Hailey Bieber ha asegurado que cuando está en el mar nota su piel especialmente bonita y aunque parezca poca cosa para alguien con un cutis a primera vista inmaculado, ha revelado que sufre de dermatitis perioral, una condición inflamatoria crónica que se concentra alrededor de la boca y las aletas de la nariz. Aunque la combinación de calor, arena, humedad, sol y la capa de protección solar pueda causar estragos en forma de acné, deshidratación, manchas y otros signos de envejecimiento prematuro, los expertos admiten que los días de playa sí que tienen efectos positivos como dice la esposa de Justin: desde estimular la producción de vitamina D a sus beneficios relajantes.
Antes que nada, los que más saben de piel coinciden en que la protección solar es innegociable y no solo hay que aplicarla veinte minutos antes de salir de casa, también cada dos horas o después de un baño. Es un seguro de salud que potencia aún más su efecto si se combina con activos antioxidantes, aunque no es todopoderosa por lo que evitar la exposición durante las horas centrales del día es el consejo más repetido entre dermatólogos.
Ni siquiera la dieta sustituye al impacto positivo del fotoprotector. Así lo confirma Laura Redondo, profesora titular de Farmacología de la Universidad Europea de Andalucía: "Aunque ciertos alimentos de temporada pueden alterar la tonalidad cutánea de forma temporal, en ningún caso sustituyen la necesidad de aplicar una protección solar adecuada frente a la radiación ultravioleta".
Cómo afecta la playa a la piel
Con esta advertencia siempre presente, los expertos del centro de estética Germaine Goya comparten algunos de los efectos del mar en la piel:
- Aporte de vitamina D: "Una exposición controlada al sol estimula la producción natural de vitamina D, una hormona esencial para el buen funcionamiento del sistema inmunológico y el metabolismo de la piel. Esta vitamina mejora la renovación celular y fortalece la barrera cutánea, ayudando a mantener una piel más resistente, luminosa y saludable".
- Efecto positivo del agua de mar: "Es un cóctel terapéutico natural. Sus altas concentraciones de sodio, magnesio, potasio y zinc ejercen un efecto antiséptico, antiinflamatorio y cicatrizante sobre la piel. Bañarse regularmente en agua salada puede ayudar a calmar irritaciones leves, cerrar poros dilatados y acelerar la curación de pequeñas heridas o granitos".
- Exfoliación suave: "La fricción suave y controlada de la arena húmeda sobre la piel actúa como una exfoliación mecánica ligera. El resultado: eliminación de células muertas, mejora de la textura, y una mayor penetración de cremas o activos hidratantes posteriores. Es un gesto que, además de físico, aporta una sensación placentera de desconexión".
- Mejora de problemas en la piel: "Combinando el sol suave, la sal y el aire marino, la playa puede mejorar el aspecto de la piel en pacientes con psoriasis, eccemas o dermatitis seborreica. El clima marino ayuda a reducir la descamación, el picor y la inflamación, aunque siempre debe realizarse bajo control médico para evitar efectos rebote".
- Activación de la circulación: "El contacto con el agua fría del mar, junto con el movimiento constante al caminar sobre la arena, activa la microcirculación periférica. Este efecto favorece el drenaje linfático, disminuye la retención de líquidos y mejora el tono de la piel corporal, especialmente en piernas, abdomen y glúteos".
- Paréntesis antiestrés: "La desconexión mental y emocional que ofrece la playa tiene un impacto directo sobre la piel. Al reducir los niveles de cortisol (la hormona del estrés), disminuyen también afecciones inflamatorias como el acné o la dermatitis. Además, la exposición natural a la luz regula el ritmo circadiano, mejorando el sueño y la reparación celular nocturna".
Por último y como complemento a los beneficios que enumeran los expertos, apoyar el efecto de la playa con una rutina de cuidados a medida ayuda a potenciarlos: aplicar activos antioxidantes por la mañana, renovadores como los retinoides por la noche (con algunas excepciones), repetir el ritual de limpieza al despertarse y antes de dormir, y asegurar la hidratación a diario son los gestos del ritual de vacaciones perfecto.







