Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo siguen yendo a la misma playa de entonces. Esa que, si pones su nombre en Google, aparece como el escenario de sus primeras fotografías juntos, cuando comenzaron a relacionárseles y él era el hijo díscolo de Carolina de Mónaco y ella, una rica heredera con un historial académico más largo que su melena a lo Venus de Botticelli. Se trata de Es Cavallet, un extenso arenal virgen, de más de un kilómetro de longitud en el Parque Natural de ses Salines, en Ibiza, allí donde la arena es tan blanca y final que parece polvo de nácar y el agua, de puro turquesa, es casi casi fluorescente.
Ahora, suelen atracar su barco más arriba, y plantar la sombrilla y extender sus toallas en la parte norte, la más lujosa, donde se asoman los beaches club más exclusivos, pero también la más familiar, donde corretean niños con cubitos y las señoras llevan fulares animal print anudados al pecho, pamelas parabólicas y protección pantalla total en modo pegote. Antes, era otro cantar.
Antes, no se les habría ocurrido nunca y esa atipicidad los convertía en rara avis, las más preciadas en la caza de los paparazzi. Porque si por algo se caracteriza este rincón recóndito de las Pitiusas, tan bello como protegido, es que fue el primero en el que oficialmente se podía practicar nudismo.
Y más allá de un pareo al hombro para tirarse en la arena y una cajetilla de tabaco, todo lo demás, sobraba. Pero, como decimos, eran otros tiempos. Años en los que, este hombre que, con su melena rubia, perfectamente desaliñada, era el "enfant terrible" de la aristocracia europea. Una especie de Tadzio de Muerte en Venecia unos cuantos años después de "perder" al pobre profesor Aschenbach en el deseo y, en ese ínterin, hubiera descubierto todos los placeres de la vida.
Andrea, antiguo soltero deoro y 'rey' de la fiesta ibi-cenca, es hoy uno de losmiembros más reservados dela Familia Real monegasca.Vive en Suiza y trabaja paradiferentes causas sociales
Pero hoy Andrea Casiraghi es otro hombre. Un padrazo, de tres hijos (Alexandre "Sasha", nacido en 2013; India, en 2015, y Maximilian, en 2018) y un hombre con la cabeza sobre los hombros. O sencillamente, un señor de 40 años, que sigue enamorado de aquella chica, hoy diseñadora, Tatiana Santo Domingo, con la que ha formado una familia numerosa y uno de los matrimonios más discretos, tranquilos y longevos de lo que estamos acostumbrados en la Casa Real monegasca.
Andrea y Tatiana viven ahora en Saanen, cerca de Gstaad, en Suiza —después de casi once años en Londres—, y allí, entre pistas de esquí y bancos, mantienen una vida alejada del foco. Él, como filántropo y gestor de los intereses de la familia Grimaldi; ella, como gerente de su firma de moda ética y artesanal, Muzungu Sisters.
Junto a sus tres hijos, Sasha,India y Maximilian, volvierona la playa de Es Cavalet, don-de además de tomar el sol ybañarse en el Mediterráneo,comieron en El Chiringuito
Un refugio en los Alpes que solo abandonan por el mar Mediterráneo para las citas de guardar cuando el glamour de Mónaco manda. O cuando arrecian los recuerdos. Porque nunca hay que olvidar ese lugar donde uno fue joven y libre —y a veces un poco absurdo— una vez. Y ese espacio, para los dos, es Ibiza. Una isla donde Andrea y Tatiana, en bañador y short, vuelven a ser los mismos: aquella pareja boho-chic, cuando aún no se había inventado el término, que hicieron del lujo algo étnico y arrebatadoramente despreocupado—y atractivo—.










