Jose Luis Ramírez Bellver, dermatólogo: "Recomiendo la nueva prueba de dermatoscopia digital a personas con muchos lunares o con antecedentes familiares de melanoma"


Esta prueba indolora fotografía la piel para descubrir cambios que podrían pasar inadvertidos a simple vista y pueden indicar enfermedades


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Patricia de la TorreColaboradora de Belleza
28 de septiembre de 2026 a las 6:33 CEST

Un lunar que hoy no parece especialmente llamativo puede adquirir importancia si, al compararlo con una imagen tomada un año antes, se descubre que ha cambiado. Ese seguimiento es el objetivo de la dermatoscopia digital, una prueba que crea un mapa fotográfico de la piel para comprobar si han aparecido lunares nuevos o si alguno de los que ya estaban ha cambiado de forma, tamaño o color.

La detección temprana importa. Según las previsiones de la Sociedad Española de Oncología Médica, este año se diagnosticarán en España más de 8.000 melanomas. Aun así, fotografiar y controlar todos los lunares cada año no es necesario en todos los casos.

El doctor Jose Luis Ramírez Bellver, dermatólogo de IMR, nos explica que esta prueba no está indicada de manera general, sino que se reserva para quienes presentan un mayor riesgo. En los demás casos, las probabilidades de que el seguimiento descubra un melanoma que había pasado inadvertido son mucho más bajas.

Tener la piel clara y pecas incrementa de forma significativa el riesgo de padecer cáncer de piel© Getty Images
Tener la piel clara y pecas incrementa de forma significativa el riesgo de padecer cáncer de piel

Qué es exactamente la dermatoscopia digital

La prueba combina fotografías generales, con las que se crea el mapa corporal, e imágenes tomadas con un dermatoscopio para observar determinados lunares con aumento. Y guarda todas para compararlas en las siguientes revisiones. "Si tengo una foto de todos tus lunares de hace un año y vienes al año siguiente, a lo mejor hay uno que, visto sin la imagen previa, no me llama especialmente la atención", nos explica Ramírez Bellver. La comparación puede revelar que ese lunar ha cambiado y ayudar al especialista a decidir si conviene vigilarlo más de cerca o extirparlo.

La tecnología señala diferencias, pero no emite por sí sola un diagnóstico. El dermatólogo de IMR cuenta que puede llegar a interpretar como lesión una pelusa o destacar una queratosis seborreica, una alteración benigna que en ocasiones presenta un aspecto llamativo. "La máquina detecta cambios y el dermatólogo tiene que ver si son relevantes o no", aclara.

Tampoco cualquier cambio es preocupante. Ramírez Bellver recuerda que con la edad pueden aparecer lunares nuevos y modificarse algunos de los que ya tenemos. La clave está en distinguir esa evolución normal de una transformación que necesita estudiarse.

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Conviene conocer el aspecto habitual de nuestros lunares para advertir si alguno cambia con el tiempo

No solo permite vigilar los lunares que ya tenemos

El melanoma no siempre comienza en un lunar antiguo. Una revisión recogida por el Instituto Nacional del Cáncer estadounidense concluyó que aproximadamente el 71% de los melanomas analizados había aparecido directamente sobre la piel, mientras que alrededor del 29% estaba asociado a un lunar previo. 

Por eso, el mapa corporal no sirve únicamente para observar con aumento los lunares que ya llaman la atención. También ayuda a descubrir si ha aparecido alguno nuevo, incluso en zonas difíciles de revisar en casa, como la espalda. Esta es una de sus principales ventajas. No dependemos de recordar cómo era exactamente cada lunar meses atrás. El dermatólogo puede colocar las imágenes una junto a otra y valorar si existe una diferencia real.

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Así es la prueba

Según explica el doctor Jose Luis Ramírez Bellver, el procedimiento comienza con una exploración manual. El dermatólogo revisa la piel y marca los lunares que quiere estudiar con más detalle. Después se realizan fotografías generales del cuerpo desde distintas posiciones y, por último, se obtienen imágenes dermatoscópicas ampliadas de los lunares seleccionados.

Para crear el mapa hay que quedarse en ropa interior y cambiar de postura siguiendo las indicaciones del equipo. También pueden fotografiarse las plantas de los pies y revisar manualmente el cuero cabelludo. El proceso es rápido, indoloro y mucho menos aparatoso de lo que puede sugerir la idea de fotografiar prácticamente toda la piel. 

No requiere una preparación complicada. Si hay algún lunar que preocupa especialmente, conviene indicarlo al comenzar la consulta para que el dermatólogo pueda examinarlo, aunque finalmente no resulte sospechoso. Y la frecuencia del seguimiento depende de cada paciente. Ramírez Bellver señala que lo habitual entre quienes necesitan este control es repetirlo una vez al año, aunque el plazo puede acortarse cuando interesa vigilar la evolución de un lunar concreto.

El especialista del centro de dermatología de vanguardia, explica que, ante un lunar sospechoso, existen varias opciones. Si la sospecha es clara, puede retirarse directamente; si es baja o el paciente prefiere no extirparlo de entrada, puede programarse una revisión más cercana. Cuando ninguna lesión plantea dudas, se mantiene el seguimiento previsto según el riesgo de cada persona.

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Quién debería planteársela

La dermatoscopia digital puede resultar especialmente útil cuando hay tantos lunares que sería difícil revisar y recordar cada uno a simple vista. Ramírez Bellver la recomienda especialmente en personas con muchos lunares, antecedentes personales de melanoma o familiares cercanos que hayan padecido la enfermedad. A estos factores pueden sumarse un fototipo muy claro, el cabello pelirrojo o una historia importante de exposición solar. Las quemaduras sufridas durante la infancia y la juventud y el uso de cabinas de bronceado también elevan el riesgo.

Eso no significa que cualquier persona de piel clara necesite un mapa digital. La decisión se toma después de valorar en conjunto sus antecedentes, el número y el aspecto de sus lunares y el resto de sus circunstancias. Como señala el dermatólogo, si la prueba se indicara a toda la población, se sometería a seguimientos periódicos a muchas personas con un riesgo muy bajo.

En niños, el melanoma existe, pero es extremadamente infrecuente. Ramírez Bellver explica que el control puede estar justificado cuando existen antecedentes familiares importantes, numerosos lunares o características que eleven claramente el riesgo. Sin esos factores, realizar este seguimiento de forma rutinaria tendría poca utilidad.

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Pecas y lunares no son lo mismo, pero cualquier marca que cambie o resulte diferente al resto debe enseñarse al dermatólogo

Aunque se hagan revisiones periódicas, el Dr. José María Ricart, Director Médico de IMR, recomienda combinar la prueba con la regla del ABCDE de lunares entre una cita y otra. La regla ABCDE aconseja consultar ante un lunar asimétrico, con bordes irregulares, varios colores, más de seis milímetros o que haya cambiado de tamaño, forma o aspecto. También si empieza a picar, sangrar o inflamarse. Es una guía para saber cuándo pedir valoración médica, no una forma de diagnosticar un melanoma en casa.

No todos los cánceres de piel empiezan como un lunar

La dermatoscopia digital se utiliza sobre todo para detectar precozmente el melanoma, pero existen otras formas de cáncer de piel. El carcinoma basocelular, por ejemplo, suele manifestarse de una manera diferente. Ramírez Bellver aconseja consultar ante una lesión parecida a un granito que no desaparece, una herida que no termina de cerrar o una zona en la que se forma una costra, se cae y vuelve a aparecer. Si persiste durante más de dos meses, merece una revisión.

El dermatólogo explica que este tipo de cáncer de piel es mucho más frecuente y suelen tener mejor pronóstico que el melanoma, pero no deben ignorarse. Además, aparecen a menudo en zonas muy expuestas al sol, como la nariz, los párpados o las orejas, donde dejar que una lesión crezca puede dificultar después la reconstrucción.