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Paloma San Basilio (75) impacta en su reaparición con su espectacular físico: los secretos de su eterna juventud


La cantante nos cuenta, en una sincera entrevista, cómo se mantiene en plena forma


Paloma San Basilio nos abre por primera vez las puertas de su caserío en Navarra © Víctor Cucart
14 de julio de 2026 a las 18:00 CEST

A sus 75 años, Paloma San Basilio se planta ante la vida con una claridad asombrosa: para ella, cumplir años significa, ante todo, "una enorme suerte". Lejos de ponerse nostálgica o echar la vista atrás, la artista recibe el presente como un auténtico regalazo que le permite seguir derrochando salud, ilusión y, por supuesto, "subiéndome a un escenario" para comerse el mundo haciendo teatro, porque tiene clarísimo que "jubilarse es morirse un poco". Es por eso que exprime los días con "la misma curiosidad de siempre", disfrutando al máximo de las cosas más sencillas y auténticas, como "mirar las hojas de los árboles desde el balcón, de leer", pintar, escribir y "seguir aprendiendo". Al final, para ella el paso del tiempo es algo mental, y defiende a capa y espada que "la edad, muchas veces, está más en la cabeza" y en las ganas que le pongas.

Paloma San Basilio en su casa de Navarra© VÍCTOR CUCART

El secreto de un físico espectacular  

Verla así de radiante, tanto física como mentalmente, no es cuestión de magia, sino el reflejo directo de una forma de cuidarse muy inteligente, sana y real. Paloma se confiesa una mujer "muy coqueta" a la que le apasiona comer bien y que se niega en rotundo a "privarse de nada", pero que ha aprendido a equilibrar la balanza con un objetivo muy claro: que los trajes de sus espectáculos le sigan quedando como un guante. 

Eso sí, nada de obsesiones: su enfoque respecto al ejercicio huye por completo de los gimnasios tradicionales o de las palizas entrenando; para ella, la mejor forma de mantenerse en forma es la propia adrenalina que quema en el escenario y llevar un día a día súper activo en el que no hay hueco para quedarse apalancada. Su verdadero secreto de juventud no está en las cremas, le horroriza la comodidad de quedarse quieta, y combate esa monotonía con una "rebeldía bien entendida".

Paloma San Basilio nos abre por primera vez las puertas de su caserío en Navarra © Víctor Cucart

Su refugio desconectado y sin televisión  

Precisamente por eso, lejos de los focos, los aplausos y los premios, hoy su felicidad pasa por las cosas más sencillas del mundo, hasta el punto de admitir que "cada vez necesito menos artificio". Su vida transcurre ahora entre Madrid y los viajes a Estados Unidos para ver a su hija y a sus dos nietos. En la intimidad de sus casas busca desconectar de verdad y huye por completo de la tiranía de la tecnología para disfrutar de un hogar donde "todo funciona de manera muy sencilla, muy humana". 

De hecho, en su refugio "las contraventanas se sujetan con ganchos, no hay automatismos" y el apagón digital es tan real que confiesa que "ni siquiera tengo televisión en casa; la tengo guardada en el garaje". Esta apuesta por "una vida tranquila, casi de anacoreta" la hace inmensamente feliz cuidando de sus rosales, paseando con sus perros y disfrutando del silencio, convencida de que, al final, como sociedad "nos hemos complicado demasiado la vida" sin ninguna necesidad.

Paloma San Basilio nos abre por primera vez las puertas de su caserío en Navarra © Víctor Cucart

El amor desde la plenitud

Esa misma autenticidad es la que marca su forma de ver el amor, un terreno donde rompe por completo con "el mito platónico de la media naranja" al asegurar que la gran asignatura pendiente que tenemos es entender que "cada persona ya es completa en sí misma". Para ella, la madurez emocional pasa obligatoriamente por "sentirse entero antes de compartir su vida con alguien". 

Desde su punto de vista, "las relaciones más sanas nacen precisamente de ahí: de dos personas que son capaces de sostenerse por sí mismas y que, aun así, deciden caminar juntas”. Por eso, ella apuesta por las relaciones valientes, esas formadas "por dos personas libres y suficientemente desarrolladas emocionalmente" dispuestas a "compartir desde la plenitud, no desde la necesidad".

Paloma San Basilio nos abre por primera vez las puertas de su caserío en Navarra © Víctor Cucart
Paloma San Basilio nos abre por primera vez las puertas de su histórico caserío en Navarra

La receta de un verso suelto 

Con esta mentalidad, la libertad sigue siendo su mayor tesoro. Fiel a su esencia de mujer indomable, se define como alguien "bastante libre, un poco verso suelto" a quien "nunca me ha gustado sentirme encasillada". Se niega por completo a que le pongan etiquetas, recordando que ella no ha sido "solamente cantante, ni solo actriz, ni únicamente pintora o escritora". Su hábitat natural es el cambio constante, y ahí es donde se encuentra más cómoda. 

Hoy, tras haber bajado el telón de sus míticas y grandes giras musicales, la esencia de Paloma sigue intacta, protegida por "la ilusión, las ganas de aprender, de trabajar, de seguir imaginando". Para ella, "la imaginación ha sido siempre algo fundamental", la brújula que ha guiado cada uno de sus pasos. Y aunque a lo largo de los años no faltaron los típicos pesimistas que le decían que sus proyectos eran "inviables", ese bendito inconformismo fue, al fin y al cabo, "el motor que ha hecho posibles muchas de las cosas que luego he terminado viviendo o creando".