Cayetano Martínez de Irujo (62 años), rodeado de su familia, ha presentado hoy en el Salón de la Música del Palacio de Liria (Madrid) La última duquesa: un homenaje a Cayetana de Alba (Ed. La esfera de los libros). Se trata de una obra con la que pretende rendir tributo a su añorada madre en el centenario de su nacimiento, como ya hiciera la semana pasada en Sevilla con la proyección de un documental y anteriormente en Dueñas con una exposición a la que asistió el rey Felipe. En este caso, se trata de un relato íntimo que permite conocer en profundidad a la mujer más importante de la aristocracia española del siglo XX, un recorrido por su intensa vida a través de algunos detalles y anécdotas que no eran de dominio público.
En sus hojas, conoceremos el legado de una figura "irrepetible, capaz de combinar tradición y modernidad, carisma social y un fuerte carácter en el ámbito privado", señalan sus responsables, entre ellos la escritora Ana Fernández Pardo, doctora en Ciencias de la Información. El duque de Arjona, por su parte, cuenta en este libro que su progenitora "desempeñó mejor el papel de esposa y el de 'emperatriz' que el de madre, pero lo hizo lo mejor que pudo".
Al acto celebrado este martes por la tarde en el capital acudía la plana mayor de los Alba, entre ellos Carlos Fitz-James Stuart, Fernando y Eugenia Martínez de Irujo -esta última acompañada por su marido, Narcís Rebollo- o Alfonso Díez, quien fuera la última pareja sentimental de la duquesa. Precisamente, a este último dedicaba Cayetano Martínez de Irujo unas palabras durante la presentación: "Me hace mucha ilusión que hayas venido, Alfonso", le ha dicho. Junto a ellos, también hemos visto a personalidades como el periodista y miembro de la Real Academia Española de la Lengua (RAE), Luis María Ansón.
Las confesiones de Cayetano en el libro
Cayetano no es muy dado a hablar de su vida privada ni a hacer confesiones personales, pero ha hecho una excepción en este libro del que podemos extraer algunos pasajes muy interesantes, tal y como les avanzó ¡HOLA! en primicia el pasado jueves. A lo largo de sus 371 páginas, el conde de Salvatierra habla de su relación con Genoveva Casanova, de cómo se conocieron en el 2000; de cuando nacieron en ciudad de México sus hijos mellizos, Luis y Amina, en 2001; de su boda en 2005 o de su posterior separación. Eso sí, recalcando que siempre fueron, son y serán familia, por lo que seguirán celebrando juntos las Navidades, las puestas de largo o las graduaciones.
"Recuerdo con nitidez el día que le comuniqué a la duquesa que iba a ser padre (…) Y le solté la bomba, directamente, sin previo aviso", desvela el aristócrata. "Días antes recibí una llamada del director de ¡HOLA!, Eduardo Sánchez Junco, informándome de que habían descubierto que mi novia estaba embarazada y que iban a publicarlo. Le pedí que me diera una pequeña tregua para hablar con mi madre y evitar que se enterase de algo así a través de la revista. '¿Y quién es ella?', me preguntó Cayetana. 'Una chica mexicana que conocí en un concurso. Es difícil contártelo por teléfono, mamá', le respondí. 'Ah, bueno, vale, qué le vamos a hacer. Pues está bien', continuó ella.
"Así se enteró mi madre de que iba a ser de nuevo abuela. La verdad es que reaccionó bastante bien, a pesar de que no conocía a Genoveva. Era muy comprensiva en este sentido, y debo reconocer y agradecer que nunca se metió en nuestras vidas y nos dio siempre libertad para tomar nuestros caminos y decisiones", explica Cayetano. En cuanto a su ex, cuenta que "cuando descubrimos que íbamos a ser padres de un niño y de una niña, lloramos juntos. Fue uno de los momentos más felices de nuestras vidas. Solo podía pensar que eran un regalo de Dios, una nueva oportunidad que me ofrecía la vida".
Cayetano Martínez de Irujo también recuerda en el libro que Genoveva Casanova no pudo estar en la boda de su madre con Alfonso Díez -tampoco sus hijos-, porque la duquesa había sufrido un ictus y los tres estaban en México. Pero sí que estuvo en el lecho de muerte de la aristócrata el 20 de noviembre de 2014, junto a él y su hermana Eugenia, así como el posterior funeral. En este sentido, subraya que ambas tuvieron una magnífica relación hasta el final.















