Existe un gesto que continúa siendo el gran olvidado de la protección solar: la reaplicación. Según los expertos de La Roche Posay, "ni el protector más resistente mantiene su eficacia durante toda la jornada si no se renueva tras el baño". Explican que con el sudor, el roce de la ropa, la arena, el agua o la toalla, parte del producto se va eliminando y la protección disminuye poco a poco. Además, señalan que los filtros solares también pierden eficacia tras varias horas de exposición al sol. Por eso, aseguran que aunque nos lo hayamos aplicado correctamente antes de salir de casa, no podemos confiar en que siga protegiendo igual por la tarde. Esto despierta varias dudas.
Cómo funcionan los protectores solares resistentes al agua
"Resistente al agua no significa que sea impermeable", aclara para empezar el doctor Miguel Sánchez Viera, director del Instituto de Dermatología Integral. "Estos productos están formulados para mantener parte de su eficacia durante el baño, pero siempre se pierde una cantidad de protector al permanecer en el agua. Además, al secarnos con la toalla eliminamos todavía más producto, aunque lo hagamos con cuidado. Por eso, tras cada baño conviene volver a aplicarlo para recuperar el nivel de protección inicial. Es un gesto sencillo que reduce el riesgo de quemaduras y también del daño solar acumulado".
¿Por qué todos los protectores solares pierden efecto con las horas?
El doctor Sánchez Viera nos ha explicado que el protector solar crea una película muy fina sobre la piel que actúa como un escudo frente a la radiación ultravioleta pero con el paso de las horas esa capa deja de ser uniforme porque el producto se pierde con el sudor, el roce... "Al mismo tiempo, los filtros solares van agotando parte de su capacidad para absorber o reflejar la radiación", dice el experto. Por eso insiste en que "reaplicar el protector es la única forma de mantener la piel protegida durante toda la exposición solar".
Un SPF 50 protege durante más tiempo
El número, en palabras del doctor, "indica la cantidad de radiación UVB que es capaz de filtrar y por cuánto se va a multiplicar el tiempo que cada persona puede estar expuesta al sol sin quemarse, 300 minutos con un 30, 500 con un 50, frente a los 10 de quien no se aplica cremas". Ahora bien, tanto un SPF 30 como un SPF 50 deben reaplicarse con la misma frecuencia si seguimos expuestos al sol. Nuestro experto es claro: "La duración depende de factores como el sudor, el baño o el roce, no del número que aparece en el envase. Pensar que un SPF 50 permite olvidarse del protector durante horas puede generar una falsa sensación de seguridad".
¿Mito o realidad? A partir de un SPF 30 todos son iguales
El doctor nos confirma que las diferencias son menores que entre un SPF bajo y uno alto, pero advierte de que eso no significa que sean iguales. "Un SPF 50 deja pasar menos radiación ultravioleta que un SPF 30 y ese pequeño porcentaje adicional puede ser muy importante en personas con piel muy clara, niños o pacientes con antecedentes de cáncer de piel".
El fototipo es determinante
También hay que tener en cuenta el fototipo de la piel, ya que no es lo mismo tener un IV, que corresponde a una piel morena (junto con ojos y cabello oscuro) que suele quemarse con más dificultad, que un fototipo II, que corresponde a una persona con una piel clara (junto con ojos claros y cabello rubio o castaño claro) que se quema más fácilmente. Pero cuidado: esto no tiene nada que ver con el famoso cayo solar.
Además, en la práctica solemos aplicar menos cantidad de la recomendada, por lo que utilizar un SPF más alto ofrece un margen extra de protección. Siempre que la exposición vaya a ser intensa, lo más recomendable es optar por un SPF 50 o superior.
Los mejores solares: UVB y UVA
El SPF solo nos informa de la protección frente a los rayos UVB, que son los principales responsables de las quemaduras solares. Sin embargo, los rayos UVA penetran más profundamente en la piel, favorecen el envejecimiento prematuro, la aparición de manchas y también contribuyen al desarrollo del cáncer de piel. Por eso, para el doctor Sánchez Viera, "es importante elegir un fotoprotector de amplio espectro, es decir, que proteja frente a los rayos UVB y UVA. Hoy sabemos que una buena fotoprotección debe cubrir ambos tipos de radiación, no solo evitar las quemaduras".
Los protectores 'wet skin' (sobre piel mojada): ¿funcionan?
"Siempre que sea posible, es mejor secar la piel antes de aplicar el protector", recomienda el doctor. "Así el producto se reparte de forma más uniforme y se adhiere mejor, lo que ayuda a conseguir la protección indicada en el envase", agrega. Confirma que existen protectores formulados para aplicarse sobre piel mojada, pero defiende que "incluso en esos casos es importante extenderlos bien y utilizar una cantidad suficiente. Muchas veces el problema no es el protector, sino que aplicamos menos producto del necesario para obtener la protección esperada".
Otras recomendaciones importantes
Aplicar el protector entre 20 y 30 minutos antes de la exposición
Ese tiempo permite que los filtros se fijen correctamente sobre la piel y formen una película protectora uniforme. Si nos bañamos nada más aplicarlo, parte del producto puede eliminarse antes de empezar a actuar con toda su eficacia. Adelantar unos minutos la aplicación es un pequeño gesto que mejora claramente la protección.
Aplicar antes y después del baño
El protector debe aplicarse antes de exponernos al sol para que la piel esté protegida desde el primer momento. Después del baño conviene volver a ponerlo porque siempre se pierde parte del producto, incluso si utilizamos un fotoprotector resistente al agua. Reaplicarlo tras secarnos con la toalla ayuda a mantener una protección continua durante toda la jornada.
El doctor recuerda: "Es una rutina sencilla, pero es una de las medidas más eficaces para prevenir las quemaduras, el fotoenvejecimiento y, a largo plazo, el cáncer de piel".












