Eva Longoria se cuida. La actriz, a sus 51 años, lleva un estilo de vida saludable que no solo se traduce en un físico espectacular sino también en una energía que emana a raudales. Como ella misma ha contado en varias entrevistas (y se ve reflejado en sus redes sociales) entrena a diario y se cuida la piel. Considera que el protector solar es el mejor tratamiento antiedad y se lo aplica varias veces al día.
El descanso y la alimentación consciente son también esenciales para la intérprete. De hecho, lleva el anillo de Oura para controlar la calidad de sus horas de sueño y complementa su alimentación con magnesio. Practica baños de agua fría y es fan del grounding. Además medita y cuida su salud mental. Eva ha explicado en más de una ocasión que no entiende la dieta y el deporte como departamentos estancos. Para ella una cosa no convive sin la otra.
Así lo expresaba recientemente en un podcast, donde además ha contado que de un tiempo a esta parte sus sesiones de fitness han cambiado. Nos hemos puesto en contacto con la nutricionista integrativa y deportiva Paloma Quintana Ocaña, autora del libro Cocina, come y pierde grasa: Recetas deliciosas para una vida saludable y creadora de Nutrición con Q y hemos analizado su mensaje.
Los dos pilares de longevidad de Eva Longoria
Para Eva Longoria, "no hay secretos" para vivir más y mejor. Confirma que "todo es dieta y ejercicio". Sin embargo, aunque tenga razón, para Paloma hay otros factores que conviene tener en cuenta. Habla, por ejemplo, de la gestión del estrés y del descanso: "Para mí uno de los factores más importantes es la regulación que tengamos en torno al horario". La cronobiología y la salud hormonal son esenciales para la experta. Ahora bien, aunque asegura que no se puede simplificar sí confirma que el ejercicio y la dieta nos pueden ayudar a regular el resto de factores y favorecer así que nuestro organismo funcione correctamente.
Ponemos a la nutricionista deportiva en la tesitura de elegir entre cuidar la dieta y hacer ejercicio y te sorprenderá su respuesta. Aunque, a priori, para Paloma, para conseguir un estado físico y óptimo de salud, la alimentación podría tener más peso porque "al final es un acto muy repetido e influye muchísimo no solo en la composición corporal, sino en aspectos hormonales y de salud general", lo que de verdad necesitamos es movernos.
Paloma dice que sobre todo en países como el nuestro, en general, comemos bastante bien. Sin embargo, dice que aunque entrenamos, lo que hacemos mal es movernos. Muchas personas, según la experta, son sedentarias aunque entrenan en el gimnasio. Por eso, señala: "Si me hubieras preguntado qué es más importante, el movimiento o la alimentación, te diría que el movimiento influye más en la composición corporal". Sin embargo (y aquí la experta es tajante) no se puede compensar una mala dieta con ejercicio.
Una persona que siga un entrenamiento muy cuidado, aunque tenga una mala alimentación, puede presentar una buena composición corporal. Sin embargo, esto no significa que goce de buena salud general. De hecho, una dieta inadecuada puede favorecer la aparición de diversos problemas, como enfermedades intestinales e incluso ciertos tipos de cáncer. En resumen, aunque el entrenamiento puede compensar en parte los efectos de una mala dieta en términos de composición corporal, no lo hace en lo que respecta a la salud global.
De las pesas al yoga
Otra de las cosas que ha contado Eva Longoria es que, aunque siempre ha priorizado el entrenamiento de fuerza, ahora (sin dejarlo de lado porque es lo más recomendado a partir de los 40 para prevenir la sarcopenia -pérdida de músculo- en la menopausia) ha empezado a hacer yoga y pilates y su cuerpo está respondiendo bastante bien. Esto tiene sentido porque, según Paloma, para ver resultados físicos y de salud no basta solo con entrenar fuerza. Hay tres pilares fundamentales: entrenamiento, actividad diaria y alimentación.
Paloma nos pone su ejemplo personal para que lo entendamos mejor porque ha estado un tiempo viviendo en Asia. Nos cuenta que, aunque dejó de entrenar fuerza durante cuatro meses, mantuvo una alta actividad diaria (yoga, caminatas) y una alimentación saludable (comidas nutritivas, ayuno, frutas y vegetales). Esto le permitió mejorar su porcentaje de grasa, ganar movilidad, sentirse bien mentalmente y mantener buena salud general. Conclusión: si no ves resultados, lo más importante es moverte más y cuidar la alimentación, no solo entrenar.







