El secreto más asombroso de la duquesa de Alba: Cayetano Martínez de Irujo descubre la historia del león que vivió en el Palacio de Liria


El león se movía con libertad por los jardines, se escondía entre los árboles y aparecía de repente ante visitantes desprevenidos. "Nadie quería ir a Liria"


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6 de abril de 2026 a las 6:00 CEST

Hay historias que parecen sacadas de una novela, tan inesperadas que, de no estar documentadas, costaría creerlas. Esta es una de ellas. La escena transcurre entre los muros del Palacio de Liria, en Madrid, residencia histórica de la familia de Alba, donde durante ocho meses convivió con ellos un huésped tan singular como improbable: un león. El fascinante episodio está recogido en La última Duquesa, que Cayetano Martínez de Irujo ha escrito junto a la periodista Ana Fernández Pardo. Es un libro en el que ofrece un retrato íntimo de su madre, Cayetana Fitz-James Stuart, una mujer irrepetible que entendía la vida —y el afecto— de una forma muy personal, y un sinfín de anécdotas y curiosidades. Entre ellas, la del león Jason.

La Duquesa de Alba, en una imagen de archivo, en el palacio de Liria© Getty Images
La Duquesa de Alba, en una imagen de archivo, en el palacio de Liria

Bautizados y bendecidos

El duque de Arjona lo explica de maravilla en el libro. Si algo definía a la duquesa de Alba, más allá de títulos, historia o patrimonio, era su relación con los animales. No eran una afición, sino una forma de vida. No solo convivía con ellos: los integraba en su universo afectivo; y los viajes entre residencias implicaban auténticas mudanzas zoológicas.

"Mi madre adoraba a los animales. De pequeña tuvo poni (su inseparable amigo Tommy) y varios perros. Cuando creció, nunca le faltaron caballos y pájaros. Incluso, monos. Y se preocupaba de bautizar y bendecir a todos. Pedía expresamente a su párroco de confianza (Ignacio Jiménez Sánchez Dalp) que se encargara de ello. Así lo hizo muy especialmente cuando enfermó su perro Flash —Flashito—, cuya foto estuvo presente en el altar de la capilla de las Dueñas durante su boda con Alfonso Díez. Decía: "No me quitéis a Flashito".

La duquesa de Alba, con su hija, Eugenia, y uno de sus perros© Getty Images
La duquesa de Alba, con su hija, Eugenia, y uno de sus perros

Un hogar lleno de vida… y de plumas

En Liria y en Dueñas, los animales formaban parte activa de su día a día. Las aves, por ejemplo, tenían incluso su propia habitación, situada justo antes del dormitorio de la duquesa… “los fotografiaba y los incluía en los álbumes familiares, con el correspondiente pie de foto escrito de su puño y letra en el que dejaba reflejado su nombre. Así que ahí tenemos inmortalizados, por poner un ejemplo, a los loros Paco y Perico y a la cacatúa Carioca. Incluso he encontrado a la tortuga Mohamet, fotografiada en uno de sus viajes de niña a Egipto con el abuelo Jacobo".

Cada uno de ellos tenía su historia, su nombre y, llegado el momento, su despedida eran enterrados en los jardines de Liria, donde existe un pequeño cementerio con lápidas que recogen sus fechas de nacimiento y muerte. 

La duquesa de Alba, montando a caballo© GTRES
La duquesa de Alba, montando a caballo

Jason, el león de Liria

Y, sin embargo, entre todos esos animales hay uno que destaca: Jason, el león. Curiosamente, no era de la duquesa, sino de su hijo Cayetano. La historia comienza en Normandía, donde él residía centrado en la alta competición hípica. Allí conoció a un hombre que llevaba en brazos un cachorro de león, destinado a un futuro incierto tras el cierre de un pequeño circo.

Impulsivo, como él mismo reconoce, decidió hacerse cargo del animal. “Fue una auténtica aventura. Al principio era una «bolita», pero creció enseguida. Aprendí a convivir con un animal salvaje y, por tanto, impredecible”.

Cuando regresó a España, Jason tenía casi un año y la duquesa, aunque le daba un miedo atroz y pensaba que aquello era una locura, “accedió a alojarlo en Liria durante una temporada, porque le pedí el favor apelando a su amor incondicional por los animales”.

El león se movía con libertad por los jardines, se escondía entrelos árboles y aparecía de repente ante visitantes desprevenidos. "Nadie quería ir a Liria"

Cayetano Martínez de Irujo con su tractor© JAVIER ALONSO
Cayetano Martínez de Irujo descubre el secreto más asombroso de su madre en 'La última Duquesa'

Un palacio en estado de alerta

La presencia de Jason transformó por completo la vida de palacio. Enseguida se hizo con el terreno. El león se movía con libertad por los jardines, se escondía entre los árboles y aparecía de repente ante visitantes desprevenidos. “Nadie quería ir a Liria. Ni siquiera los mensajeros, que huían despavoridos cuando Jason aparecía tras la verja. Cualquier invitado que sabía la historia preguntaba para asegurarse antes de presentarse en casa: "¿Está el león?".

Cualquier invitado que sabía la historia preguntaba paraasegurarse antes de presentarse en casa: "¿Está el león?"

Pero el episodio que marcó un antes y un después fue protagonizado por Jesús Aguirre, el entonces marido de la duquesa. Un día, Jason logró acceder al interior de la casa y llegó hasta su despacho. El susto fue mayúsculo. Sin saber cómo reaccionar, se encerró en el cuarto de baño, donde permaneció durante horas sin poder pedir ayuda. Mientras tanto, el león se instaló cómodamente en su chaise longue. La escena, que podría parecer cómica vista con distancia, resultó ser la gota que colmó el vaso. El incidente llegó incluso a la prensa, aumentando la presión sobre la duquesa, que ya estaba al límite.

Cayetana con su marido, Jesús Aguirre© GTRES
Cayetana con su marido, Jesús Aguirre

El final de una historia irrepetible

No hubo alternativa. Cayetano tuvo que sacar a Jason de Liria. Con el paso del tiempo, él mismo reconoce que su madre tenía razón. Tener un león en casa no era una excentricidad más, sino una temeridad. Pero también admite que, en aquel momento, lo vivió con absoluta naturalidad, como parte de una vida marcada por la libertad, la intensidad y, quizá, un punto de inconsciencia.

La historia de Jason no es solo una anécdota sorprendente. Es, en realidad, un reflejo perfecto del universo de la duquesa de Alba: un mundo donde lo extraordinario era cotidiano, donde el afecto no entendía de límites y donde incluso un león podía, durante un tiempo, formar parte de la familia. Porque en Liria, como en la vida de Cayetana, lo imposible nunca fue del todo imposible.

La duquesa de Alba en los jardines de Liria© Getty Images