextos, la visibilidad se convierte en un factor determinante, y dispositivos como la baliza V-16 pueden marcar la diferencia al convertir un vehículo detenido en un punto luminoso fácilmente identificable.
Un dispositivo que sigue generando dudas
Pese al respaldo institucional, la implantación de este sistema llegó rodeada de polémica y sigue estándolo. Son muchos los ciudadanos que continúan mostrando dudas sobre la sustitución de los triángulos y cuestionan la obligatoriedad del nuevo sistema, sobre todo por su coste económico.
Desde la DGT lo tienen claro, pues consideran que el futuro de la seguridad vial pasa por integrar tecnología, concienciación y planificación urbana. Teniendo esto en cuenta, la baliza V-16 se consolida así como uno de los pilares de este nuevo enfoque, en el que la prioridad ya no es solo señalizar una incidencia, sino hacerlo de la forma más segura posible para evitar nuevas tragedias en la carretera.





