Ya lo dijo uno de nuestros expertos de confianza. Andrea Casiraghi "tiene un aura que muchos querrían, y pocos pueden replicar". El hijo mayor de la princesa Carolina de Mónaco cumple este lunes 42 años, y si bien no es una cifra redonda, pudo celebrarlo por anticipado en una de sus citas favoritas -el Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1-, donde volvió a demostrar que nadie puede disputarle el trono del effortless chic.
No sigue tendencias -nunca lo ha hecho- y tiene un "rollazo" que no sólo se refleja en sus elecciones estilísticas -impecable tanto con traje, cuando la ocasión lo requiere, como con camisas abiertas, que siempre luce en un ambiente más relajado-. También en sus singulares tatuajes.
Como comprobamos en su última escapada junto a su mujer, Tatiana Santo Domingo, y sus tres hijos- Alexandre, India y Maximilian- a las playas de Ipanema -uno de sus rincones favoritos-, en Brasil, Andrea ha heredado de su tía, Estefanía de Mónaco, su pasión por la tinta.
Al igual que ella, él también ha sido considerado como un royal un tanto rebelde -sobre todo, cuando todavía no había dado el 'sí, quiero' a Tatiana y era el príncipe azul con el que suspiraba el llamado 'viejo continente'-, y estos son algunos de los sorprendentes dibujos que adornan su cuerpo.
1. Un delfín con corona
Fue uno de los primeros tatuajes que se hizo -y uno de los primeros que fueron comentados en los medios de comunicación-. En su hombro izquierdo lleva un delfín, con corona -un detalle muy royal-, que es sinónimo de libertad, amistad e inteligencia.
2. Un enigmático armadillo
Aunque, al principio, algunos lo confundieron con un tigre de color negro, Andrea decidió serigrafiarse en su costado derecho un particular animal que nadie esperaba: un armadillo.
Este enigmático mamífero que existe desde hace millones de años, se ha ido adaptando a lo largo del tiempo para resistir los desafíos de su entorno, y, según las investigaciones, habrían aparecido en América del Sur, un dato muy significativo, puesto que podría ocultar un sutil guiño a su mujer. Tatiana Santo Domingo encuentra sus raíces en Brasil: allí se encuentra con grandes amigos y nunca lo pierde de vista –“no hay nada que me reconforte más que la comida brasileña”, nos confesaba en una entrevista en ¡HOLA! Living-.
El armadillo destaca por su cabeza alargada, su caparazón -que lo protege frente a depredadores y le permite excavar sin lastimarse- y su cola. Pero, más allá de sus conocidas características, al tatuárselo, Andrea podría haber hecho una nueva declaración de intenciones, puesto que refuerza ese espíritu libre y viajero que siempre ha formado parte de su personalidad.
3. El símbolo de la feminidad
Justo debajo del armadillo, encontramos el símbolo de Venus -símbolo del género femenino-, que podría tratarse de un pequeño homenaje a las figuras femeninas de su vida.
Andrea apenas tenía seis años cuando tuvo que encajar el mayor golpe de su vida, la muerte de su padre, Stefano Casiraghi, en un trágico accidente (en 1990), así que más allá de Tatiana, están sus otros dos pilares: su madre, la princesa Carolina, y su hermana pequeña, Carlota.
A pesar de vivir a kilómetros de distancia -se instaló en Suiza hace tres años, después de más de una década en Londres-, está muy unido a su familia y nunca falta a las grandes citas del Principado. La última fue este mismo domingo, en la Fórmula 1, pero la más importante es, din duda, el Día Nacional de Mónaco.
Cada 19 de noviembre, se une a la Fiesta Nacional y se asoma al balcón de palacio -el momento más esperado-.
4. Una misteriosa figura
En su pecho izquierdo, está su tatuaje más llamativo y el que no deja lugar a dudas: siempre lleva Mónaco en su corazón. Una figura que muchos han interpretado como una alusión a la Virgen de Santa Devota, patrona del Principado, el lugar al que ‘pertenece’ y siempre vuelve, aunque pasó parte de su infancia y adolescencia en la residencia familiar de Saint-Rémy-de-Provence, en Francia, y ahora es Suiza donde encuentra su hogar.







