El Palacio de Liria es una de las residencias privadas más impactantes de Madrid. Perteneciente al ducado de Alba —una de las familias aristócratas más importantes de nuestro país— desde el primer ladrillo alicatado, bajo la orden del III duque de Berwick y de Liria, don Jacobo Fitz-James Stuart y Colón, el edificio, con un marcado estilo neoclásico, fue considerado el primer edificio de la capital "digno de armonizar con el Palacio Real", en palabras de José Manuel Pita Andrade —exdirector del Museo del Prado y conservador de la Casa de Alba—. Sus paredes, erigidas sobre una planta rectangular y alargada, guardan los secretos mejor guardados de las que han sido algunas de las personas más influyentes en nuestras fronteras, como lo fue la recordada Cayetana Fitz-James Stuart —de quien se conmemora, este 2026, el centenario de su nacimiento—.
Doña Cayetana —reconocida como la mujer de los 19 nombres y los 46 títulos nobiliarios, así como 14 veces grande de España— fue la decimoctava jefa de la Casa de Alba, la tercera mujer en ostentar el título por derecho propio. La Duquesa pasó, la mayoría de sus años, entre los grandiosos salones que recorren el Palacio (que es, también, la residencia privada más grande de la capital), el cual mandó a reconstruir tras la Guerra Civil —una parte fue destruída por un bombardeo— entre los años 1948 y 1956 con el fin de cumplir con una promesa que le hizo a su padre, Jacobo Fitz-James Stuart, decimoséptimo duque de Alba.
Entre sus estancias favoritas destacaban, sin competencia alguna, los jardines del Palacio —en los que llegó a vivir, incluso, un león—, los cuales abarcan una extensión de hasta 2 hectáreas y constituían su oasis personal. Con un diseño paisajista que refleja dos corrientes vanguardistas de Europa, la gala y la británica, cuentan con un patrimonio botánico y escultórico sin igual que permanecieron, durante siglos, como uno de los secretos mejor escondidos en el corazón castizo de la capital.
Ahora, y repitiendo una estrategia que ya presentaron hace un par de años, la Fundación Casa de Alba ha reabierto al público las visitas guiadas por los emblemáticos exteriores que rodean el edificio principal. Eugenia Martínez de Irujo, la menor (y una mujer) de los seis hijos de Cayetana de Alba, declaraba recientemente que la posibilidad de compartir el espectacular patrimonio familiar con todos aquellos que tengan el deseo de conocerlo es "maravilloso". Una experiencia que permite que "lo pueda disfrutar todo el mundo" y que, de su madre seguir viva, está segura de que coincidiría con sus palabras.
Coincidiendo con la temporada donde los jardines florecen con especial belleza, el Palacio de Liria abrirá las puertas de estos entre el 14 de mayo y el 31 de agosto, pudiendo disfrutar, así, de su magistral belleza durante los meses de verano. Moldeados por maestros de la más grande talla, este emblemático espacio se divide en dos secciones que se diferencias por una clara distinción de estilo.
La fachada principal del Palacio, creada por el reputado arquitecto Ventura Rodríguez, está envuelta en el Jardín Inglés, de inspiración romántica de los jardines del Reino Unido; cuyo diseño se trazó en el siglo XIX. El objetivo detrás de su diseño es lograr recrear la espontaneidad característica de la naturaleza en pleno centro urbano, donde lo verde, lo salvaje, no tiene cabida, a no ser que allanes el terreno para ello. Entre sus sinuosos senderos destacan ejemplares centenarios de magnolios, cedros del Líbano, castaños de Indias y tejos que susurran intimidad y protección a aquellos que pasean por él.
Por su parte, la fachada posterior de Liria está rodeada de la influencia gala —de ahí su nombre, el Jardín Francés— del paisajista de renombre Forestier. Con un notable estilo clasicista que irradia elegancia y sofisticación, se estructura en torno a parterres geométricos de perfecta simetría. Este jardín está coronado por una emblemática fuente central (la que vemos sobre este párrafo, con Doña Cayetana sentada en ella) atribuida al propio Ventura Rodríguez, así como un estanque con grupo escultórico, cuya inspiración, en un cojunto, podría recordar a los exteriores del Palacio de Versalles.










