Se vende por 1,7 millones la tiara que Cayetana de Alba sacrificó para comprarle un caballo a su hijo Cayetano


Perteneció a su abuela materna y se desprendió de ella hace tres décadas para apoyar a su hijo en su carrera deportiva


Cayetana Fitz James, duquesa de Alba, en los jardines del Palacio de Liria© Getty Images
Amaya Rubio HerrerosRedactora de Actualidad
3 de mayo de 2026 a las 16:15 CEST

En el año en que se conmemora el centenario del nacimiento de Cayetana Fitz‑James Stuart, una de las joyas más emblemáticas de su colección ha vuelto a primer plano. La célebre tiara rusa, una pieza de platino y diamantes que la duquesa heredó de su abuela materna, ha sido vendida en Estados Unidos por dos millones de dólares (1,7 millones de euros), según confirmó la galería M.S. Rau, en Nueva Orleans.

Matilde Solis lució la tiara rusa en su boda con Carlos Martínez de Irujo en 1988© GTRES
Matilde Solís lució la tiara rusa en su boda con Carlos Fitz-James Stuart en 1988

La noticia, adelantada por El País, ha devuelto a la conversación pública una pieza única que llevaba más de tres décadas fuera del radar. La tiara, de estilo kokoshnik —inspirada en los tocados tradicionales de la aristocracia rusa—, fue realizada a comienzos del siglo XX y perteneció en origen a su abuela María del Rosario de Gurtubay, figura clave en el legado familiar de la duquesa. Su diseño, caracterizado por líneas rectas y un brillo uniforme, responde al gusto eduardiano de la época, en la que las diademas de tipo “peineta” vivieron un auge entre las casas reales y nobiliarias europeas.

“Es una maravilla del estilo de la época del rey Eduardo VII”, datada a principios del siglo XX, según señala la nota remitida por la galería con la descripción de la joya. Fue diseñada por los mejores joyeros de la época, quienes no repararon en gastos y utilizaron diamantes de gran calidad.

La pieza formó parte del joyero de Cayetana durante décadas y llegó a exhibirse en el Victoria & Albert Museum de Londres, dentro de una muestra dedicada a las grandes tiaras europeas. Para ella era muy especial por su procedencia familiar, tal y como recordó en su libro de memorias, donde explicaba que era “muy querida y simbólica” para la Casa de Alba.

Maria de Hohenlohe llevaba esta tiara el día de su boda con el duque de Aliaga en 1977© Cover/Getty Images
Maria de Hohenlohe llevaba esta tiara el día de su boda con el duque de Aliaga en 1977

También fue utilizada por dos de sus nueras: María de Hohenlohe-Langenburg la lució el día de su boda con Alfonso, el segundo de los hijos de la duquesa, en 1977. Una década después, Matilde Solís también la llevó en su matrimonio con Carlos Fitz-James Stuart, actual duque de Alba. Con el tiempo, ambas parejas siguieron caminos separados.

Por qué la vendió la duquesa de Alba

La propia Cayetana explicó el motivo de la venta en sus memorias Yo, Cayetana, publicadas en 2011. En uno de sus capítulos, relató que se vio obligada a desprenderse de la famosa diadema en los años noventa para apoyar la carrera deportiva de su hijo Cayetano Martínez de Irujo, entonces un jinete en plena proyección internacional. “Tuve que vender la diadema rusa para que Cayetano se pudiera comprar un caballo maravilloso, Gigoló, y pudiera dedicarse a la equitación y competir”, escribió. Es la única explicación directa y documentada sobre la operación. La duquesa no detalló el comprador ni el precio, pero sí dejó claro que fue una decisión personal y dolorosa, motivada por su deseo de respaldar a su hijo en un momento clave de su trayectoria deportiva. Años después, el actual duque de Arjona llegó a participar en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.

'Cayetana, la duquesa de Alba: arte, aristocracia y el alma de España'© Eugenia Martínez de Irujo
'Cayetana, la duquesa de Alba: arte, aristocracia y el alma de España'

Tras aquella venta, la tiara pasó a manos privadas y su rastro se perdió. Se sabía —según fuentes del sector joyero citadas por El País— que la pieza había sido adquirida inicialmente por la firma neoyorquina Joseph Saidian & Sons, especializada en joyería histórica. A partir de ahí, la diadema desapareció del circuito público durante más de treinta años.

Plano medio de La duquesa de Alba con su hijo Carlos Fitz-James en un evento© Gtres
La duquesa de Alba con su hijo Carlos Fitz-James

Su reaparición se ha producido ahora en Estados Unidos, donde la galería M.S. Rau la ofreció de forma discreta a un cliente privado. La venta se cerró por dos millones de dólares y el comprador ha optado por mantener el anonimato. La operación es especialmente relevante porque tiaras de este calibre rara vez salen al mercado, y menos aún piezas vinculadas a casas nobiliarias europeas con tanta historia.

La noticia llega en un momento especialmente significativo para la Casa de Alba. En 2026 se cumplen 100 años del nacimiento de Cayetana, una figura que continúa despertando interés por su personalidad, su legado cultural y su papel como una de las grandes coleccionistas de arte y joyas del siglo XX. Que una de sus piezas más queridas —y que vendió con pesar— reaparezca precisamente ahora añade un componente emocional a la historia.

Y es que la tiara rusa no es solo una joya de alto valor económico: es un fragmento íntimo de la vida de la duquesa, un símbolo de su linaje y también de sus decisiones personales. Hoy, en manos de un nuevo propietario, su legado continúa. Eso sí, lejos de los salones del Palacio de Liria.